Intervención de Mariano Rajoy

09/07/2011

http://prensa.fundacionfaes.org/2011/07/RAJOY+CLAUSURA.JPG!



Quiero que mis primeras palabras sean, como no podría ser de otro modo, para agradecerte a ti, José María, y a toda la Fundación FAES, la labor que venís desarrollando como laboratorio de ideas del Partido Popular y como organización comprometida con los intereses de España y el bienestar de los españoles.



Quienes estamos hoy aquí compartimos un compromiso con la defensa de los principios y valores que dan vida al Partido Popular y que queremos hacer extensible a toda la sociedad. Y es que, como sabéis, sin ideas, sin principios y sin valores no tiene sentido hablar de política, ni mucho menos hacer política.



También quiero expresaros mi agradecimiento a todos vosotros y a todos los que han pasado por este campus de verano que cumple ya su octava edición.



"El camino a la prosperidad", "Una Europa firme en un mundo cambiante" y "Claves políticas para España" son las 3 ideas que han dado título a los cursos de este año. Y estos epígrafes no podían ser más acertados para mostrar una vez más que la nuestra es una fuerza política que se ocupa de los asuntos importantes y que afectan al conjunto de la sociedad española.



Queridos amigos,



Hace escasamente una semana, durante el Debate sobre el Estado de la Nación, tuve ocasión de exponer el diagnóstico de la que, a mi juicio, es la grave coyuntura a la que nos han conducido siete años de malas políticas socialistas. Un diagnóstico que ya todos conocéis y que no volveré a desgranar aquí.



Básicamente, porque el tiempo para las descripciones ya ha pasado. Ahora toca dar un paso al frente, enderezar el rumbo e iniciar el camino de la recuperación que algunos, por motivos puramente partidistas, se han empeñado en retrasar.



Ahora es tiempo, amigas y amigos, no sólo de un cambio de gobierno, que también, sino de un cambio de actitud.



Es tiempo nuevo para que la sociedad vuelva a creer en sí misma, en sus capacidades. Es tiempo para mirar hacia adelante y sólo mirar hacia atrás para recordar que fuimos capaces de remontar situaciones difíciles y superar obstáculos a priori insalvables. Es tiempo de movilizar todos nuestros recursos para que España entera pueda volver a trabajar.



Y este nuevo tiempo, que requiere una nueva actitud y que las cosas se hagan de otra manera, precisa también de un liderazgo fuerte, capaz de fijar unos grandes objetivos nacionales que sean asumidos por una gran mayoría de españoles y que la concordia recobre el protagonismo capital que ya tuvo en otros momentos clave de nuestra historia.



La historia reciente nos demuestra que cuando los españoles trabajan en un futuro común, la sociedad entera prospera. Por el contrario las políticas de exclusión o fractura sólo conducen a la crispación y en definitiva al fracaso.



En cualquier caso conviene decir, para que nadie se llame a engaño, que la encrucijada en la que nos encontramos es de dimensiones históricas y el reto que nos plantea este nuevo tiempo será de todo menos fácil. Pero como bien sabéis, en este partido no huimos ni de las dificultades, ni de la responsabilidad; es más, está en nuestra naturaleza política, dar lo mejor de nosotros mismos en ese tipo de circunstancias en las que de vez en cuando la Nación se ve sumergida.



Amigas y amigos,



El 22 de mayo, los españoles votaron mayoritariamente por el inicio de un nuevo tiempo político que ya ha empezado en los ayuntamientos y comunidades autónomas de toda España.



Todos nuestros alcaldes, concejales y presidentes autonómicos y demás cargos electos representan el cambio político que se ha iniciado en España, y todos ellos serán el mejor ejemplo de que con el Partido Popular hay otra manera de gobernar, que se basa en la austeridad de las cuentas públicas, en la transparencia de nuestra gestión, y en el reformismo como verdadero motor del cambio.



