CONFESIONES DE UN VICEPRESIDENTE

08/04/2020

Contamos hoy con un vicepresidente del gobierno tan falto de experiencia para gestionar crisis reales como sobrado de sectarismo para provocarlas. España enfrenta estos días la mayor crisis sanitaria de su historia reciente y, como el resto del mundo, otea una grave recesión económica de consecuencias sociales y políticas imprevisibles. Incrustado en el gobierno que debe pilotar esta tormenta, Pablo Iglesias tendrá tiempo de sobra para meditar sobre la distancia que separa las metáforas de las realidades. No en vano él fue quien, para justificar la presentación de una moción de censura contra el gobierno de Mariano Rajoy, denunció que "la corrupción del PP es un virus que infecta a las instituciones". Según el actual vicepresidente, España vivía entonces (2017) en "un estado de excepción democrático".
Por eso resulta no solo ilustrativo, sino obligado, ahora que nos enfrentamos a un virus de verdad y vivimos en un estado de alarma tan ‘excepcional’, recordar la visión de Pablo Iglesias sobre lo que él llama “momentos estratégicos”. Su pensamiento auténtico consta detalladamente desmenuzado en dos aportaciones suyas a la más relevante publicación de la izquierda radical europea: la New Left Review. En su número 93 de mayo/junio del año 2015, figuran dos textos clave: una entrevista, titulada “España en el filo” y un artículo de fondo titulado “Entendiendo a Podemos”. En ellos Pablo Iglesias se mostraba particularmente sincero a la hora de hacer explícita la visión de su proyecto político y la estrategia de su formación. Nunca lo ha desmentido ni matizado en público desde entonces: sigue siendo un planteamiento vigente.
Cuando allí se habla de articular un discurso sobre política económica, dice el hoy vicepresidente segundo: “Nosotros no nos oponemos a una estrategia para la transición al socialismo, pero somos más modestos y adoptamos una aproximación neo-keynesiana, como la izquierda europea, reclamando más gasto público, derechos sociales y redistribución. Esto nos sitúa en un terreno difícil, abierto a las críticas corrientes sobre las posiciones neo-keynesianas. Por las mismas razones, preferimos hablar de ‘la casta’, las élites privilegiadas que han secuestrado la soberanía de la gente. En España, al menos, parece que estratégicamente ésta ha sido la única manera de crear algo que antes no había. Es cierto que esta opción por un término medio genera ambigüedades, al menos, hasta que tomemos el control del Estado y de las instituciones, porque hay dos momentos: este momento, el momento estratégico, por así decir, y luego el momento de tomar el Estado; el uno es inseparable del otro.”
Nadie que haya seguido la trayectoria política de Pablo Iglesias puede llamarse a engaño acerca de su concepción del poder; tampoco acerca de los objetivos políticos de Podemos.
Que este momento dramático de la vida nacional encuentre en los mandos del gobierno a quienes interpretan las crisis como “momentos estratégicos” debería ser también motivo de reflexión para más de un aprendiz de brujo en la izquierda española.

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