Tertulia liberal

05/11/2009



Pedro Schwartz
ha afirmado que "hay que poner normas que favorezcan a la mayoría de los individuos". En este sentido, la Carta Magna está por encima de todo. "La Constitución es lo que permite lograr ser un liberal demócrata". Para Schwartz, "es difícil ser liberal y demócrata" hoy, ya que la sociedad pone barreras. Ser liberal es respetar las libertades de los demás, según una de sus interpretaciones. "Es el liberalismo del todo vale, mientras no moleste al vecino", ha afirmado.


El profesor ha diferenciado, además, entre el liberalismo romántico y el clásico. El liberalismo es un término ambiguo, no tiene la misma interpretación en EEUU que en Europa. El liberal romántico es "el que cree que la libertad está para expresar lo que llevamos dentro" mientras que el liberal clásico es el que se preocupa por qué es lo que hacemos en nuestra vida.


Francisco Cabrillo ha señalado la importancia de la educación, aunque en la actualidad se restringe nuestra libertad en exceso, con políticas excesivamente prohibitivas: "Rousseau consideraba que todas las desgracias del mundo están en la propiedad privada. El actual Gobierno es roussiano", ha aseverado.


Para Cabrillo, el liberalismo tiene cierto prestigio, por lo que algunos se quieren apropiar del término, pero, "el socialismo liberal es inconsistente", mientras que "el liberal tiene una idea concreta de entender la economía y la sociedad". Es una manera de entender la  prosperidad de Occidente, el reconocimiento de los derechos de propiedad, "dejando actuar a la mano invisible de Adam Smith". Así, el catedrático ha destacado que para que funcione la mano invisible "tiene que haber instituciones que garanticen el cumplimiento de las normas".


Carlos Rodríguez Braun ha apuntado que para el presidente del Gobierno "la salud es el principal problema moral" y que "los socialistas se creen mejores personas"; es así como se justifica "la prohibición de todo". Braun también ha citado la teoría de Smith y la mano invisible, porque, "el liberalismo tiene mucho de modestia al aceptar cosas que no ve", en contraposición al socialismo, que obedece "al sentido común".


El catedrático ha señalado irónicamente que "es lógico darle dinero a los pobres, como agua a los sedientos". En el siglo XIX se hablaba de negligencia: "El vicio de no querer arreglar las cosas cuando hay problemas". Además, ha dicho, el liberal es malo, tiene vicios: "el egoísmo, el materialismo, el consumismo".