Esos principios son los que ya han empezado a aplicar nuestros gobiernos autonómicos y municipales; y son los mismos que el Partido Popular llevará en su programa electoral para las próximas elecciones generales. El espíritu del 22 de mayo tiene larga vida.



Porque, amigas y amigos, los españoles han hablado en las urnas y volverán a hacerlo cuando el actual gobierno se digne a escucharlos. Y volverán a decir lo que ya han dicho: que ya está bien de este sufrimiento impuesto y sin esperanza, y que es hora de transformarlo en un esfuerzo voluntario y colectivo, que sirva para lograr el objetivo común que nos proponemos, que no es otro que el de sacar a España de la crisis, y devolver la confianza a los españoles en su propio futuro.



Se ha acabado el tiempo para la improvisación y el cortoplacismo. Se ha acabado la prórroga para dilatar la crisis que vive nuestro país. Es tiempo para la seriedad y el compromiso. Es tiempo para los políticos serios y responsables, que no solo tienen claro lo que hay que hacer, sino que lo hacen cuando tienen que hacerlo.



Amigos y amigas,



Lo que exige este nuevo tiempo es un compromiso renovado con el reformismo que está en el ADN de este partido. Un proyecto modernizador solo pueden liderarlo gobiernos reformistas, convencidos de la necesidad de adelantarnos a las exigencias de un futuro con grandes oportunidades, pero también con grandes desafíos.



Gobiernos capaces, además, de integrar tras de sí las voluntades de una gran mayoría de españoles.



Eso significa para nosotros el centro reformista: el coraje de hacer las reformas que necesita nuestra sociedad y la voluntad de llevarlas a cabo involucrando a la mayoría de la sociedad.



Así conseguiremos no solo recuperar la economía española, también la confianza en los gobiernos y en la política en general.



No falla ni nuestra democracia, ni nuestra Constitución, aunque haya cosas que, sin duda, pueden ser mejoradas. Lo que falla es el Gobierno que no está a la altura de las circunstancias y que pretende hacernos creer que la culpa siempre es de otros, diluyendo así su responsabilidad.



En definitiva, España precisa ahora de un gobierno serio, con gente competente, objetivos claros y visión de futuro capaz de liderar al conjunto de la sociedad para afrontar los graves problemas que afectan hoy a nuestro país.



Queridos amigos, España tiene solución, y los españoles tienen futuro.



Por eso, en las próximas elecciones, vamos a pedir a los ciudadanos un mandato reformista en la convicción de que eludir las reformas no implica que las cosas se queden como están sino que empeoraran aun mas. Vamos a convocar a los españoles a un gran proyecto nacional con 6 pilares fundamentales sobre los que vamos a seguir trabajando los próximos años:



En primer lugar, el empleo y el crecimiento económico. El logro de estos dos objetivos es la base para mejorar el bienestar y la riqueza de los españoles y el presupuesto imprescindible de cualquier política social. Por ello habremos de trabajar sin desmayo para aumentar la competitividad de nuestra economía y el apoyo a los emprendedores. En este sentido, las reformas estructurales que necesita la economía española y la ley de emprendedores que recientemente hemos presentado en el Congreso de los Diputados serán pilares fundamentales de nuestra acción política en los próximos meses. Necesitamos crear el marco adecuado para que la gente se anime a emprender. La suma de esas decisiones individuales de riesgo conforma un tesoro colectivo que hemos de estimular y cuidar entre todos.



En segundo lugar, la reforma y la modernización del sector público bajo los principios de austeridad, transparencia y eficacia. La Administración no puede seguir creciendo indefinidamente; como ya han anunciado y aprobado todos los Presidentes de Comunidades Autónomas del Partido Popular elegidos el pasado 22 de mayo, es preciso reducir el número de cargos públicos, personal eventual, personal de confianza, y sobre todo, organismos autónomos, empresas públicas y entes públicos fundacionales. Es preciso volver al equilibrio presupuestario, fijar techo de gasto en todas las administraciones y por supuesto, techos de endeudamiento. Tengo que decir que como presidente del partido, puedo afirmar con legítimo orgullo, que las primeras decisiones de todas aquellas personas que asumen ahora la presidencia en las diferentes Comunidades Autónomas ha ido en la línea de reducir, una línea que continuará en el futuro, el exceso de burocracia, el exceso de administración, de organismos, en las distintas Administraciones. Todos lo han hecho, y todos lo sabrán seguir en el futuro, y garantizo que este es un compromiso capital para los próximos años.



