Los trasvases Tajo-Segura o del Ebro no son un capricho, sino una necesidad

05/11/2009



A continuación, se reproduce de forma íntegra la intervención del presidente de FAES ante los regantes:




Estoy muy contento de estar otra vez en Murcia. Aquí en Murcia me siento como en casa. Los murcianos siempre habéis sido muy hospitalarios y cariñosos conmigo. Yo quiero agradeceros de corazón el afecto que siempre me habéis demostrado.

Estuve aquí hace un año, en un acto de la CROEM, la Confederación de Empresarios de Murcia, y hace dos meses y medio regresé a Murcia y visité Puerto Lumbreras y aquí, en Murcia, el Colegio de los Capuchinos.


Pero hay una visita a esta Región que recuerdo muy especialmente. Fue la que realicé a Archena el 18 de febrero de 2004.

Recuerdo muy bien ese viaje porque ese día, acompañado del Presidente Valcárcel, tuve el honor de colocar la primera piedra del Trasvase del Ebro.

Ese día, sin duda mágico y emocionante para millones de españoles, comenzaba a materializarse un proyecto crucial para la región de Murcia que reparaba una injusticia histórica y realizaba los sueños que durante décadas habían tenido millones de murcianos, alicantinos, valencianos y andaluces.


El Trasvase del Ebro estaba perfectamente estudiado, tenía encima de la mesa el dinero para ser ejecutado, beneficiaba a todos y no perjudicaba a nadie. Por eso lo pusimos en marcha.


España, una realidad cohesionada y solidaria

Recuerdo bien que dije que ese día, el 18 de febrero de 2004, era un día importante, y no solamente para Murcia, sino también y ante todo para España; afirmé que era un día importante para todos aquellos que creemos que España debe seguir siendo una realidad cohesionada y solidaria, una realidad pujante, capaz de enfrentarse a problemas muy antiguos y darles, por fin, la solución que necesitan.


Ese día de hace ya cuatro años muchas personas de esta tierra que saben muy bien qué significa abrir un grifo y que no salga agua, y que saben también el esfuerzo que supone pagar con el sudor de su frente cada metro  cúbico de agua, y que por esa razón  ahorran hasta la útlima gota de agua, pudieron tocar con sus manos la solución a sus problemas.


Pudieron ver con sus propios ojos que se hacía realidad un proyecto, el Trasvase del Ebro, que, de no haber sido destruido, hoy sería ya una realidad tangible. Hoy estaría llegando agua del Ebro a la Región de Murcia si el Trasvase no hubiera sido derogado por un decreto y sin antes siquiera dialogar con los perjudicados.


Como presidente del Gobierno tomé la iniciativa para que el problema del agua encontrara por fin una solución. No fuimos los primeros en darnos cuenta de la gravedad de la escasez del agua en Murcia y el resto del Levante. Tampoco fuimos los primeros en elaborar un proyecto de solución. Los hubo antes del que mi gobierno elaboró.


La diferencia es que otros no hicieron nada. Pero nosotros sí. Podíamos haber mirado hacia otro lado, como hicieron otros, y limitarnos a dejar pasar el tiempo. Pero eso hubiera supuesto un desprecio hacia Murcia y los murcianos. Y esta región y quienes la habitan no se merecen ese maltrato, sino todo lo contrario. Os merecéis una solución al problema del agua.


Dije entonces que era de justicia dar una solución a Murcia y a los murcianos, como españoles que son que piden un recurso que a ellos les falta y que existe en otra parte de España, y que se vierte al mar más allá de lo que los estándares ecológicos requieren. Agua que sobra y que aquí tanta falta hace.


Dijimos que iba resolver el problema del agua de la España sedienta, aprobamos el Trasvase del Ebro, pusimos el dinero encima de la mesa, vinimos a construirlo y pusimos la primera piedra.


Dije que se harían las obras del Pacto del Agua en Aragón, y se empezaron a hacer. Estas obras tampoco se han hecho en estos cuatro años, y los aragoneses tienen razón en estar molestos con este gobierno que tampoco en materia de agua ha cumplido sus compromisos.


Dije también que transferiría agua del Ebro a Barcelona, porque sabíamos que Barcelona tenía problemas de suministro, y el tiempo nos ha dado la razón. Y la solución no es, como propone el actual gobierno, llevar el agua en barcos desde Almería, donde no sobra precisamente el agua, a Barcelona. Esa no es una solución lógica.


