Aznar pide el "apoyo internacional" a Colombia "en su lucha contra los enemigos de la libertad"

05/11/2009



A continuación, se reproduce la conferencia de Aznar al recibir el galardón en la Universidad del Rosario de Bogotá:


Permítanme que mis primeras palabras sean de agradecimiento a quienes han promovido que la Universidad del Rosario me distinga con la concesión de la "Orden del Fundador al Mérito Político y de Gobierno".


Recibo hoy esta alta distinción académica como un gran honor y como una responsabilidad añadida, porque conozco bien el magnífico trabajo que realiza esta Universidad y comparto los sólidos principios que la cimentan.


Tuve muy presentes esos mismos principios cuando ostenté la Presidencia del Gobierno de España, y por ellos continúo trabajando día a día desde la Presidencia de la Fundación FAES.


Hace pocos años, en 2003, esta institución celebraba el trescientos cincuenta  aniversario de su fundación por el Arzobispo de Santa Fe en el Nuevo Reino de Granada, Fray Cristóbal de Torres, quien poco antes había recibido la autorización del rey de España, Felipe IV. El Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario se inauguró finalmente el 18 de diciembre de 1653 en el mismo edificio que hoy nos acoge.


Produce admiración pensar en la inmensa tarea formativa realizada por esta Universidad durante todo ese tiempo, durante el cual miles de colombianos han recibido una educación integral cimentada en valores profundos que anclan sus raíces en los valores humanistas difundidos por la Escuela de Salamanca.


Valores que, a su vez, constituyen la sólida base de conocimiento que da sentido a lo que entendemos por Occidente.


En numerosas ocasiones me he referido a América Latina como parte sustancial de Occidente. Considero que ese es el punto de partida a cualquier cuestión que pretendamos debatir, de manera que lo reitero una vez más.


La idea de Occidente está basada en valores y principios de vigencia universal. Valores como la libertad, la democracia, y la dignidad de cada persona; el imperio de la Ley, los límites al poder, y la igualdad de oportunidades; el pluralismo, la crítica y el diálogo.


La Escuela de Salamanca, a la que tanto debe esta Universidad del Rosario hizo, hace casi cuatro siglos, aportaciones decisivas a la construcción de un proyecto común, dotando al derecho, la política, la economía y otras disciplinas de una nueva dimensión que tenía como centro a la persona.

Aportaciones que, mucho tiempo después, siguen estando de actualidad, porque la defensa cotidiana de nuestra libertad sigue siendo necesaria ante quienes la consideran el origen de todos los males.


Creo que es muy oportuno recordar aquí y ahora algunos de los conceptos políticos surgidos de la escolástica salmantina, y que permitieron inaugurar un nuevo modo de relación entre el poder y los ciudadanos.


Señoras y señores,


Estoy absolutamente convencido de todos esos conceptos siguen vigentes, dan sentido a nuestra idea de libertad y son la esencia de lo que entendemos por Occidente.


El primero de ellos es la igualdad de los ciudadanos entre sí y ante la ley.


En un momento de la historia en el que se había consolidado la idea de que el poder absoluto era legítimo por venir de Dios, la Escuela de Salamanca marcó el punto de partida a la definición de lo que hoy conocemos como derechos humanos.


Si todos los hombres, compartían una misma naturaleza, todos debían tener los mismos derechos básicos independientemente de su grado de civilización. 


De ese planteamiento arranca la idea esencial y ampliamente asentada en Occidente de que todas las personas tienen los mismos derechos independientemente de su género, raza, edad, religión o nivel de formación.


En segundo lugar, la Escuela de Salamanca puso las bases para la primacía del individuo sobre el Estado, y para la elección democrática de los gobernantes.


El más conocido de los fundadores de la Escuela, Francisco de Vitoria, dio consistencia a la idea de que la soberanía no deba residir en los gobernantes, sino en las personas, en individuos que nacen libres y con derechos que el poder no puede limitar ni coartar.

Otro escolástico salmantino, el jesuita Francisco Suárez, argumentaba de manera revolucionaria para aquella época que si Dios concede el poder al pueblo y no al rey, es el pueblo quien lo ha de transmitir libremente al gobernante mediante un pacto modificable y vinculado a la obligación moral de cumplir eficazmente con la labor encomendada.