En segundo lugar hay que hacer un esfuerzo de transparencia, de tal suerte que los ciudadanos puedan conocer de una manera sencilla los contenidos y el desarrollo de las decisiones de la administración. Y por último conviene tener siempre presente que el sentido de la administración es facilitar la tarea de los ciudadanos y no obstaculizarla. La administración tiene que ser una ayuda y no una carga. A ello nos vamos a emplear como lo están haciendo ya todos los cargos públicos del PP elegidos en los comicios del mes pasado.



Quiero poneros un ejemplo de algunas cosas que ilustran muy bien este segundo gran objetivo que tiene el PP para los próximos años. Se ha publicado en un periódico nacional, recogiendo una entrevista que se le hacía al consejero delegado de una empresa en el Wall Street Jornal. El consejero delegado de IKEA decía que la empresa sueca tiene planeado y aprobado la construcción de 10 nuevos centros en España que darían trabajo a unas 20.000 personas. La inversión de miles de millones de euros está lista para ser desembolsadas. Los emplazamientos están elegidos y la directiva tiene la voluntad de ejecutar estos proyectos mañana mismo si fuera posible. Sin embargo, el fabricante de muebles tendrá que esperar con los brazos cruzados hasta 5 años para que la tartana de la burocracia urbanística acepte los planes de expansión.



Amigas y amigos, de acuerdo con el informe Haciendo Negocio 2011 del Banco Mundial, España ocupa el puesto 147 de 183 países en facilidad para comenzar una empresa, muy lejos de los puestos que ocupa la inmensa mayoría de los países desarrollados, con los cuales se supone que competimos. Este es l segundo gran objetivo para los próximos años.



Lo tercero es el fortalecimiento institucional y la regeneración política. Necesitamos instituciones fiables, independientes y previsibles. La vuelta al respeto a la ley y a la seguridad jurídica y la certeza de que el nuestro será un gobierno de leyes previsibles e iguales para todos.



Y a propósito del respeto a la ley, quiero expresar mi firme convicción de que dentro de la ley cabemos todos, pero que nadie puede estar al mismo tiempo dentro de las instituciones y fuera de la ley.



No se puede permitir que mientras se franquea la puerta de las instituciones, la dignidad de las mismas y el espíritu de la ley salgan por las ventanas. Nosotros permaneceremos vigilantes, y el Gobierno también debe hacerlo, y evaluar las evidencias que Bildu nos deja todos los días sobre el flaco respeto que profesa a la ley y a las instituciones democráticas.



Y quiero decir también, y no digo nada nuevo, porque está en una ley que no hace mucho se ha aprobado en las Cortes Generales, que la situación que se ha generado en el País Vasco no es irreversible. Es más, es reversible porque así lo dice la legislación vigente. Coincido con lo que ha dicho el presidente Aznar, y digo que estaremos atentos.



En cuarto lugar, hemos de prestar atención a la proyección exterior de nuestro país. Tenemos que recuperar el prestigio de la marca España y conseguir que nuestro país vuelva a ser sinónimo de emprendimiento, empleo, innovación y prosperidad. Tenemos que recuperar el respeto y la reputación de España, pero también debemos tener claro que para conseguirlo no basta con reclamarlo sino que hay que ganárselo. En la era de la globalización nadie espera y todo el mundo avanza. Debemos saber que volveremos a influir y a proyectar al exterior lo mejor de nosotros mismos cuando demostremos que somos capaces de arreglar nuestro propio país. La ecuación es sencilla, nuestra fuerza en el exterior está en nuestro interior. Hay que dejar de ser excéntricos y volver a ser fiables y creíbles en el mundo es parte de la tarea que nos van a encomendar los españoles.