Dije también cuando aprobamos el PHN que garantizaría un caudal mínimo en el Ebro y en su Delta, como no podía ser de otra manera.


Y dije que Murcia necesitaba agua y que iba a tener agua. Y a día de hoy, insisto, el agua estaría llegando a Murcia si el actual gobierno no hubiera pulverizado este proyecto. Esa es la triste realidad.


Porque soy de los que piensa que los problemas sólo se arreglan cuando se ponen en marcha las soluciones y eso exige tomar decisiones y tener el coraje de hacerlo.


Aprobamos el Trasvase del Ebro y lo comenzamos a ejecutar. Recuerdo también que en Archena anuncié que la semana siguiente todo el conducto de tuberías que iba a trasladar el agua del Ebro a Murcia sería licitado para ser puesto en marcha inmediatamente. Y así fue. Hoy esa tubería estaría ya operativa.


Es importante ser conscientes de que aprobamos el PHN y el Trasvase no en interés de unos o de otros, sino en interés de todos.


Aprobamos el Plan Hidrológico Nacional y comenzamos a construir el trasvase del Ebro en interés de España llevando agua de donde sobraba a donde hacía falta. Pero que mucha falta. Porque aquí, en Murcia, y en muchos otros lugares que iban a beneficiarse del Trasvase, habéis sufrido durante demasiado tiempo las restricciones de agua.


Creo sinceramente que el Trasvase del Ebro y el conjunto del Plan Hidrológico Nacional que, insisto, beneficiaban a muchos españoles sin perjudicar a nadie, constituían un paso muy importante, fundamental, para conseguir una España más cohesionada y más solidaria.


Con una inversión superior a 20.000 millones de euros, el Plan Hidrológico era y es un hito en la historia de la planificación hidrológica española. De ellos, más de mil millones de euros, es decir, alrededor de 170.000 millones de las antiguas pesetas, se iban a invertir aquí, en Murcia.


Con esas inversiones, si el actual gobierno no las hubiera hecho desparecer, hubieran llegado 450 hectómetros cúbicos de agua al año a la cuenca del Segura para mantener lo que tantas generaciones de murcianos han logrado con su trabajo y garantizar el futuro de generaciones venideras, para seguir creando riqueza y empleo.


Con el Plan y su Trasvase del Ebro se iban a modernizar regadíos, se iba a acabar con posibles restricciones de agua en los hogares, a prevenir avenidas, a combatir la desertificación, a aumentar la disponibilidad de agua y a mejorar su calidad.


Algunos, que han hecho del engaño una manera de estar en política, pretenden ocultar que el Plan Hidrológico Nacional y su Trasvase del Ebro fue el fruto de años de estudio, fue aprobado mediante el diálogo y concitó un amplio consenso, con el apoyo del 86 por ciento del Consejo Nacional del Agua,  en el que están representados Aragón y Cataluña,  y un consenso muy amplio del Parlamento Nacional, incluido, por cierto, el principal partido nacionalista catalán.


Era un Plan riguroso, moderno e innovador, un plan para la España del siglo XXI, basado en el principio de solidaridad, de sostenibilidad, de vertebración del territorio y de racionalidad económica. El Trasvase iba a contribuir a labrar un futuro mejor para todos respetando el medio ambiente y garantizando el desarrollo actual y futuro de todos los españoles.


Con el Plan Hidrológico Nacional dábamos respuesta a los problemas históricos de agua de todos los territorios de España: de Andalucía, de Extremadura, de Cataluña, de la Comunidad Valenciana, de Murcia y también de Aragón y de Tarragona, como no podía ser de otra manera. Se hacen realidad el Pacto del Agua y el Plan del Delta del Ebro, que es aquello que Aragón y Tarragona necesitaban y necesitan.


Es obvio que si hubiera habido otra solución técnica y medioambientalmente preferible al trasvase, el Gobierno la habría puesto en marcha; pero no la había. El Trasvase era la solución más racional a la grave situación de escasez de agua que padecen determinadas zonas de nuestro país, por coste económico y por respeto al medio ambiente.


Porque la realidad es tozuda: la alternativa al agua trasvasada es tremendamente más cara. Los agricultores murcianos no pueden pagar el agua desalada. Es materialmente imposible. La desalación les lleva a la desolación. 

