Aznar expone ante los estudiantes de Harvard la radiografía de la crisis

05/11/2009

Conferencia pronunciada en la prestigiosa universidad sobre el papel de Europa en el contexto geopolítico

Aznar expone ante los estudiantes de Harvard la radiografía de la crisis






"Una sociedad que nos mantiene a todos contra cualquier eventualidad es una sociedad en la que luchar por el futuro deja de ser importante"


"Europa precisa menos Estado, menos impuestos, menos gasto público, menos intervención pública en los mercados, menos empresas públicas y más productividad"


Ve una tendencia peligrosa el nuevo proteccionismo nacional y cree insuficiente la independencia del Banco Central Europeo respecto de los poderes públicos


"La economía no es lo único que está en crisis en Europa ya que está aquejada de una crisis más amplia, una crisis de principios y valores, una crisis de identidad"


"Las libertades están siendo seriamente socavadas en Venezuela, Bolivia y Ecuador. Cuba debe ser una democracia libre"


Lamenta que quienes no reconocen el terrorismo como una amenaza global y no actúan en consecuencia, critiquen a quienes sí lo hacen





/16.04.2009/ El presidente de FAES, José María Aznar, ha ofrecido una conferencia en la Universidad de Harvard, por invitación de la prestigiosa institución académica norteamericana. La ponencia, titulada El papel de Europa en el contexto geopolítico, se enmarca dentro de un ciclo sobre líderes políticos españoles.


El discurso de Aznar ha estado centrado en analizar las relaciones entre Estados Unidos y Europa, así como del papel del viejo continente en el contexto geopolítico mundial.



 A continuación, se reproduce de forma íntegra el discurso de Aznar en la Universidad norteamericana de Harvard:

Es un placer para mí estar aquí con tantos españoles y tantos estudiantes brillantes de todo el mundo. Estoy sumamente agradecido a la Universidad de Harvard por celebrar esta conferencia.


También quisiera extender mi más sincero agradecimiento a la Network for the European School of Government por darme la oportunidad de debatir en torno al "Papel de Europa en un contexto geopolítico"


Dedicaré mi intervención a analizar el papel que juega Europa en la actualidad y a expresarles cómo veo su futuro. A nadie se le escapa que Europa vive hoy momentos difíciles, tiempos de crisis. La mayoría de las economías europeas están experimentando una profunda recesión económica que está destruyendo millones de empleos.


Se trata, en primer lugar, de una profunda crisis económica y social, íntimamente asociada a una grave crisis financiera. Pero incurriríamos en un error, en mi opinión, si limitáramos el problema económico de Europa a un fenómeno coyuntural, asociado a la crisis internacional.


La crisis que actualmente sufre Europa debe encuadrarse en el contexto en el que la economía europea ha ido evolucionando en las dos últimas décadas: en una pérdida relativa de dinamismo frente a otros continentes o bloques económicos, los Estados Unidos y el continente asiático, sin ir más lejos.


Antes de que la crisis financiera y económica estallaran, Europa llevaba más de veinte años distanciándose de los Estados Unidos en renta per capita. La brecha de prosperidad no ha dejado de ensancharse entre ambos lados del Atlántico desde mediados de los años ochenta.


Al mismo tiempo, Europa no ha sido capaz en el último cuarto de siglo de acercarse al pleno empleo, conviviendo estructuralmente con elevados niveles de paro.


Una consecuencia adicional de lo anterior es que Europa lleva mucho tiempo perdiendo peso en el conjunto de la economía mundial, salvo por lo que se refiere a la ampliación europea hacia el Este. Y eso tiene consecuencias.


La pérdida relativa de peso económico de Europa en el mundo se ha venido traduciendo inevitablemente en una pérdida de peso político en el contexto geoestratégico mundial. Sin éxito económico, no se puede pretender ganar peso en el mundo. Esto es algo que se debe tener claro desde el principio.


Y todo eso exige una reflexión sobre por qué ha sucedido esto y qué se puede hacer para corregirlo. Pero antes de ello quiero enfatizar que la economía no es lo único que está en crisis en Europa. Ojalá fuera así.


El Viejo Continente está aquejado de una crisis más amplia que tiene un componente añadido de carácter político y otro componente adicional de carácter demográfico.  En mi opinión, ambos son a su vez el resultado de otra crisis aún más preocupante: una crisis de principios y valores, una crisis moral, una crisis de identidad, que a su vez mina la confianza de buena parte de los europeos en su propio futuro.


Al mismo tiempo, quiero dejar claro desde el principio que soy un europeísta convencido y que tenemos la obligación de ser optimistas respecto al futuro de Europa. Está en nuestras manos, las de los ciudadanos europeos, superar esta crisis de amplio espectro y volver a ser un continente pujante, dinámico y confiado en su porvenir. Corregir el rumbo y recuperar el camino del crecimiento económico, del empleo y de confianza en los valores que nos unen como europeos no sólo es necesario y conveniente. Es también factible. Pero requiere liderazgo político.


