enero 2007 Un pacto de mínimos para un proceso a prueba de bombas  
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RESEÑAS

Hace doce años que Gregorio Ordóñez fue asesinado. Y doce años después seguimos comprobando hasta qué punto su legado político, la herencia cívica que dejó a la sociedad vasca, sigue vigente, nos compromete y nos inspira.

Goyo no fue un héroe involuntario, lanzado por las circunstancias a un destino con el que no contara. Gregorio Ordóñez fue un hombre que asumió de manera íntegra y consciente un compromiso sin límites, hasta su propia muerte, con el bien de la libertad.

Se rebeló contra el terror y contra el miedo no sólo por un sentido de justicia que no admitía transacción. Se rebeló por dignidad.

Su “¡basta ya!” ?que después fue coreado por tantas voces en las calles de esta ciudad? expresó la decisión firme de no tolerar la humillación ni el sometimiento a los agentes del terror, a sus cómplices y a sus beneficiarios, a quienes lo instigan y lo legitiman.

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