Zarzalejos: “Ni hay un problema de modelo de Estado ni el modelo federal resuelve los problemas que existen”

06/09/2014

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España no tiene un problema de modelo de Estado y los problemas políticos que existen no se solucionan con una reforma constitucional de corte federal que haría necesario abrir un proceso constituyente para el que hoy no hay motivo. Así lo considera el Secretario General de FAES, Javier Zarzalejos,  y así lo ha indicado hoy en la Escuela de Verano del FAES-PP de Aragón. Zarzalejos, junto al Catedrático de Derecho Constitucional Enrique Arnaldo y el Letrado Mayor del Consejo del Reino Leopoldo Calvo-Sotelo, ha abierto esta mañana con la ponencia '¿Tiene Sentido el Debate Constitucional?' la segunda jornada de la Escuela de Verano que se celebra este fin de semana en Tarazona.

Para Zarzalejos, en España existe como en otras democracias “un cierto debate constitucional”, pero no es sano que ese debate -lo apuntó también el sociólogo Narciso Michavila ayer en 'Los Efectos de la Crisis sobre la Sociedad Española' implique someter “lo básico” a discusión: “La idea de abrir el Estado en canal o hacer un cambio de modelo es lo que distorsiona. El Federalismo es virtuoso, admirable y de extraordinario valor y, de hecho, nuestro modelo tiene más que ver con el de la RFA que con el de la República francesa, pero en España el federalismo es un discurso político que sólo propugna el PSOE. El federalismo, además, no es ni mucho menos una solución a todos los problemas, porque en los sistemas federales hay también tensiones permanentes. Pasa en Estados Unidos, donde hubo una guerra civil, pasa en Canadá y pasa en Alemania. Ni el problema es el modelo ni hay un modelo federal que resuelva todos los problemas. De hecho, no hay modelo que aguante determinados planteamientos y determinadas personalidades. No hay modelo que resista lo que hicieron Zapatero o Maragall. El problema está en que la izquierda se desliza hacia planteamientos nacionalistas”.

LEALTAD CONSTITUCIONAL
Tras Zarzalejos, ha intervenido ante el auditorio el Catedrático de Derecho Constitucional Enrique Arnaldo, que ha abierto su conferencia citando a José María Aznar. Para Aznar, y así lo ha recordado Arnaldo, la Constitución ha permitido alcanzar “la modernidad” a España y las mayores cotas de “libertad y prosperidad” de su historia. Arnaldo ha hecho suyas las palabras del que fuera Presidente del Gobierno y ha recordado que las avalan hispanistas como Paul Preston o Raymond Carr. A continuación, el ponente ha repasado las dos únicas reformas que ha sufrido nuestra Constitución en su historia recordando que ambas se acometieron para atender a condicionantes externos. Si no se han hecho más reformas, ha señalado Arnaldo, es “por la dificultad del procedimiento”, pero -sobre todo- por no haberse alcanzado acuerdos. Otras constituciones -México, con 400, Alemania con más de 35 y Austria con más de 50-, se reforman cada vez que surge algún problema técnico pero siempre desde “la lealtad consticional plena”. Si no se abordan aquí las reformas es, considera Arnaldo, “por falta de esa lealtad. Quienes quieren reformar la Constitución es para completar su cirugía destructiva de España y acabar con la obra de arte de la transición, con el proyecto sugestivo de vida del que hablaba Ortega”.

EL POR QUÉ DE UNA REFORMA CONSTITUCIONAL
Abordar una reforma federal carece de sentido porque es “enturbiar el agua”, ha considerado Leopoldo Calvo Sotelo, el último de los conferenciantes de la primera ponencia de hoy. “Hoy España es un estado federal en todo menos en el nombre. Lo que está roto no se tiene que arreglar y, si queremos abordar una reforma constitucional, hay que preguntarse para qué”. Ese para qué aparece recogido en un informe que el Consejo de Estado -del que él forma parte como letrado- elaboró en 2006: supresión de la preferencia del varón en la sucesión al trono, recepción en Constitución proceso construcción europea, reforma del Senado e inclusión en la Constitución del nombre de las comunidades autónomas. Al final, de todos, sólo es importante la reforma del Senado, pero reformar el Senado está bien pero sabe a poco”. Para Calvo Sotelo, si se aborda una reforma constitucional debe ser para “restablecer” el consenso entre los dos grandes partidos que en 2003 rompió el Pacto del Tinell, lograr que el Estado recupere la iniciativa autonómica y dar respuesta a medio plazo al desafío independentista de Cataluña. “Tenemos que cambiar un debate que gira sobre falacias y cuestiones simplonas. Hoy la respuesta es la firmeza, pero con el tiempo dejará de valer. Tenemos que convencer a Cataluña para que lideren esa reforma y sean cabeza de león como siempre, no cola de ratón. Se podría, incluso, dar una respuesta a todos los preceptos del Estatut anulados por el TC. Y digo dar respuesta, no dar la razón. Todo eso, sí, debe hacerse a partir de la premisa de la lealtad constitucional”.