En el fallecimiento de George H.W. Bush El hombre de la transición al nuevo orden mundial

Cristina Crespo es directora de Relaciones Externas del Instituto Franklin


Si Reagan pasará a la historia como el último presidente de la Guerra Fría, al que fuera su vicepresidente, George H. W. Bush (Bush Senior), se le deberá reconocer como uno de los líderes mundiales que abanderó la transición pacífica del fin de la Guerra Fría (con la firma del acuerdo de reducción de armamento en 1990) hacia un nuevo orden mundial en el que EE.UU. pudiera ejercer su hegemonía mundial. Desde entonces, aunque no con la misma intensidad, Estados Unidos ha podido llevar a cabo su supremacía político-militar en el mundo de acuerdo con sus intereses estratégicos.

El concepto de nuevo orden mundial fue pronunciado por el cuadragésimo primer presidente de los Estados Unidos (1989-93) en su discurso de 1991 tras la I guerra del Golfo en 1991, cuya intervención militar fue liderada por una coalición internacional considerada como uno de sus logros diplomáticos. En el discurso defendía la presencia de Estados Unidos en el mundo y la difusión de sus principios y valores para preservar la paz y la estabilidad internacional. Para ello, sería necesario contar con el conjunto de naciones democráticas –como así defendía– en un refuerzo del vínculo transatlántico que tuviera como instrumento organizaciones como las Naciones Unidas.

Durante sus cuatro años de mandato, Bush se centró en la política exterior del país siguiendo las pautas de la administración Reagan y el contexto histórico del momento. De esta forma, ocupó un único mandato castigado en las urnas por faltar a la promesa de no subir los impuestos y ante un ilusionante y joven Bill Clinton por el partido demócrata. 

Su visión del escenario internacional con fuerte sentido transatlántico es uno de los legados que deja este presidente, uno de los líderes más polifacéticos y completos de la historia de su país. Participó en la II guerra mundial como aviador naval, lo que le convirtió en héroe de guerra como otros presidentes de su país. Pero además ocupó el cargo de director de la CIA y embajador de EE.UU. ante las Naciones Unidas, y fue interlocutor de EE.UU. ante China. Estas posiciones le dotaron de una amplia experiencia y conocimiento en las relaciones internacionales y una concepción del lugar que debía ocupar EE.UU. en el mundo. 

Asimismo, construyó un imperio en la industria petrolera, lo que le convirtió en un empresario millonario. Sin embargo, uno de sus mayores legados ha sido su familia. Padre de George W. Bush (cuadragésimo tercer presidente de los Estados Unidos 2001-2009) y Jeb Bush (congresista y precandidato en las primarias republicanas para la última carrera presidencial), el clan Bush constituye uno de los pilares más influyentes dentro del partido republicano. Las administraciones Bush (tanto de Bush padre como de Bush hijo) conforman un referente ideológico ligado al realismo, el liberalismo y el neoconservadurismo en distintos contextos históricos de fuertes tensiones internacionales.

Como diría Bush senior, “ninguna generación puede escapar de la historia”. Esta será la encargada de otorgarle al presidente el lugar que le corresponde. 

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