Molina cree que "el Estado no debe reclamar patentes de identidad nacional"

05/11/2009

Molina cree que "el Estado no debe reclamar patentes de identidad nacional"


"Ningún sentimiento de pertenencia debe fundarse en la negación de otro, como ocurre hoy en España"

"La nación española se ha convertido en un espacio de derechos y libertades que se ha ido perfeccionando"

"El modelo autonómico ha dado un espléndido nivel de libertades pero también una dinámica competitiva"







/05.07.2008/
El profesor e investigador de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco, Fernando Molina, ha abierto esta mañana la segunda jornada del curso "Libres e iguales. El Constitucionalismo español" que se celebra en el Campus FAES. Para Molina "el Estado no debe reclamar patentes de identidad nacional, como no puede reclamar patentes de religión o de orientación sexual", en cambio sí debe, en opinión del ponente, reclamar una calidad de ciudadanía tolerante, pacífica y dialogante".


El historiador ha advertido de que "ningún sentimiento de pertenencia se debe fundir en la negación de otro, como ocurre con determinados discursos periféricos que niegan la entidad nacional de España a la vez que reivindican la propia", lo que al ponente le resulta "paradójico" ya que "todas esas representaciones tienen un mismo fundamento en tanto que fenómenos de representación identitaria".


En opinión de Molina, "la nación española ha ido modificándose y cambiando, convirtiéndose a lo largo de estos dos siglos en un espacio de derechos y libertades que ha ido perfeccionándose" y en ese camino, ha añadido el historiador, "fue incidiendo el ideal regional".


DINÁMICA TERRITORIAL COMPETITIVA

El profesor de Historia Contemporánea se ha detenido en el papel de la Constitución de 1978, de la que ha afirmado que "no supo o no pudo dar un peso comparativamente diferencial al ideal ciudadano respecto de su identificación colectiva y territorial". Ha diferenciado que por un lado la Carta Magna española "ha proporcionado un espléndido nivel de libertades en algunos ámbitos", pero también "ha generado una dinámica competitiva y de conflicto comunitario que ha incentivado fenómenos de desigualdad entre comunidades regionales y nacionalidades, así como entre ciudadanos de una misma comunidad autónoma en virtud de su sentimiento de pertenencia".


Molina también ha destacado la importancia de que "el Estado no alcance una situación residual y pueda arbitrar recursos propios y de las Comunidades Autónomas para garantizar los derechos de todos los individuos, que siendo españoles, se sientan o no tales, tienen derecho a una justicia rápida y efectiva, al trabajo, a un hogar, a no ser maltratados ni discriminados por razón de sexo, religión o lengua de uso".