Intervención de José María Aznar en la clausura del Campus FAES 2011

09/07/2011



Navacerrada (Madrid), 09.07.11.-
El expresidente del Gobierno y presidente de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales FAES, José María Aznar, ha clausurado el Campus FAES 2011, hoy sábado, 9 de julio, junto al presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy.

A continuación se reproduce íntegramente el discurso de Aznar en la clausura del Campus FAES 2011:

"Hoy clausuramos el Campus FAES 2011. Pusimos en marcha este foro debate abierto y público en el verano de 2004, y con esta edición cumplimos ocho años. Como cada verano, hemos dedicado estos primeros días de julio a analizar cuestiones básicas para el futuro de nuestro país.

Hemos abierto al debate público las cuestiones que ocupan el quehacer diario de la Fundación. Lo hemos hecho, como intentamos siempre, con los mejores expertos, españoles e internacionales. Este año, además, hemos contado con la participación de las tres dirigentes políticas que acaban de recibir de las urnas las mayores responsabilidades para mejorar, desde las comunidades autónomas, el futuro de España.

Y, como cada año, tenemos el honor de que el presidente nacional del Partido Popular clausure este Campus. El próximo, estamos seguros, Mariano Rajoy lo clausurará como presidente del Gobierno de España.

Ésta es una certeza basada en la experiencia. Son ya muchos los dirigentes políticos que han sido elegidos presidentes en sus países después de participar en el Campus FAES. Desde el hoy presidente francés, Nicolas Sarkozy, cuando echaba a andar este Campus FAES, pasando por José Manuel Santos, hoy presidente de Colombia, o Sebastián Piñera, hoy presidente de Chile, a Pedro Passos, hoy primer ministro de Portugal. Y hoy casi nadie duda ya de que tenemos aquí a quien va a ser el próximo presidente del Gobierno de España. Le estamos muy agradecidos por acompañarnos y por clausurar, como cada año, estos cursos.

Como estamos también muy agradecidos al personal del hotel, que nos alberga, y a los vecinos de Navacerrada, que nos acogen. Yo, además, quiero dejar constancia de mi agradecimiento a todo el personal de la Fundación, por su dedicación, buen trabajo y profesionalidad, así como a los medios de comunicación, por la atención que nos han prestado.

Este Campus 2011 -como todo lo que hacemos en la Fundación FAES- tiene como objetivo contribuir al debate político con las mejores ideas y con el deseo de que muy pronto nuestra nación tenga un buen Gobierno, un Gobierno serio, solvente, eficaz, responsable, y también patriota.

Un Gobierno decidido a revertir la pésima herencia económica, política e institucional que dejarán como lastre los socialistas. Un Gobierno dispuesto asimismo a recuperar para España la influencia internacional perdida por el cóctel de adanismo, improvisación, frivolidad y sectarismo que hemos padecido en estos ocho años.

Un Gobierno comprometido a recuperar para España el camino a la prosperidad. Ése fue el título del primero de los cursos del Campus. Hemos visto que recuperar el camino a la prosperidad es lo mismo que recuperar la continuidad de las reformas, una continuidad que se quebró, como tantas buenas cosas, hace casi ocho años.

Porque el reformismo no consiste en hacer apresuradamente, y porque te lo exigen desde fuera, uno o dos cambios cosméticos, y menos aún en simular que los haces para tener entretenidos a quienes te los han exigido desde fuera y a tus acreedores.

El reformismo consiste en ir adaptando y modernizando nuestra economía, y nuestras instituciones, para competir en el mundo global, y para que España pueda volver a ser una de las mejores democracias del mundo.

Tal como hemos visto en estos días en el Campus, si queremos recuperar la senda de la prosperidad, el reformismo exige hoy en España poner en marcha una ambiciosa reforma laboral que facilite la creación de empleo; una reforma laboral que ponga fin a la exclusión que hoy padecen demasiados jóvenes por la dualidad del mercado de trabajo.

El reformismo también significa hoy acometer sin más dilaciones la necesaria reestructuración y el imprescindible saneamiento del sector financiero. Y significa, con especial urgencia, poner en orden las cuentas públicas, es decir, rebajar rápidamente el déficit y embridar decididamente la deuda de todas las administraciones públicas, de todas.

Ese compromiso de austeridad en las cuentas públicas y de acometer las reformas necesarias -en aquellas cuestiones que son de su competencia- fue expuesto con toda claridad por las tres presidentas que nos acompañaron, María Dolores de Cospedal, nueva presidenta de Castilla-La Mancha, Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, y Luisa Fernanda Rudi, próxima presidenta de Aragón.

España es uno de los países fundadores del euro. Cumplió las condiciones para el ingreso, y se benefició del euro mientras mantuvo ese compromiso de cumplir con las condiciones de disciplina económica para merecerlo. Ahora somos un problema para el euro, y tenemos que dejar de serlo para que la economía española vuelva a beneficiarse de la moneda única europea y el proyecto europeo se beneficie de España como ancla de estabilidad y reformas.

Dedicamos el segundo curso del Campus a la política internacional. Es un área de trabajo diario en la Fundación. Lo titulamos Una Europa firme en un mundo cambiante porque estamos convencidos de que el futuro para España será mejor en una mejor Europa, en una Europa más firme y con más capacidad de liderazgo en el mundo. Y será también mejor si recuperamos el vínculo atlántico que ha quedado muy dañado por el infantil antiamericanismo de los que se despiden.

