PAPELES FAES 187Reino Unido y UE tras el 23-J. ¿La conllevancia como única opción?

24/06/2016

La Fundación FAES ha publicado hoy un nuevo número de Papeles FAES en el que el doctor por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid Alfredo Crespo Alcázar afirma que “el Brexit ha asestado un golpe, cuyas dimensiones están aún por calibrar, a un proyecto de integración europea que se halla cada vez más distanciado de los ciudadanos y que con demasiada frecuencia recurre al cortoplacismo como fórmula para afrontar los desafíos inmediatos”.

A su juicio, “la principal lección que debería haber extraído David Cameron tiene que ver con cuál debe de ser el modus operandi correcto para afrontar la ‘cuestión europea’. Dicho con otras palabras: apostar por una estrategia basada en el radicalismo no es la solución, sino un ejemplo de irresponsabilidad política que puede ser imitada por algunos dirigentes de otros Estados miembros”. Para el autor, “el todavía Primer Ministro, en su fallido intento por evitar el Brexit, ha apelado a acciones que caen de lleno en el populismo más rancio, como su visita a Gibraltar”.

“El euroescepticismo de Reino Unido no es nada nuevo. Esta actitud ha dominado la clase política británica y los medios de comunicación desde los orígenes de las Comunidades Europeas en los años cincuenta”, recuerda. “Cameron se mostró como un europragmático, contrario a que Reino Unido adoptara el euro y partidario de convocar un referendo sobre la Constitución Europea, y el anuncio del referéndum encontró escasos apoyos en su propio partido”, remacha Crespo, que añade que “el 52 por ciento versus 48 por ciento final introduce abundantes interrogantes que atañen principalmente al Partido Conservador, puesto que sus rivales (laboristas, liberales, UKIP y, aunque en otro escenario, Scottish National Party) muestran consenso en su visión acerca de lo que implica el proyecto europeo, sean favorables o contrarios al mismo”.

En este sentido, señala que “el rechazo a lo que entienden una intromisión permanente en la vida política británica por parte de las instituciones comunitarias (en particular, de la Comisión Europea), enlazando de este modo con una visión decimonónica (y por tanto obsoleta) de la soberanía nacional, ha servido de pegamento para unir posiciones antagónicas, incluso contra natura”.

NUEVA RELACIÓN CON LA UE
En ‘Reino Unido y UE tras el 23-J. ¿La conllevancia como única opción?’,Crespo recalca que los partidarios del remain han advertido reiteradamente que, “una vez fuera de la UE, establecer una nueva relación con esta resultaría muy complicado, puesto que exigiría el acuerdo de los 27 Estados miembros”. Además, Reino Unido se vería obligado a negociar acuerdos comerciales con aquellos países, que cifraron en más de 50, con los que hasta ahora canalizaba sus relaciones a través de la UE. En definitiva, asegura, “la conllevancia quizás resulte el concepto más riguroso para caracterizar la relación entre Reino Unido y la UE, tanto en el pasado como con vistas al futuro”.

Respecto a la cuestión escocesa, el autor subraya que “el SNP ha lanzado un primer aviso, apelando a los datos: el 62 por ciento de los escoceses ha votado por continuar en la UE”, por lo que Alex Salmond se ha visto legitimado para afirmar que debe celebrarse un segundo referendo por la independencia.

FAES ya adelantó los pros y contras que la salida del Reino Unido tendría para el propio país y el resto de la UE en un Papeles FAES titulado ‘El ‘Brexit’: un desafío para todo el continente’ (marzo 2016), en el que se aseguraba que la viabilidad final del ‘abandono’ británico dependería de las subsiguientes negociaciones con Bruselas para la exportación de sus productos y servicios y del grado de apertura de su economía al mundo.