Dicho de manera sencilla, es el pueblo quien ha de elegir a sus gobernantes, y los gobernantes quienes tienen la obligación moral de cumplir con su misión de manera eficaz. 

De la mano de esa idea, la Escuela de Salamanca no sólo articulaba el fundamento esencial de la democracia, sino que abría el debate sobre la necesidad de establecer límites y controles al poder.


En tercer lugar, Francisco de Vitoria, se permitió trazar también una clara división entre el poder espiritual, que atribuía al Papa, y el carácter temporal que debía tener el poder ostentado por los monarcas y gobernantes. Nacía entonces otro concepto esencial de la democracia liberal, la separación de poderes.


En una época marcada por el poder absoluto que ejercían por unos y otros, planteamientos como el realizado por Francisco de Vitoria no debían ser fáciles de defender, pero salieron adelante no sólo por dar muestra de una enorme solidez intelectual y una gran fuerza moral, sino también de una profunda valentía individual.


Señoras y señores,


Otros escolásticos, como Juan de Mariana, definieron también las condiciones para evaluar la justicia de la acción de gobierno.


Un gobierno sólo podía ser considerado justo, y no tiránico, si el derecho natural de los individuos prevalecía sobre el derecho positivo de los gobiernos. El propio rey debía ser considerado como un ciudadano más, sometiéndose al imperio de la ley de la misma manera que todos los demás.


Como comprenderán, no les estoy hablando conceptos menores ni mucho menos obsoletos.


La igualdad de todos los hombres ante la ley; la elección democrática y temporal de los gobernantes; la separación de poderes y los límites a su ejercicio; la existencia de gobiernos al servicio de los ciudadanos y no de ciudadanos al servicio de los gobiernos y la obligación moral del buen gobierno son conceptos esenciales de lo que hoy entendemos por libertad y democracia, y son esos valores los que se encuentran en el origen de los mayores avances de la humanidad.


Por desgracia, casi cuatrocientos años después, la libertad sigue estando amenaza, y sus enemigos siguen confrontando los principios a los que me he referido. Nuestra obligación como ciudadanos libres es denunciarlo y reclamar a quienes nos gobiernan que planten cara al problema, porque esa es también su obligación.


Hoy existen numerosos ejemplos de gobernantes que, haciendo uso de la democracia, han llegado al poder con el ánimo de hacer un uso abusivo del mismo, para beneficiarse personalmente a costa de los derechos de los ciudadanos.


En América Latina hay algunos casos muy señalados que no es necesario mencionar pero sí tener muy presentes, porque bajo la máscara de una falsa democracia, pretenden alejar a América Latina de su vocación occidental.


Gobernantes que saltan por encima de la ley impunemente para violar el derecho de propiedad, acallar la libertad de expresión o terminar con la independencia judicial.


Gobernantes que, en lugar de pensar que todos los ciudadanos son iguales ante la ley, establecen una gruesa división entre los propios y los ajenos; entre "los que están conmigo" y "los que están contra mí".


Gobernantes que consideran la elección democrática solo como una puerta de acceso al poder para, a continuación cambiar las reglas del juego de una manera que les permita perpetuarse en el ejercicio absoluto del poder.


Gobernantes a los que no les tiembla el pulso a la hora de intervenir medios de comunicación, universidades, empresas y cualquier ámbito de la sociedad desde el que se pueda confrontar la tiranía del pensamiento único.


Gobernantes que se piensan llamados, en definitiva, a utilizar a los ciudadanos como meros peones al servicio de su proyecto personal.


Señoras y señores,


Afortunadamente, no es ese el caso de Colombia, y mucho tiene que ver en ello la labor realizada durante siglos por instituciones como el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. La Universidad ha sido un cauce esencial para que las raíces y los valores que dan sentido a Occidente se hayan mantenido vigentes, y para que hayan enraizado profundamente en la sociedad colombiana.


No cabe duda de que buena parte de esa labor de transmisión de conocimiento y valores que ha tenido origen en las universidades ha retornado a la gran nación colombiana a través de la acción de  grandes líderes. Hoy nos honra con su presencia uno de ellos, el Presidente Belisario Betancur, quien al igual que mis amigos los Presidentes Andrés Pastrana y Alvaro Uribe, están vinculados a esta institución. 

De su mano y de la de otros muchos líderes de profundas convicciones, Colombia ha realizado en los últimos años avances muy importantes en materia de fortalecimiento institucional y de su democracia. También en la separación de poderes, el avance hacia la igualdad, la libertad de expresión, la lucha contra el terrorismo, el crecimiento económico y la apertura al mundo.


