"Cuba no puede continuar siendo la anacrónica excepción comunista"

05/11/2009

"Cuba no puede continuar siendo la anacrónica excepción comunista"


/26.02.2008/ Comunicado elaborado por el Comité Internacional para la Democracia en Cuba (CIDC) en el que se defiende la necesidad de una "Cuba libre e independiente" al tiempo que se reclama la necesidad de que "Cuba no puede continuar siendo la anacrónica excepción comunista". El CIDC fue fundado en septiembre 2003, en reacción a la última ola represiva de marzo de 2003, en la cual culminó la brutalidad del Gobierno cubano, dirigida contra las personas que requerían reformas democráticas, libertad de expresión y adherencia a los acuerdos internacionales sobre los derechos humanos. José María Aznar, Václav Havel y Carlos Alberto Montaner han firmado el siguiente manifiesto, en nombre de todos los representantes del Comité del que también forman parte Madeleine Albright, Eduardo Frei y Mario Vargas Llosa, entre otros:



Comunicado del Comité Internacional para la Democracia en Cuba:



Celebramos la renuncia formal de Fidel Castro a la presidencia de Cuba. Cuarenta y nueve años al frente de un gobierno dictatorial, sin elecciones verdaderamente libres, es una marca poco honrosa. Ya era hora. No obstante, este abandono del poder no se ha producido para dar paso hacia un sistema democrático y plural, como merece al pueblo cubano, y como existe en las naciones más prósperas y estables del planeta, sino para tratar de prolongar la tiranía.

Eso es inaceptable. Cuba debe ser libre e independiente. Cuba no puede continuar siendo la anacrónica excepción comunista en un mundo que desde hace años, tras varias décadas de represión e ineficiencia, descartó esa lamentable opción política y casi todos los pueblos que habían sido sometidos al marxismo leninismo recuperaron o estrenaron la democracia en un periodo relativamente corto. Los cubanos también tienen derecho a ser libres. Como suele decir Oswaldo Payá, uno de los dirigentes de la oposición democrática: "los cubanos tienen derecho a sus derechos".


¿Cuáles son éstos? Muy sencillo: los que aparecen en la Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones Unidas, texto del que la República de Cuba es signatario, y al que el gobierno de La Habana nunca ha renunciado formalmente, aunque no se canse de violarlos.



Pese a esta realidad, cargada de escepticismo, nosotros quisiéramos alentar sinceramente al nuevo presidente, y al nuevo gobierno cubano, a que inicien cuanto antes los verdaderos cambios que el país necesita. Nosotros, por nuestra parte, reiteramos nuestro compromiso con esa sociedad, y declaramos que no cejaremos en nuestra defensa del pueblo cubano, al menos mientras:



    Haya presos de conciencia condenados por sostener opiniones contrarias a los dogmas oficiales.




        Los cubanos no puedan asociarse libremente para expresar su diversidad y creencias en organizaciones espontáneamente creadas por ellos.




        No exista en la Isla libertad de expresión.



        Se mantengan en el país la intolerancia oficial y la persecución a las personas diferentes.


  

       
No les sea dable entrar y salir de Cuba cuando lo deseen.

Por otra parte, cuando realmente comience la transición hacia la libertad, solemnemente declaramos que nos emplearemos a fondo para que ese trayecto se recorra en el menor plazo posible y en las mejores condiciones económicas. Cuando llegue ese momento, en fin, la sociedad cubana puede contar con nuestra solidaridad. La misma que hoy estamos dándoles a todos los cubanos, y muy especialmente a las víctimas de la dictadura.