Y además la alternativa de la desalación es medioambientalmente mucho peor.


¿Por qué no explican a  la opinión pública española que las tremendas cantidades de emisiones de CO2 que se van a producir contribuirán a situar a España a la cabeza de los países que más incumplen el Protocolo de Kyoto?


Luego algunos presumen de que están muy comprometidos con el cambio climático. Pero hacen lo contrario de lo que hay que hacer parra evitar emisiones de CO2.


Aquí, en Murcia, necesitáis agua a pesar de vuestros esfuerzos por optimizar cada gota. Los trasvases Tajo-Segura o del Ebro no son un capricho, sino una necesidad real. Con los Trasvases no se le quita el agua a otras regiones que la necesitan, es solamente agua que sobra, que no se necesita en otras regiones.


Los trasvases son la última solución tras haber agotado todas las alternativas posibles como desalación, ahorro o reutilización. Y afirmo con toda solemnidad que no os merecíais que alguien tirara por la borda tanto trabajo bien hecho y, sobre todo, tantas ilusiones, tantos anhelos, tantos deseos que ya se hacían, por fin, realidad.


Pero, claro, es muy difícil que alguien que pone en duda la nación española haga suyo un proyecto nacional, como lo era el Plan Hidrológico que nosotros aprobamos.

La voladura del Trasvase supuso también algo más. Supuso el fin de los proyectos nacionales, de los proyectos que benefician al conjunto de la Nación más allá de una región concreta. Y quizá eso sea lo más triste de todo.


Queridos amigos, dentro de pocos días se celebran en España una elecciones generales, en las que España y Murcia se juegan mucho.


En agua, Murcia se lo juega todo.


De un lado, tenéis a quien afirmó anteayer con total rotundidad que mientras él sea Presidente no habrá Trasvase del Ebro. Así de tajante fue, aunque aquí en Murcia no se atreviera a decirles eso mismo a los murcianos.


E incluso presumió de derogar el trasvase, como si se pudiera presumir de ir en contra de un principio tan positivo como es la solidaridad en materia de agua dentro una misma Nación. Como español que soy, antes que político retirado de un determinado partido político, insisto, como español que soy antes que cualquier otra cosa, escuchar eso me produjo mucha tristeza.


Y como no cree en los trasvases, tampoco  garantiza el Trasvase Tajo-Segura. Buena prueba es que en estos cuatro años el Trasvase Tajo-Segura se ha reducido en un 90 por ciento. De 380 hectómetros cúbicos a 30. Un cubo de agua por cada diez que trajimos nosotros. Y sin garantía para los próximos cuatro años.


Al mismo tiempo, a todos los murcianos quiero decirles que hasta el domingo no cabe la resignación, y que hay razones para el optimismo.


Porque hay una alternativa que es la que Murcia necesita.


Mariano Rajoy estuvo aquí en Murcia hace pocos días, y prometió hacer las obras del Pacto del Agua de Aragón, llevar agua del Ebro a Barcelona y transferir el agua sobrante a Castellón, Valencia, Alicante, Murcia y Almería.


¿Pero sabéis una cosa? Fue pocos días después a Zaragoza y dijo lo mismo. Justamente lo mismo.


Y eso es lo que España necesita. Un Presidente que sea capaz de decir lo mismo en todos los lugares de España. Eso es lo que hizo Mariano Rajoy. 

Queridos amigos,


Mariano Rajoy es una persona de fiar. Ha dicho que garantiza el trasvase Tajo-Segura y que hará el Trasvase del Ebro. Y cuando Mariano Rajoy dice que hará algo, lo cumple.


Hace una semanas, en Puerto Lumbreras, afirmé que me gustaría mucho, como ciudadano de a pie, poder ver el Trasvase del Ebro hecho.


Si Mariano Rajoy gobierna España, dentro de cuatro años me habré dado el gusto, con todos ustedes, de ver ese sueño hecho realidad.   

Queridos amigos,


Murcia es una región que se enorgullece precisamente de llamarse así, región, como parte de la Nación española. Los agricultores murcianos estáis trabajando codo con codo por hacer de Murcia una región mejor y de España una Nación más próspera, dinámica y avanzada.


Quiero deciros que sois un ejemplo para todos, y os animo con el corazón a seguir trabajando por esta Nación de la que muchos nos sentimos orgullosos que se llama España.


Muchas gracias.