Es muy importante que esa labor se mantenga, independientemente de quiénes sean los llamados por el pueblo colombiano para liderar a su nación en el futuro.


Es indispensable seguir avanzando por el camino de la libertad, la democracia, el buen gobierno y la transparencia, blindando a Colombia frente a la debacle que representa el populismo.


Espero fervientemente que esa acción de gobierno permanezca en el futuro firmemente enraizada en los valores que nos unen y que nos han permitido llegar hasta aquí.


Para saber cuál es la Colombia deseable en el futuro, los colombianos necesitan mirar más allá de sus fronteras. Encontrarán ejemplos a seguir que generan libertad y prosperidad, y también otros que han de quedar definitivamente apartados en un margen de la historia porque sólo generan desigualdad, sufrimiento y pobreza.


Queridos amigos,


Quiero aprovechar la tribuna que me brinda el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario para denunciar y alertar una vez más a la comunidad internacional sobre las amenazas que se ciernen sobre esta gran nación.


Colombia es desde hace tiempo uno de los países más ambicionados por los enemigos de la libertad, y muestra de ello son las evidencias encontradas en numerosas ocasiones sobre la relación existente entre la mafia del narcotráfico, los grupos terroristas colombianos y algunos países del entorno.

Es exigible que se respete a Colombia cuando toma decisiones sobre su propia seguridad, independientemente de la forma que tomen. El mundo civilizado debe respetar a Colombia cuando ésta hace ejercicio de su derecho a firmar acuerdos bilaterales o defensivos con otras naciones, o cuando reclama su inserción en un mundo sin barreras al libre comercio internacional.


Pero con eso no basta. La comunidad internacional debe proclamar también, de manera expresa,  clara y rotunda, su apoyo a la democracia colombiana en su lucha contra las alianzas tejidas por los enemigos de su libertad. Porque procurar la libertad y la democracia para el mayor número de naciones y personas no es sólo una necesaria obligación. Es un imperativo moral.


No entiendo a quienes sostienen, con sus ideas o con sus acciones u omisiones, que la libertad y la democracia y el reconocimiento y garantía de los derechos fundamentales no son para todos. Porque si no son para todos, al final acabarán no siendo para nosotros.


Señoras y señores,

Recibir la Orden del Fundador me vincula por tanto con una institución consagrada a la transmisión del saber y los valores, en la que se hermanan el pasado y el futuro de Colombia y España. Creo que es necesaria nuestra colaboración ante los apasionantes retos que nos depara el futuro.


Por eso, me permito reiterar hoy mi más profundo compromiso personal con el ideario de esta Institución, y con su diaria contribución a la formación de los líderes colombianos del futuro.


 


También es para mi un orgullo sellar hoy una alianza, espero que longeva y fructífera, con este Colegio Mayor. Hoy formalizaremos un convenio de colaboración entre la Fundación que presido, FAES, y la Universidad del Rosario.


 


Confío plenamente en que este convenio dé lugar a una unión próspera en defensa de los valores de la libertad y la democracia; valores que han sido y son el baluarte de mi vida política, así como del espíritu educativo de esta casa.


 


Saben que en mi persona, y en cuantas trabajan conmigo en la Fundación FAES, encontrarán siempre amigos y leales colaboradores que confiamos y creemos en el gran futuro en libertad que se merece el pueblo colombiano.


 


También quisiera, en el marco de este convenio y de este reconocimiento, agradecer y alabar el intenso trabajo que desarrolla la Red de becarios de FAES en Colombia. Es a través de personas como los que la integran, y mediante las redes que tejemos en América Latina, como conseguimos, poco a poco, pero con paso firme, promover la defensa de las libertades individuales y la democracia por la región.


A las personas que pasan a diario por FAES pretendemos transmitirles nuestro conocimiento en un contexto de libertad, y fomentando la cultura del esfuerzo y el espíritu de sacrificio. Y sé que es algo que hace, también a diario, esta universidad.


Por eso estoy convencido de que hoy se abre un período intenso de colaboración entre nuestras instituciones, basado en nuestra defensa de la libertad, los valores que compartimos y en la relevancia que otorgamos a la iniciativa y el esfuerzo individual.