Coincido con todo lo que se ha dicho en este Campus sobre esta materia, que ha resumido el presidente de la Fundación en su primera intervención. Europa es nuestra primera referencia exterior. Tuve el orgullo de participar, siendo vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior, en una presidencia de la Unión Europea, en 2002, la diferencia entre aquella presidencia española de la Unión Europea y la del primer semestre del pasado año, hace que me quede sin calificativos para decir exactamente en qué consistió una, la primera me sería más fácil, la segunda francamente complejo. Lo único que recuerdo es que España citada en las actas de uno de los Consejos Europeos como un país en el que se le imponían obligaciones, al que se le decían que se le estaban haciendo las cosas mal y se le imponían deberes desde fuera. Eso no había ocurrido nunca. Eso supuso un cambio que mucha gente no fue capaz de percibir. Fue la demostración más palmaria, la mejor fotografía de lo que había pasado en España entre una presidencia europea que tuvo lugar en el primer semestre del año 2002 y otra que tuvo lugar 8 años después en el primer semestre del año 2010.



Coincido en lo que aquí se ha dicho sobre la relación atlántica. Es fundamental para nosotros, para todos los españoles, y para Europa. Coincido en que Iberoamérica es esencial para el futuro de España por todas las razones que se han apuntado. Y un presidente del Gobierno tiene que ir a Iberoamérica y tiene que estar presente en las cumbres iberoamericanas, por fortuna, solo ha habido una única excepción desde que estas han comenzado a existir. Desde luego, garantizo que en lo que de mí dependa jamás habrá otra excepción.



En quinto lugar, tenemos que garantizar la atención a la sociedad del bienestar, y en especial priorizar los mecanismos de protección social. Hay demasiada gente pasándolo muy mal en nuestro país, y no podemos consentir que por culpa de malas políticas, aplicadas durante demasiado tiempo, haya españoles que queden excluidos de la sociedad, al margen del progreso y del bienestar.



Por eso quiero dejarlo bien claro, no dejaremos a nadie en la cuneta. No recortaremos el Estado de Bienestar, sino que lo reformaremos para hacerlo sostenible y lo recuperaremos para los ciudadanos. Para todos, para los mayores, para los jóvenes e incluso para los españoles que todavía no han nacido. Porque nuestro proyecto de España no se agota en el presente sino que se concibe pensando en el futuro de la Nación.



Nuestro sistema de protección social es un bien tan precioso que exige el máximo celo en su mantenimiento y mejora. Eso sólo lo conseguiremos con políticas que generen el crecimiento económico y los recursos necesarios para ello. Hemos asistido en esta legislatura al mayor recorte social de la democracia, fruto exclusivamente de los errores de un gobierno que precisamente alardeaba de sensibilidad social. Muchos españoles han comprobado de la peor de las maneras posibles la veracidad de la máxima según la cual el primer requisito de una política social es una buena política económica que cree empleo.



Amigas y amigos, qué ha pasado con la congelación de las pensiones. Pues ha pasado algo que voy a explicar y se entiende muy bien. Nosotros gobernamos en España entre los años 1996 a 2004, todo el mundo sabe cómo estaba la Seguridad Social cuando llegamos, las decisiones que luego se adoptaron, una ley que garantizaba el pode adquisitivo de las pensiones, todo el mundo conoce y ha oído hablar del fondo de reserva de la Seguridad Social. Entre los años 1996 a 2004 se crearon en España, los creo la sociedad porque había un gobierno que generó las condiciones, los españoles crearon 4.600.000 puestos de trabajo, afiliados a la Seguridad Social, y por cada 6 nuevos afiliados a la Seguridad Social entró en el sistema un pensionista. En los últimos años, por cada 3 nuevos pensionistas sólo había un nuevo afiliado a la Seguridad Social. La política social mejor, la única posible, la única que permite hacer política social es una política económica que genere crecimiento económico y que cree empleo y ese fue el gran error y el gran fracaso y ahí está el origen del grave daño que el presidente del Gobierno y quienes les han acompañado han hecho a una mayoría de españoles.