Sin duda, Europa ha sido una historia de éxito durante los últimos cincuenta años. La cuestión es si podrá continuar por este camino en el futuro. Los europeos hemos alcanzado muchos logros. Nuestros esfuerzos y el trabajo duro nos han conducido a la reunificación de Europa.


Nuestra capacidad para construir una sociedad basada en valores comunes, el respeto por el conocimiento y el debate, ha dado lugar a algunas de las sociedades más fructíferas y prósperas.


Pero el mundo no se detiene ni se congela a voluntad; los cambios suceden y continuarán sucediendo, al igual que las amenazas y las nuevas formas de proceder. Los europeos nos haríamos un flaco favor si negáramos las debilidades y desafíos a los que se enfrenta Europa.


Desgranaré algunas de estas reflexiones a continuación, pero antes debo aclarar algunos elementos fundamentales de partida, que quizás no resultan tan obvios para todo el mundo.


Déjenme empezar diciendo que Europa se compone de Estados Naciones. Nuestros valores comunes como europeos, la libertad, la dignidad humana, la igualdad ante la ley y la democracia están firmemente arraigados en los Estados Nación.


Europa tiene raíces históricas, no es un proyecto de ingenieros sociales. Sin el respeto por los valores que los Estados Nación representan, el nacionalismo podría aumentar y destruir la Europa que hoy conocemos. Al mismo tiempo, quienes pretendan construir más Europa a base de debilitar o desmantelar gradualmente los Estados miembros, se equivocan de forma garrafal.  Por ese camino sólo se transita hacia el fracaso del proyecto de construcción europea.


En segundo lugar, Europa tiene una ubicación geográfica, que es la que es. La Unión Europea no puede ampliarse ad infinitum. Hay límites que deben respetarse. Hay límites que deben respetarse. Pienso que Europa debería comenzar un debate abierto para fijar estos límites.


En tercer lugar, Europa es una realidad construida con raíces culturales e históricas comunes. Mal que les pese a algunos, Europa no se puede entender sin sus raíces cristianas. Renegar de todo lo que nos une e identifica  constituye un grave error.


En cuarto lugar, el éxito europeo se ha construido a partir de un conjunto de valores y principios que merecen la pena y que deben ser reivindicados y defendidos. Si los europeos queremos seguir teniendo éxito, debemos reconocer lo que nos hace fuertes. Hay que promover los valores que nos han fortalecido. Valores como el trabajo duro, el mérito, la responsabilidad individual y la capacidad. El mérito personal y la iniciativa deben recompensarse.


Por el contrario, con el colectivismo, los individuos esperan que la comunidad les resuelva todos los problemas. Los europeos debemos transformar los riesgos en desafíos; podemos lograrlo convirtiendo la política cortoplacista en estrategias a largo plazo.


Para recuperar el dinamismo económico y social, pienso que los europeos nos debemos enfrentar al excesivo tamaño del Estado en la economía y a la falta de libertad económica. Una sociedad que nos mantiene a todos contra cualquier eventualidad es una sociedad en la que luchar por el futuro deja de ser importante.


Europa debe reconocer que se ha debilitado económica y socialmente. Para evitar esta debilidad, los europeos debemos recuperar el espíritu de la Agenda de Lisboa. Esto se debe basar en cuatro pilares.


El primer pilar es el euro. Tener una divisa común nos hace fuertes. El euro ?"y puedo hablar de ello como Presidente del Gobierno de uno de los Estados miembros fundadores de la moneda única europea?" es el logro más importante de la Unión Europea en los últimos treinta años. Los europeos debemos preservar e incluso fortalecer nuestra Unión Monetaria Europea.


El segundo pilar lo compone la independencia del Banco Central Europeo. Su insuficiente independencia de los poderes políticos, y su consiguiente exceso en la oferta de dinero como resultado de la presión política han sido grandes detonantes de la crisis financiera de Europa.


Pienso que en el futuro debemos respetar más la independencia del Banco Central Europeo. Garantiza la prosperidad de Europa y nuestra estabilidad monetaria y económica futura.


El tercer pilar debe ser un verdadero mercado interno. El nuevo proteccionismo nacional que hemos visto recientemente, especialmente en estos últimos meses, es una tendencia peligrosa.


El cuarto pilar es una reforma económica. Lo que realmente necesita Europa son economías completamente abiertas y mercados más flexibles, incluyendo el mercado laboral. Estoy completamente convencido que lo que Europa precisa es menos Estado, no más.


Europa necesita una mejor regulación económica, no más -y peor- regulación. Europa se merece una mejor supervisión financiera pública, no más e igualmente mala supervisión financiera.


Nosotros los europeos necesitamos menores impuestos. Nosotros los europeos necesitamos menos gasto público. Nosotros los europeos necesitamos menos intervención pública en los mercados.


Nosotros los europeos necesitamos menos empresas públicas. Nosotros los europeos necesitamos más apertura al mundo y comercio libre. Europa no puede ser de nuevo el máximo responsable del fracaso de la Ronda de Doha, como ocurrió en 2007. Nosotros los europeos necesitamos promover una mayor competitividad y productividad. Debemos promover la excelencia en la educación y la investigación.


