El profesor y analista Ángel Rivero repasa los resultados de los comicios de Quebec y las lecciones que pueden extraer otras sociedades PAPELES FAES 175 | Elecciones y lecciones en Quebec. ¿Se ha puesto punto final a cuatro décadas de parálisis debidas al independentismo?

22/05/2014

    _ “La mayoría de los quebequeses no quiere la independencia, se siente igualmente quebequés y canadiense y no quiere un tercer referéndum”

    _ “La ‘política de la claridad’ ha sido eficaz […] Cabe esperar que ilumine a quienes en otros lugares acarician llegar a fines parecidos”

    _ “Quebec es más pobre y tiene menos peso en el conjunto de Canadá. El independentismo ha tenido como resultado hacer a Quebec más débil”

    _ “La movilización de la identidad necesita de una respuesta inteligente y amplia en la que los sentimientos se vean aplacados por el debate racional”

    _ “Tan importante como calmar la ansiedad identitaria es focalizar el debate sobre los costes de la secesión”

    _ Podríamos encontrarnos ante un cambio radical en Quebec, donde el pluralismo identitario se convertiría en normalidad política, asegura

    _ “Nunca estuvo la secesión más apartada de los intereses de los quebequeses como hoy día; y nunca se enfrentó el PQ a una crisis tan profunda de identidad”

 La Fundación FAES ha publicado el número 175 de Papeles FAES 'Elecciones y lecciones en Quebec ¿Se ha puesto punto y final a cuatro décadas de parálisis debidas al independentismo?', escrito por el profesor titular de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid Ángel Rivero. El documento analiza los resultados de las elecciones celebradas en la provincia canadiense de Quebec el pasado mes de abril, las conclusiones políticas que pueden extraerse de ellas, y las lecciones que de la experiencia quebequesa en su gestión del secesionismo pueden extraer otras sociedades que atraviesan circunstancias parecidas.

A la luz de los resultados, que se saldaron con la mayor derrota del independentista Parti Québécois (PQ) en más de cuarenta años y la victoria por mayoría del Parti Liberal, dice Rivero que ha de tenerse en cuenta que “la mayoría de los quebequeses no quiere la independencia; la mayoría de ellos se siente igualmente quebequés y canadiense, sin que tales identidades entren en conflicto; y la mayoría no quiere un tercer referéndum”. En palabras del diputado liberal quebequés Stéphane Dion, estas elecciones deben entenderse pues como “un voto contra la separación de Canadá. Como un voto a favor de ser quebequés y canadiense, como un voto contra la discriminación entre quebequeses, y como un voto a favor de un Quebec inclusivo”.

El texto se hace eco de una declaración del propio Dion el día después de la cita electoral, en la que afirmaba que si bien se dijo que el factor decisivo en la campaña fue el miedo a otro referéndum, el resultado refleja no el miedo sino la expresión de una elección racional. Dicha elección estaría promovida por el triunfo de lo que éste llama ‘política de la claridad’, cuyo propósito era denunciar que “los quebequeses estaban siendo empujados por los independentistas a convertir la defensa de la identidad en hostilidad hacia Canadá aun a costa de sus propios intereses como quebequeses y canadienses”.

Para ello, continua Rivero, “era necesario cambiar el lenguaje de la discusión política de Quebec y sacar a la luz el elevado coste que para los quebequeses significaría renunciar a su condición de canadienses. Un coste que no se valida únicamente en términos económicos sino también de identidad colectiva”. “El primer referéndum tuvo lugar en 1980; el segundo en 1995; y el tercero, para muchos, se ha producido en estas elecciones de abril de 2014. Parece, por tanto, que la ‘política de la claridad’ ha sido eficaz y que la perspectiva de un nuevo referéndum en Quebec habrá de tardar décadas en resultar viable”, apunta.

En opinión de Rivero, “cabe esperar por tanto que la política de la claridad no sólo haya servido para esclarecer a los quebequeses sobre su posición en Canadá, sino que ilumine también a aquellos que imitando la política del PQ en otros lugares acariciaban llegar a fines parecidos utilizando los mismos instrumentos. Porque a pesar de las diferencias entre Canadá y otros países que enfrentan desafíos secesionistas hay mucho que aprender de la comparación y la lección canadiense es muy valiosa”.

LECCIONES PARA OTRAS SOCIEDADES
A su juicio, “de la experiencia de Quebec en su gestión del secesionismo se pueden extraer lecciones para otras sociedades que atraviesan dificultades parecidas. La primera y más evidente es que la movilización de la identidad necesita de una respuesta inteligente y amplia en la que los sentimientos se vean aplacados por el debate racional”. En este sentido, añade Rivero que “en la cuestión quebequesa es tan importante asegurar el disfrute y protección de su cultura como explicar una y otra vez las ventajas que reporta la unión para todos los canadienses”. “Este proceso de ilustración pública necesita de tiempo y de serenidad, pero la perseverancia acaba por triunfar frente al apasionamiento efímero de los agravios agitados por los que buscan la discordia”, subraya.

En segundo lugar alude a que “tan importante como calmar la ansiedad identitaria es focalizar el debate sobre los costes de la secesión”. Según Rivero, “los independentistas presentan los procesos de secesión como operaciones en las que únicamente se producen ganancias y donde del lado de las pérdidas la columna queda vacía. En la política de la claridad de Dion una de las partes más importantes y enfatizadas es mostrar que dichos procesos dan lugar a situaciones cuyas consecuencias perduran durante generaciones de forma irreversible y que precisan, por mucho que se empeñen los independentistas, de una cantidad de tiempo, esfuerzo y recursos inmensos que aquellos involucrados deben conocer previamente para poder decidir en libertad”.

Dice el autor del documento que “podríamos encontrarnos ante un cambio radical en el sistema político quebequés, donde por primera vez la política identitaria ya no sería patrimonio del PQ sino que el pluralismo identitario que representan el Parti Liberal de Quebec y la Coalition Avenir Quebec convertirían en normalidad política lo que no es sino el pluralismo identitario de la sociedad”. “También de esto podrían aprender mucho aquellos que defendiendo otros soberanismos aspiran a cercenar, disminuir o limitar las identidades de los pueblos que dicen defender”, afirma.

MÁS POBRE Y DÉBIL
El texto de FAES recuerda que en los años transcurridos desde la celebración del primer referéndum en Quebec, en 1980, la provincia “es más pobre y tiene menos peso en el conjunto de Canadá. El independentismo ha tenido como resultado más palpable hacer a Quebec más débil”. “El país imaginario de los independentistas está haciendo daño al país real”, ha dicho Francois Legault, fundador de la Coalition Avenir Québec, partido autonomista que desea sacar la cuestión de la secesión de su agenda política y que quedó tercero en las pasadas elecciones a poco más de dos puntos del PQ.

Rivero concluye que es demasiado pronto para contestar a la pregunta sobre si estamos ante el fin del ciclo soberanista-independentista en Quebec, pero asegura que “por referencia a las décadas pasadas nunca estuvo la cuestión de la secesión más apartada de los intereses de los quebequeses como hoy día; y nunca se enfrentó el PG a una crisis tan profunda de identidad”.