¿PACTOS DE LA MONCLOA?

15/04/2020

En su trayectoria Pedro Sánchez ha mostrado una habilidad camaleónica para reinventarse. La distancia ideológica que media entre la foto del “pacto de los tortellini” con Valls y Renzi y la foto del abrazo con Pablo Iglesias habla por sí misma. En esos cinco años, los que van de finales de 2014 a finales de 2019, el líder del PSOE ha recorrido la distancia que separa el socialismo europeo que rechaza y combate el populismo, del socialismo que absorbe el populismo y lo lleva de la mano hasta las instituciones del Estado.

La última pirueta de Sánchez es invocar el nombre de los Pactos de la Moncloa para asociar su imagen a la política de consenso de la Transición. Sin embargo, puede que sea demasiado tarde para sacar una nueva tajada de la política entendida como ejercicio de marketing. El líder del PSOE ya no es el candidato sin ataduras que podía jugar a reinventarse sin pagar un precio excesivamente alto por ello. Hoy Pedro Sánchez es un político obligado por las decisiones que ha tomado para subir a la cima del poder. Sobre todo la más importante: llegar a La Moncloa con el apoyo de todas las fuerzas antisistema a las que un día decía combatir.

Presumir del modelo de la Transición desde la circunstancia de un gobierno de coalición con Podemos, que además depende de partidos secesionistas que no renuncian a sus objetivos, es un brindis al sol. O peor aún, una broma de mal gusto para una sociedad que en tiempos de crisis espera de su clase dirigente algo más que postureo.