Presentada en Barcelona Cataluña en claro, nueva publicación de la Fundación FAES

07/05/2014

    _ Zarzalejos: “El nacionalismo cree que su designio es administrar las esencias, cuando lo que tiene que plantearse es cómo asume la pluralidad”

    _ El documento reúne las ponencias de los seminarios sobre el secesionismo organizados por la Fundación en los últimos meses

    _ Se suma a los ya publicados '20 preguntas con respuesta sobre la secesión de Cataluña' y 'El mito fiscal'

La Fundación FAES ha presentado en Barcelona el documento Cataluña en claro, que reúne las ponencias de los seminarios sobre el secesionismo nacionalista catalán organizados por FAES en los últimos meses. El documento es una reflexión sobre Cataluña como parte y protagonista de España, y una reafirmación de la realidad cívica, integradora y de progreso que es la democracia española, y que tiene su mejor expresión en la Constitución de 1978.

Para el secretario general de FAES, Javier Zarzalejos, “el problema del nacionalismo es que cree que su designio es administrar las esencias, cuando en realidad lo que tiene que plantearse de una vez es cómo asume la pluralidad. Esa pluralidad existe en Cataluña”. Asimismo, ha asegurado que “desde FAES seguiremos siendo voz audible y un factor de integración de todos los esfuerzos por establecer unos términos de convivencia cívica y democrática”.

En la presentación han intervenido, además de Zarzalejos, el director de Publicaciones de FAES, Miguel Ángel Quintanilla, y el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona Francesc Granell. Los textos incluidos en Cataluña en claro pertenecen a José María de Areilza, Leopoldo Calvo-Sotelo Ibáñez-Martín, Miquel Porta Perales, Gabriel Tortella, Clemente Polo, Ignacio Astarloa, Carlos Fernández de Casadevante, Ricardo García Cárcel y Ángel Rivero.

SECESIÓN Y DERECHO INTERNACIONAL
El libro arranca con la ponencia del titular de la cátedra Jean Monnet José María de Areilza y el abogado Leopoldo Calvo-Sotelo Ibáñez-Martín Secesión y pertenencia a organizaciones internacionales: los casos de la Unión Europea y de las Naciones Unidas, en la que explican que “el Derecho Comunitario y el funcionamiento institucional de la UE contienen un verdadero régimen antisecesión, desde un punto de vista jurídico y político”. “A lo largo de la integración europea ninguna región de un Estado miembro ha logrado escindirse y convertirse de forma automática en un nuevo Estado de la Unión o, en su caso, independizarse, solicitar la adhesión y negociar su ingreso en la UE”, ya que “el territorio de una región no forma parte jurídicamente de la UE sino como parte de un Estado miembro”, añaden.

En este sentido, también indican que “la propia evolución de la integración europea vacía de sentido la idea de la secesión de un territorio dentro de un Estado miembro”. Asimismo, dicen que “el camino del nuevo Estado surgido de una secesión hasta ser admitido en la ONU no está exento de posibles dificultades y esperas […] que no pueden utilizarse para ir haciendo camino con vistas a la adhesión a la Unión Europea”. “No es jurídica ni políticamente concebible que las conversaciones preliminares destinadas a abrir negociaciones en torno a tal adhesión comenzaran antes de la admisión del Estado de que se trate en las Naciones Unidas”, concluyen.

Por su parte, el catedrático de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales Carlos Fernández de Casadevante destaca en El proyecto independentista catalán a la luz del Derecho Internacional y de la Unión Europea que los proyectos independentistas “están construidos sobre una premisa falsa, porque el derecho a decidir no existe con carácter general ni en el orden interno de los Estados ni en el Derecho Internacional”.

Con respecto a la doble pregunta para la consulta en Cataluña, subraya que “preguntar si se es partidario de que Cataluña sea un Estado para después preguntar si se es partidario de que sea independiente no tiene ningún sentido porque sin independencia no existe el Estado”. “Como señaló hace ya muchos años la jurisprudencia internacional, el Estado o es independiente (y por tanto soberano) o no es Estado”, sentencia.

CONSECUENCIAS ECONÓMICAS
Por parte del catedrático de Historia Económica de la Universidad de Alcalá de Henares Gabriel Tortella se incluye el texto Cataluña y España: el coste de la separación, que señala que “la unión con España le ha ido muy bien económicamente a Cataluña y le ha permitido entrar a formar parte de la Unión Europea”. Si Cataluña se encontrase fuera, se vería separada de España y Francia por el arancel exterior de la Unión, cuya legislación dejaría de aplicarse; se vería privada de los fondos europeos y su balanza de pagos sería deficitaria porque tendría que reorientar drásticamente su comercio exterior, afirma.

Tortella también se refiere a las balanzas fiscales, “un ejemplo claro de la propaganda engañosa de los nacionalistas”. “La mejor manera de estimar si la contribución de Cataluña es inadecuada e injusta es la comparación nacional e internacional”, dice. Así, explica que el hecho de que el conjunto de los habitantes de Cataluña contribuya a las arcas públicas más de lo que recibe, debido a que la comunidad es una de las más ricas de España, “es algo perfectamente ético y constitucional”. Además, “comparando con otros países como Alemania, Francia o Canadá el caso catalán no es muy diferente”.

A las consecuencias económicas del proyecto soberanista, y “asumiendo que la independencia pudiera alcanzarse sin fractura social ni conflicto”, también se refiere la ponencia Efectos económicos de la secesión de Cataluña: mejor con España, del catedrático de Fundamentos del Análisis Económico de la Universidad Autónoma de Barcelona Clemente Polo. “Que la secesión acarrearía costes muy elevados a los ciudadanos y empresas en Cataluña como resultado de la desintegración del mercado español y la salida de Cataluña de la UE y la Eurozona es una conclusión que solo cuestionan algunos economistas bajo el influjo del virus de la independencia”, asegura.