En el Partido Popular no somos conformistas. Este partido nunca lo ha sido ni lo será. Somos reformistas, buscamos el cambio para progresar, para mejorar, por eso seremos ambiciosos en los objetivos. Quiero una sociedad de máximos, en la que las personas encuentren las oportunidades que se merecen, pero no porque nosotros se las hayamos dado, sino porque ellos mismos se las han ganado con su esfuerzo y su trabajo. Una sociedad en la que cada persona disponga de las mismas oportunidades para alcanzar sus metas, lograr sus objetivos y desarrollar su proyecto vital en libertad. El cambio de actitud del que os hablaba antes conecta con la idea del rescate de valores que necesita un país, España, con unos ciudadanos, los españoles, que deben saber que el esfuerzo será rentable y que el trabajo sostenido conducirá a un horizonte de prosperidad y de libertad.



Y por último, en sexto lugar, si antes hablé del empleo como un problema urgente, hay otro que también debemos abordar también sin dilaciones, con urgencia pero con la mirada puesta también en el medio y largo plazo. Estoy hablando de la educación.



Amigos y amigas,



La educación es capital para nosotros; es la vacuna contra el fracaso individual y colectivo. Es lo que media entre el origen y el destino social de las personas porque es la clave de la movilidad y la igualdad real de oportunidades.



Por eso es una cuestión fundamental sobre la que tenemos que reflexionar:



¿Ofrece nuestro sistema educativo la calidad exigible y equiparable con otros países de nuestro entorno?



¿Está nuestro sistema educativo adaptado al contexto en que nos encontramos?



¿Está orientado a fomentar los valores y las virtudes que necesita la sociedad española en este momento?



Y sobre todo ¿garantiza la igualdad efectiva de oportunidades entre españoles?



Creo que son inadmisibles los datos que refleja el diagnóstico que hacen las organizaciones internacionales: son inaceptables las tasas actuales de abandono y de fracaso escolar.



El índice de fracaso (26%) y abandono escolar (28,4%) del sistema educativo español dobla la media de la UE (14,4%), y se sitúa a la cola de los países de Europa. El nivel de conocimientos de los alumnos españoles ha empeorado en los últimos 10 años. En lectura, España está a 12 puntos de la media de la OCDE y cuenta con un bajo índice de alumnos en los niveles de excelencia (3%), en relación con la media de los países de la OCDE (8%), según Informe PISA 2009.



La LOE no está dando resultado, y es urgente reformar este sistema vigente, porque no podemos aceptar que el sistema educativo sea precisamente una de las grandes debilidades de nuestro país, que sea una hipoteca para el futuro de nuestros hijos.



Una Nación que cuenta con un 45 por 100 de jóvenes en paro es una realidad insoportable. No podemos ni aceptarla ni resignarnos a ella. No podemos condenar a una generación a que carezca de expectativas de empleo, a que no pueda llevar adelante un proyecto personal de vida. Una sociedad decente no puede convivir con esta realidad dramática.



El empleo juvenil va a ser mi primera preocupación, va a ser mi primer gran objetivo que concibo como una tarea nacional, en la que toda la sociedad española ha de implicarse y en la que tendremos que desarrollar multitud de medidas. Ahora quiero referirme sólo a una de ellas, que considero crucial para este empeño.



Carecemos de un modelo de Formación Profesional que se convierta en una poderosa palanca para el empleo. Ello sólo será posible si hacemos una Formación Profesional vinculada a la empresa. Quiero cambiar nuestro modelo e impulsar el que mejor funciona en Europa, el modelo de "formación dual", que se realiza en alternancia en la empresa y en el centro.



