FAES publica el número 41 de Cuadernos de Pensamiento Político

14/01/2014

    _ Zarzalejos aborda la necesidad de que la sociedad asuma un relato verdadero, y no distorsionado por la visión del radicalismo nacionalista vasco, de la derrota de ETA

    _ Rupérez: “No hay marcha atrás en la lucha por la independencia. No puede haberla en la defensa de la nación española”

    _ Álvarez Tardío reflexiona sobre la relación entre la libertad individual, el mercado y el papel del Estado en las democracias modernas

La revista Cuadernos de Pensamiento Político, editada por la Fundación FAES y dirigida por su secretario general, Javier Zarzalejos, publica este mes su número 41. En él se incluyen, entre otros, artículos del propio Zarzalejos sobre la necesidad de que la sociedad española asuma un relato verdadero de la derrota de ETA que haga justicia a las víctimas; así como un texto del diplomático Javier Rupérez acerca de la pervivencia de la unidad nacional consagrada en la Constitución y los riesgos del independentismo catalán. Además, este número recoge el discurso del expresidente del Gobierno y presidente de la Fundación FAES, José María Aznar, en San Sebastián, donde afirmó que “la tarea más importante en la España de hoy es construir, ordenar y poner en marcha una gran política nacional basada en los principios constitucionales”.

RELATO VERDADERO
El secretario general de la Fundación FAES, Javier Zarzalejos, aborda en La derrota y su relato la necesidad de que la sociedad española asuma un relato verdadero, y no distorsionado por la visión del radicalismo nacionalista vasco, de la derrota de ETA, que haga justicia a las víctimas y no las equipare con los terroristas.

En este sentido, Zarzalejos analiza la “responsabilidad que tuvo y tiene el anterior Gobierno socialista de Zapatero con su proceso de negociación política con ETA-Batasuna, en el falso relato construido a partir del reconocimiento de un imaginario ‘conflicto político’”. “Lo cierto es que la negociación política no solo legitima al complejo terrorista encabezado por ETA al atribuirle el papel de parte en una interlocución que acepta cambios esenciales en el marco jurídico-constitucional, sino que, al hacerlo, asume el relato nacionalista del hipotético conflicto estructural que enfrenta a España y al País Vasco desde tiempos inmemoriales”, explica.

A lo largo del texto, Zarzalejos afirma que “es evidente que las dificultades para que pueda abrirse paso un relato democrático y cívico de lo que significa ETA y su ataque permanente a la convivencia, tienen mucho que ver con este rechazo por parte de la izquierda a la idea de un final policial de la banda terrorista y la búsqueda de un final asociado a la negociación”. A su juicio, “se busca transformar la derrota de ETA en el final de una guerra en el que las víctimas no se explican, solo se cuentan, se cargan a la responsabilidad de ETA y del Estado, cada cual las suyas, y solo significan que ha habido sufrimiento por todas partes, sin que la injusticia de ese sufrimiento sea un argumento moral relevante”. “Es la manera de convertir a los terroristas en combatientes y de privar a las víctimas de estos, a las víctimas del terrorismo, de su valor referencial”, apunta.

Además, el autor señala que “de la misma manera que la negociación se encuadraba en la enmienda a la totalidad de la gestión del PP, la negociación política con ETA encajaba con la impugnación de la Transición y el pacto constitucional que caracterizaron el sesgo ideológico del PSOE de Zapatero” (Lea aquí el artículo completo).

El número también incluye el último discurso de José María Aznar en San Sebastián en un acto con víctimas del terrorismo, donde defendió que “hacer justicia es hacer que la derrota efectiva del terror sea la culminación de nuestro pacto constitucional” y aseguró que “aquí no hay dos bandos negociando nada. Cualquier iniciativa política destinada a ‘contextualizar’, disculpar’, ‘disimular’ o ‘interpretar’ la cruda realidad de lo que el terrorismo ha hecho no merece más que un rechazo rotundo y ejemplarizante por parte de quienes afirmamos la nación de ciudadanos”.