Por ello, afirma Polo, “permitir la secesión constituiría un grave error económico por dos razones fundamentales: perjudicaría a los ciudadanos en España y Cataluña, y situaría a Cataluña en condiciones de chantajear al Gobierno español”. A su juicio, no obstante, “la batalla contra el independentismo catalán no está ni mucho menos perdida”. “Lo que hace falta es que las instituciones del Estado y los partidos que han manifestado su apuesta inequívoca en favor de la unidad política de España se tomen en serio su papel y diseñen estrategias para que los catalanes reciban información veraz y no queden sepultados por la propaganda nacional-independentista”.

ASPECTOS JURÍDICOS
El director de Constitución e Instituciones de FAES, Ignacio Astarloa, defiende en Aspectos jurídicos del proyecto secesionista que “el proceso está concebido como un proceso de enfrentamiento” en el que “se ponen en ejecución con total determinación unas vías que no tienen salida posible, pero trasladando la convicción de que el destino de esa comunidad es su secesión y de que avanzando hacia ese objetivo se irá ampliando progresivamente el apoyo social a la creación de un Estado propio”. “Se tacha a cualquier oposición al proceso en nombre de la ley de ‘solución autoritaria’. Y se anuncia abiertamente el incumplimiento de la ley”, indica.

“A la situación presente se ha llegado porque algunos vienen levantando en los últimos años una sucesión de falsas expectativas que ellos mismos convierten en agravios y en el consiguiente sentimiento colectivo de decepción”, dice Astarloa. A su juicio, la consulta “puede provocar en la opinión pública una nueva frustración colectiva multiplicada hasta extremos cada vez más dolorosos y peligrosos para todos”.

NACIONALISMO POPULISTA
La ponencia del escritor Miquel Porta Perales lleva por título El nacionalismo populista en Cataluña. Naturaleza, desarrollo y falacias, donde apunta que “el problema de Cataluña es la llamada cuestión nacional catalana promovida por el nacionalismo catalán”. Un nacionalismo “low cost” que asegura “fomenta la engañosa ilusión de un futuro mejor; abusa del victimismo; complica los problemas en lugar de buscar soluciones; selecciona los datos a conveniencia para demostrar el expolio fiscal que padecería Cataluña; pervierte el sentido de la democracia cuando habla del derecho a decidir, y tergiversa el derecho internacional para hacer creer que una Cataluña independiente formaría parte de la Unión Europea y tiene derecho a la autodeterminación”.

El autor afirma que “la legalidad española e internacional no contempla la secesión de una parte del Estado. El derecho a decidir tal como lo plantea el nacionalismo catalán no existe. Cataluña no es un sujeto político soberano y no tiene derecho a decidir en la cuestión de la soberanía”.

En este sentido, el profesor de Teoría Política de la Universidad Autónoma de Madrid Ángel Rivero afirma en Democracia e identidad. El reconocimiento de Cataluña y las razones de la secesión que “los países de Europa han respondido de formas diversas a la crisis”, pero “en todos ellos, el bloque central de su sistema político ha resistido haciendo que la democracia se mantenga firme”. “Por el contrario, en los extremos de los sistemas políticos europeos el populismo de la clase o el populismo nacionalista se han radicalizado y han hostigado como nunca a la democracia”, analiza.

En esta línea, resalta que “es el populismo nacionalista el que ha encontrado una verdadera oportunidad en la crisis y el que ha alcanzado mayor virulencia mediática y movilizadora”. En su opinión, “harían bien los nacionalistas catalanes en adoptar el constitucionalismo frente a la ideología del nacionalismo, porque no exige renunciar a ninguna identidad colectiva y, respetándolas todas, hace de los ciudadanos una única nación”.

Del catedrático de Historia Moderna de la Universidad Autónoma de Barcelona Ricardo García Cárcel se recoge la ponencia Los mitos del 11 de septiembre, en la que asegura que “la Cataluña anterior a 1714 se presenta como un mundo ideal que solo está en el imaginario de la voluntad política distorsionadora de la historia”. “Cataluña no era un Estado antes de esa fecha, y atribuirle la condición de democracia es una ucronía”, precisa. A su juicio, “la Guerra de Sucesión evidencia que el conflicto no fue bipolar (España contra Cataluña)”, de modo que “1714 puede alimentar los sueños de la Cataluña que no pudo ser, pero a los historiadores lo que nos debe interesar es la Cataluña que fue”.

A este respecto dice que “se está elaborando un discurso histórico oficialista para satisfacer los requerimientos del poder dominante, que solo utiliza la memoria en la medida que le interesa”. “No tardaremos mucho en Cataluña en experimentar el dirigismo de la memoria, que impone dictámenes históricos por encima de la libertad de los historiadores”, lamenta.

FAES Y CATALUÑA
Esta nueva publicación de FAES acerca de la situación de Cataluña se suma a las últimamente difundidas por la Fundación sobre esta cuestión. El pasado mes de febrero publicó el informe 20 preguntas con respuesta sobre la secesión de Cataluña, en el que planteaba y respondía cuestiones sobre el proceso secesionista y argumentaba sobre sus aspectos históricos, jurídicos, políticos, sociales y culturales: los motivos esgrimidos; a través de qué vía se pretende obtenerla; el coste del proceso y el resultado previsible del mismo. Y en noviembre de 2012 FAES hizo público El mito fiscal. Razones para un debate, en el que desmontaba las tesis del expolio fiscal y cuestionaba las propuestas nacionalistas catalanas para alterar el sistema de financiación español.