Será una reforma ambiciosa y exigente que necesita del concurso del resto de administraciones y también de la sociedad civil. Convocaré a todo el tejido empresarial para que se involucre al máximo en esta tarea. Quiero que la formación en la empresa sea parte substancial para la cualificación profesional de los jóvenes.



El próximo septiembre arranca en la Comunidad de Madrid una experiencia piloto con 6 grandes empresas para implantar el modelo alemán de formación profesional, la "formación dual", que se realizará 1/3 del tiempo en el centro y 2/3 en la empresa. La empresa define la formación de los alumnos, se le da flexibilidad de horarios y establece los criterios de selección (idioma, expediente, entrevista personal?). Cada alumno recibirá una beca-salario de 450? al mes y al final de los dos años de formación termina con un título oficial de FP de grado superior, dos años de prácticas efectivas y una expectativa cierta de conseguir un contrato de trabajo. La empresa, por su parte, puede contar con un trabajador formado de acuerdo a sus necesidades y gana eficacia en sus procesos de formación internos. Este programa puede generalizarse a miles de empresas si además aprovechamos, como han hecho los alemanes, los fondos de la Unión Europea para las políticas activas de empleo.



Se trata, como digo de una experiencia piloto que creemos puede servir para dar ese impulso definitivo a la Formación Profesional en España. Dedicaremos todos los recursos necesarios para este objetivo, porque no podrán tener un destino mejor. Ha llegado el momento de dar un gran paso hacia una formación profesional moderna, de alta cualificación y volcada al empleo. Lo podemos hacer. Pondré todo el empeño en ello.



Amigas y amigos,



Hace 2 años, en 2009, os decía también aquí en la clausura del campus FAES que "el Partido Popular tiene la misión de pegarse a la piel de la sociedad, escuchar su latido social e inyectar confianza, certidumbre e ilusión por la idea de que otra España es posible".



En este tiempo sin duda han pasado muchas cosas; quizás la más relevante haya sido la confirmación de la gravedad de la crisis económica en nuestro país, y la incapacidad del Gobierno para darle la respuesta debida.



Pero ya no toca enumerar las veces que el Partido Socialista ha basado sus decisiones en mentiras o en verdades maquilladas, porque eso es un hecho objetivo que ha quedado sobradamente acreditado y que quedara grabado mucho tiempo en la memoria de demasiados españoles.



Ahora lo que nos toca es mantenernos pegados a la piel de la sociedad española. Porque lo que también ha pasado en este tiempo es que entonces, hemos ganado las elecciones gallegas por mayoría absoluta, hemos sido decisivos en el cambio histórico en el País Vasco, hemos ganado las elecciones europeas y también hemos obtenido los mejores resultados de nuestra historia en las elecciones catalanas. Además, todos tenemos presente el resultado de las elecciones del 22 de mayo: el mejor que ningún partido ha logrado nunca en la historia de este país, tras el cual ya nadie puede discutir que somos la primera fuerza política en España.



El Partido Popular sale de las elecciones de mayo convertido en la fuerza política que vertebra España y que encarna como ninguna otra el afán de los españoles por abrir una nueva etapa de cambio y prosperidad. Singularmente este fenómeno se ha registrado de manera especial entre los más jóvenes. Son los jóvenes entre 18 y 25 años el grupo de población que con más entusiasmo e intensidad ha apoyado las candidaturas del PP y los que han cimentado mayor distancia respecto a nuestros adversarios.



Los españoles nos han dado su confianza. En muchos sitios la han revalidado, y en otros nos la han dado por primera vez ¡y ya estamos en marcha! Sin ir más lejos, estos días habéis tenido por aquí a la Secretaria General de nuestro partido, Mª Dolores de Cospedal, que es el ejemplo de este nuevo tiempo en Castilla la Mancha; a Luisa Fernanda Rudi, que lo será la semana que viene en Aragón o a Esperanza Aguirre. Y ayer mismo los extremeños pudieron ver cómo el cambio llegaba a su Comunidad; un cambio que lidera José Antonio Monago, y que es otro ejemplo de que el nuevo tiempo político ya ha comenzado.