Europa es nuestra primera referencia exterior. Las decisiones políticas tienen una dimensión europea. Y una de las más importantes tareas que tendrá el próximo Gobierno de la nación será superar la herencia de una España marginal.

El trabajo para recuperar nuestra nación del "impresionante" legado que dejan los socialistas será ingente. Habrá que trabajar mucho para recuperar una España que sea parte de las soluciones de Europa y no, como lamentablemente es ahora mismo, uno de sus principales problemas.

El próximo Gobierno tendrá que trabajar mucho para recuperar la mejor posición para España en una Europa abierta, con una economía dinámica y estable, en una Europa anclada firmemente en su dimensión atlántica.

Ni España ni Europa pueden entenderse sin América. Por eso es tan importante la revitalización del vínculo atlántico y la recuperación, para España, de un papel de nexo que tenemos porque somos parte de Iberoamérica.

También en los últimos años, lamentablemente, el Gobierno español ha olvidado que Iberoamérica es una comunidad esencial para el futuro de España. Nos une el idioma y nos unen siglos de historia. Quien aún vive en La Moncloa no ha visitado ningún país latinoamericano en los últimos dos años. Y lo de sus años anteriores fue casi peor. Ese abandono, precedido por el aventurerismo, nos ha dañado a todos, y ha dañado en especial a nuestra empresas. Habrá que recuperar una política coherente y sensata hacia Iberoamérica cuando por fin termine este paréntesis de malos gobiernos.

En el Campus de este año también hemos analizado las revueltas en los países árabes. Son un gran desafío estratégico y político. Y denotan el hartazgo de la gente hacia las autocracias corruptas y la frustración que produce no ver oportunidades de futuro en tu país.

Aún no conocemos el alcance y las posibilidades de futuro de lo que ya se conoce como la primavera árabe pero sí sabemos que nuestro deber ético y político es respaldar las ansias de libertad de todas las personas y apoyar a los demócratas de todo el mundo. Todos tenemos derecho a vivir en sociedades abiertas capaces de crear oportunidades para sus poblaciones. Todos, sin excepciones.

Dedicamos el tercer curso del Campus a analizar las claves políticas para España. Analizar los problemas de la agenda política nacional es tarea diaria de la Fundación.

Por mucho que algunos quieran vestirla de meteorito inesperado o de maremoto mundial, cada día es más patente que la crisis que padecemos en España es cada día menos internacional y más propia; y que no es sólo económica, sino también política e institucional.

Es una crisis de amplio espectro que da una buena medida de la insoportable factura acumulada por todas las letras impagadas que han ido librando los socialistas, al menos, desde su Pacto del Tinell.

Sus juegos de "truco o trato" han terminado y dejan como herencia un profundo deterioro en nuestro Estado Autonómico que compromete a nuestro Estado del bienestar, y un daño inaceptable en nuestro Estado de Derecho. Ahora queda rehacer la fortaleza del Estado de derecho; revitalizar las relaciones entre la sociedad civil y el Estado; y repensar el papel que puede y debe jugar la sociedad civil en un nuevo modelo del bienestar sostenible y con garantía de futuro.

En FAES estamos persuadidos de que sólo a partir de una reflexión común, razonable e informada es posible articular las reformas necesarias; reformas que deben ser explicadas y comprendidas para que susciten el apoyo de la sociedad española y puedan así desplegar su máxima eficacia.

Hemos analizado, por ejemplo, las claves de las reformas más eficaces que se han puesto en marcha en los modelos del bienestar en Europa. Esas claves son muy sencillas: más sociedad civil y más libertad de elección; todo ello bajo la garantía del Estado. No debemos olvidar que un Estado racional y viable exige tener un modelo del bienestar sostenible.

La crisis del Estado Autonómico tiene un virus que debemos curar. No es ni sensato ni sostenible mirarlo todo a través del prisma identitario de los nacionalismos. Como tampoco es sensato o sostenible creer que la descentralización del gasto público signifique su multiplicación. Ambos errores, por utilizar una expresión muy suave, muestran el lastre de retroceso al que nos han llevado los socialistas.

Pero el peor error, el mayor daño que han causado, es el debilitamiento de nuestro Estado de Derecho, tanto en las instituciones como en el orden normativo. Ese daño máximo incluye un fraude a la democracia. Ese fraude hoy se llama Bildu. Es la peor herencia del socialismo que se despide, es la peor hipoteca para el futuro de España, es nuestro mayor problema de fondo. Y mira que han dejado problemas de fondo.

Los problemas son muchos y muy graves, y nuestra voluntad es ayudar, en la medida de nuestras capacidades y en la medida en que podamos ser útiles, a salir del agujero en que han dejado a España. Ésa es la función de FAES, trabajar con las ideas de la libertad al servicio de España. Porque nuestra voluntad, nuestra vocación y nuestra trayectoria es de servicio a España y a los españoles.

Como dije en la inauguración del Campus, esta Fundación trabaja para contribuir al éxito del presidente del Partido Popular, que ahora clausurará estas jornadas. Lo hacemos porque estamos convencidos de que su éxito será también el éxito de España.

Creemos que una amplia victoria del Partido Popular, que recoja la confianza mayoritaria de los españoles con un proyecto ilusionante y que convoque a todos a dar lo mejor de nosotros mismos, es condición necesaria para que nuestra nación vuelva a tener el futuro que merece.
El trabajo por hacer es ingente y hoy tenemos con nosotros a la persona que tiene ante sí esta enorme responsabilidad y que estoy convencido sabrá liderar la recuperación de España".