TRANSICIÓN, OBRA COLECTIVA
Por su parte, en La unidad nacional y los riesgos del independentismo catalán, el miembro correspondiente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas Javier Rupérez reivindica la obra colectiva de la Transición y su plasmación en la Constitución del 78, y demanda que igual que “no hay marcha atrás en la lucha por la independencia, no puede haberla en la defensa de la nación española”.

Rupérez afirma que “es preciso exigir a todos los que mantienen la vigencia de la Constitución que muestren en su defensa la misma ardorosa convicción que los nacionalistas e independentistas ponen en su ataque contra la misma”. Ahonda, por tanto, en que “es necesario que los poderes públicos practiquen sin aspavientos el arte de la confrontación democrática, tanto para contrarrestar las falacias nacionalistas como para proceder a la práctica de una urgente didascalia: por qué, cómo y para qué España tiene sentido”.

El diplomático español pone el acento en que “la Transición quiso dotar a España de una Constitución para todos esperando con ello suscitar la adhesión y la lealtad constitucional de todos”. A 35 años de distancia, asegura que “para los españoles en su conjunto, y ciertamente incluyendo a los catalanes, para su libertad y su prosperidad, es harto conveniente mantener la unidad de España en el marco de la Constitución del 78”. No obstante, Rupérez advierte de que “España es en estos momentos un país notablemente debilitado y es la fragilidad de su consistencia interna la que más afecta a sus posibilidades de futuro”. “Si no existe un firme frente de rechazo a las pretensiones de los nacionalistas, puede quedar convertida, en el mejor de los casos, en una nación de naturaleza viscosa, escasa de fuerza en el interior y sin ninguna trascendencia en el exterior”, apunta en el texto.

LIBERTAD, MERCADO Y ESTADO
El profesor de Historia política de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid Manuel Álvarez Tardío firma en este número un artículo titulado De cómo Hayek sobrevivió a la era keynesiana, en el que aborda la relación entre la libertad individual, el mercado y el papel del Estado en las democracias modernas. A lo largo del mismo, reflexiona sobre la actualidad económica y política y se pregunta si tienen razón quienes aseguran que han triunfado las ideas de Keynes. En este sentido, explica cómo el keynesianismo se convirtió en “ideologías que buscaban ampararse detrás de la política del gasto público y el endeudamiento para no hacer autocrítica sobre su incapacidad para comprender el éxito de la combinación de mercado libre y democracia”.

Álvarez Tardío sostiene que, pese a que Keynes ha sido más popular que Hayek, que siempre resultó polémico y conflictivo, “tal vez nos iría mejor si empezamos a tomarnos en serio que la intervención pública, al ritmo que ha alcanzado, no solo debilita la libertad individual sino que genera comportamientos mezquinos alrededor del poder y probablemente legará un mundo más pobre e inseguro a las generaciones futuras”.

OTROS ARTÍCULOS
El número 41 de Cuadernos de Pensamiento Político incluye un CD recopilatorio de los artículos publicados entre los números 21 y 40 de la revista, así como de sus correspondientes índices. Este propósito de recuperar para los lectores todos los textos publicados hasta la fecha coincide con la celebración del décimo aniversario de la publicación.

En este número, el lector también podrá encontrar los siguientes estudios: Escribir la nación española, de Mira Milosevich; De Allende a Bachelet. Explicando el enigma chileno, de Mauricio Rojas; Marine Le Pen: un nuevo rostro para la vuelta a la política nacionalista, de Eduardo Inclán; Mandela: el final de una era, de Carlota García Encina; Reformas constitucionales en tiempos de crisis: Reino Unido, Irlanda e Italia, de Federico de Montalvo Jääskeläinen; Marx tras los revisionistas y el fracaso de sus últimos epígonos. ¿Hay algo aprovechable?, de Juan Velarde Fuertes, y El G8 y el Gobierno de la información, de Antxón Sarasqueta.