Y todo ello ha sido posible porque hemos conseguido lo que los españoles nos demandaban: la centralidad política; hemos logrado articular un proyecto para todos y hemos conseguido sumar apoyos de otras fuerzas políticas para el mismo. Hoy el Partido Popular abandera una ilusión compartida: esa es nuestra gran responsabilidad. Yo le he pedido a todos los responsables de nuestro partido, que le digan a todos que este partido quiere gobernar para todos los españoles, que este partido es hoy la fuerza política que encarna el cambio en España, que los españoles, los empresarios españoles, los pequeños, medianos, grandes, autónomos y trabajadores, han demostrado que saben hacer las cosas, que son mejores que muchas personas de otros muchos lugares del mundo. Y que lo que se necesita en España es confianza y un gobierno que esté a la altura de las circunstancias, y que yo garantizo que va a estar, porque lo que tenemos que hacer lo que ha ocurrido en España en estos años y lo que han votado los españoles en las últimas fechas nos coloca en un nivel de responsabilidad idéntico y yo os digo que vamos a dar la talla.



No es la primera vez que los españoles afrontan un gran esfuerzo que les permita ganar el futuro. Ya lo hicimos en el 77, y lo volvimos a hacer a partir del 96 contigo Jose María a la cabeza. Y la raíz de estos éxitos alcanzados está en los férreos valores en los que creíamos y en los que seguimos y seguiremos creyendo.



Los programas electorales a los que los ciudadanos han dado su voto de confianza en las urnas recogían todas estas reformas. Y ya estamos trabajando en la elaboración del programa con el que buscaremos la confianza de los españoles en las próximas elecciones generales, con el mismo espíritu, con las mismas ganas y con la misma confianza en el futuro.



El objetivo de todas estas propuestas no será otro que evitar que esta crisis altere una conquista social de enorme trascendencia en la historia de nuestro país: la movilidad que ha permitido a los trabajadores y emprendedores progresar con independencia de sus orígenes; la igualdad de oportunidades como fundamento de nuestro proyecto político, y los valores de libertad, responsabilidad, transparencia y tolerancia. Y nuestro a amor a nuestra nación, España, plural, con 500 años de historia en la que queremos seguir estando, viviendo, progresando e influyendo en donde haya que hacerlo.



Ya termino



Os decía también aquel verano que debíamos "renovar nuestro reformismo, innovando sobre la base de nuestros valores"; que debíamos "abrirnos aún más a una sociedad que se mostraba igualmente receptiva, abierta a escuchar y abrazar un proyecto integrador de España, un proyecto verosímil de salida a la crisis".



Efectivamente, estamos dando los pasos en la buena dirección, con humildad pero con decisión, y estamos dispuestos a asumir la enorme responsabilidad de recibir el mandato reformista de los ciudadanos en un tiempo de crisis como el actual. Estamos depuestos.



Llevo desde 1981 en la vida política. Algo he vivido. Me he equivocado muchas veces, pero he aprendido muchas cosas. Creo que tengo experiencia suficiente, gente enormemente capaz en el Partido Popular para llevar adelante la gigantesca tarea que tenemos que hacer en los próximos años.



Y para eso, es urgente que los españoles podamos volver a elegir; es urgente, y yo espero que quien tardó años en ver la crisis, no tarde ni un minuto más en abrir las puertas del futuro y no siga impidiendo que la gente haga lo que quiere hacer que es hablar y elegir un gobierno. Es hora de que se deje detrás el interés partidista y por una vez se piense en el interés de todos los españoles, llevamos ya muchos meses de tiempo perdido y el actual gobierno es y lleva en sus genes el germen de la desconfianza y es un freno evidente y notorio para recuperación económica de nuestro país. Espero que tengan un gesto de grandeza con el conjunto de los españoles, más bien un gesto de justicia.