Señoras y señores,


América Latina tiene ante si un futuro prometedor, anclado definitivamente en Occidente. Pero para convertirlo en realidad es necesario apostar con fuerza y sin complejos por la libertad.

Es preciso no dejarse intimidar por las mentiras de algunos. Es vital no rendirse ante los violentos. Es fundamental trabajar sin descanso por los valores y principios en los que creemos.


Como afirmó Edmund Burke, lo único necesario para el triunfo del mal es que los hombres de bien no hagan nada.


Colombia es y debe seguir siendo un referente de prosperidad para toda la región. El que por fin los latinoamericanos puedan vivir en paz y libertad dependerá del esfuerzo de aquellos que estamos unidos por una serie de valores comunes. Valores como la libertad, la justicia, la responsabilidad, el mérito o el trabajo. Una Colombia que consiga derrotar definitivamente al terrorismo para disfrutar de un desarrollo en libertad; y para que los colombianos puedan vivir en paz y seguridad.


Valores que esta Universidad ha sabido transmitir durante cerca de cuatro siglos de vida. Valores que, de la mano de esta casa, han ido moldeando el carácter y la historia de esta gran nación.


Valores, en definitiva, que deseamos que en breve puedan disfrutar todos los latinoamericanos.


Muchas gracias.


PREVISIONES INFORMATIVAS ESTANCIA AZNAR EN COLOMBIA, CHILE Y ARGENTINA

COLOMBIA

Tras recibir la condecoración de la "Orden del Fundador al Mérito Político y de Gobierno" que le otorga la Universidad del Rosario, Aznar ha mantenido un encuentro con la red de becarios de FAES en América Latina y ha firmado un convenio entre la Fundación y esta Universidad. Asimismo, el ex presidente del Gobierno tiene previsto entrevistarse en el Palacio de Nariño con Álvaro Uribe, presidente de la República de Colombia. Se trata de un encuentro en el que Aznar expresará su apoyo a la política de seguridad democrática puesta en marcha por el Gobierno colombiano, dirigida a fortalecer la labor de los órganos de seguridad del Estado en la lucha contra el terrorismo y que apela al papel decisivo que ha de desempeñar la sociedad civil en el rechazo el uso de la violencia para conseguir fines políticos. En este contexto de compromiso con las libertades y la derrota de los terroristas, Aznar también mantendrá encuentros con Gabriel Silva, ministro de Defensa, y con Juan Manuel Santos, anterior titular de esa cartera.


A las 19.00, hora local, Aznar presentará su libro España puede salir de la crisis, en el Club Metropolitan de Bogotá en el transcurso de una charla con los directores de los diarios Tiempo y Portafolio.


CHILE


El martes, 15 de septiembre, José María Aznar llegará a Santiago de Chile, dónde se reunirá con Sebastián Piñera, candidato presidencial, y otros miembros de la plataforma centrista Coalición por el Cambio, con quienes abordará diversos asuntos de actualidad.


A la mañana siguiente, miércoles 16, a las 11.00 horas, el presidente de FAES pronunciará en la Universidad Católica de Chile una conferencia magistral bajo el título "La alternancia en el poder: la experiencia española" y participará en la mesa de diálogo que clausurará una jornada de trabajo de los Grupos Tantauco, red chilena de pensamiento liberal.


ARGENTINA


José María Aznar llegará a Buenos Aires el jueves 17 para clausurar las jornadas de tres días del primer Campus FAES Argentina, cuyas sesiones se celebrarán en la Legislatura de Buenos Aires. Aznar intervendrá a las 10.30, hora local, en una mesa redonda de la que también formarán parte Mauricio Macri, jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires; Sebastián Piñera; Jorge Quiroga, ex presidente de Bolivia, y Álvaro Vargas Llosa, escritor y periodista peruano.


A las 15.00, hora local, y con ocasión del Campus FAES Argentina, se celebrará un debate de actualización del informe estratégico de FAES América Latina: una agenda de libertad, en el que, junto a José María Aznar, estarán más de 40 expertos y referentes políticos de más de 15 países del continente, Estados Unidos y Europa, así como representantes de los principales think tanks, universidades y partidos políticos de la región.


La jornada culminará con la presentación de su libro España puede salir de la crisis en la Casa de Madrid de Buenos Aires, un acto que será presentado, a las 19.00 horas, por Álvaro Vargas Llosa y Rosendo Fraga.