La inmigración y la integración son retos muy serios para Europa. Como he dicho antes, Europa tiene un problema demográfico. Y la inmigración puede ser parte de la solución, pero probablemente no sea la solución completa.  Especialmente porque nosotros los europeos estamos recibiendo un enorme flujo de inmigración, pero no estamos teniendo éxito en su total integración.


La verdadera integración es vital. La verdadera integración llegará con oportunidades de trabajo. Y la ley siempre debe ser respetada. Uno de los derechos más importantes de un ciudadano en una nación democrática es la igualdad ante la ley. Es uno de los valores intrínsecos a nuestras democracias: igualdad ante la ley sin ningún tipo de discriminación por motivos de raza, color o sexo. No puede haber diferentes normas dependiendo del origen de cada ciudadano.


La libertad de expresión ocupa también el corazón de nuestra democracia. Nosotros como europeos no podemos aceptar ninguna amenaza por parte de aquellos que quieren silenciarnos. Gobiernos que se disculpan por unas caricaturas es un primer paso hacia la rendición de las democracias ante el totalitarismo. El nombramiento de Andrew Fogh Rasmussen como Secretario General de la OTAN es un mensaje poderoso y en la dirección adecuada ante aquellos que no creen en la libertad de expresión. Europa no debe nunca disculparse por sostener sus valores y principios. Eso significaría el principio del fin de Europa tal y como la conocemos.


Europa necesita encontrar su lugar en el mundo. Y yo creo que el único camino es una Europa atlántica. Por eso opino que es necesario reforzar los vínculos institucionales con los EE.UU. de América.


Una Europa Atlántica precisa de lazos económicos más estrechos con América. Es preciso poner fin a  la larga lista de obstáculos al comercio y a la inversión que todavía perviven a lo largo del Atlántico.


Necesitamos un acuerdo "OMC plus" entre los Estados Unidos y la Unión Europea. Debemos crear una Área Atlántica de Prosperidad abierta. Y para lograrlo es necesario más coraje y compromiso político.


Creo también que no podemos entender a Europa sin tener en cuenta a América. Y cuando digo América me refiero a todo el continente. Europa debe prestar una mayor atención a América Latina. El futuro de América Latina no debe dejarnos indiferentes. América Latina constituye una parte substancial de Occidente. Tenemos que apoyar a aquellos que defienden la democracia, la libertad y la apertura de los mercados como el mejor modo de conseguir la prosperidad y el desarrollo. Debemos hacer frente al peligro real del comunismo del siglo XXI que se está extendiendo por todo el continente.


Las libertades están siendo seriamente socavadas en Venezuela, Bolivia y Ecuador. Cuba debería ser una democracia libre. La seguridad debería ser una de las principales prioridades de la agenda Atlántica.


La OTAN debe renovarse para enfrentarse y derrotar al terrorismo. Este es el único camino capaz de  asegurar las libertades en Europa y en América, y es también el único camino para asegurar la estabilidad y seguridad del mundo. La OTAN debería estar abierta a incorporar nuevas democracias entre sus miembros. La amenaza para nuestra libertad es global y por lo tanto la respuesta a esa amenaza ha de ser global.


Coincido plenamente con la reciente declaración  del presidente Obama en la que reclamaba que Europa asumiera una mayor responsabilidad en materia de seguridad. Preservar la libertad tiene un coste. El regreso de Francia a las estructuras militares de la OTAN es una gran noticia para todos nosotros, tanto europeos como americanos.


Oriente próximo es también responsabilidad europea. En mi opinión la mejor política para la región es la promoción de la libertad y la democracia.


No debemos engañarnos. La derrota del terrorismo en Afganistán e Irak es de vital importancia para los intereses europeos y para lograr la estabilidad en la región. Soy consciente de las enormes dificultades a las que ambas democracias hacen frente pero no por ello debemos dejar de trabajar para lograr el éxito tanto en Afganistán como en Irak.


Y es en relación a este punto donde me gustaría dirigirme a todos aquellos  buenistas que critican a los líderes que luchan contra el terrorismo: no se debería criticar a aquellos que asumen sus responsabilidades. Se debería criticar a aquellos que no lo hacen, a aquellos que no reconocen al terrorismo como una amenaza global y que no actúan en consecuencia.


Responsabilidad es lo que necesitamos para poder hacer frente al futuro. Por esto me alegra escuchar al Presidente Obama y al Presidente Sarkozy  defender lo que yo he estado defendiendo durante muchos años: que un Irán nuclear es simplemente inaceptable.


Así veo yo Europa hoy en día. Estas son mis ideas para hacer frente a los retos actuales y para hacer de la historia de Europa un éxito en las próximas décadas.


Los europeos afrontamos muchos desafíos, pero un solo espíritu si queremos triunfar. Este radica en el deseo de alcanzar el éxito y el reconocimiento de que no existe otra opción mejor que la nuestra.