FAES publica el número 44 de su revista Cuadernos de Pensamiento Político

10/10/2014

    _ La nota editorial señala que “la forma de enfrentar la tentación populista y el nacionalismo es reafirmar el valor de la democracia representativa”

    _ Aragón Reyes: “Poder autonómico no es poder soberano y esto es una afirmación inequívoca para el Derecho Constitucional”

    _ Ignatieff: “Si el capitalismo autoritario de Rusia y China es el nuevo desafío del orden liberal del siglo XXI, la respuesta es reformar la democracia liberal”

    _ Julio Borges: “La libertad de conciencia es la ruina del totalitarismo, en la misma medida que su triunfo es la abolición de la conciencia”

La revista Cuadernos de Pensamiento Político, editada por la Fundación FAES y dirigida por su secretario general, Javier Zarzalejos, publica este mes su número 44. En la nota editorial, FAES aboga por “reafirmar el valor de la democracia representativa”, entre otras cuestiones, “para enfrentar las tentaciones populista, buenista y nacionalista”.

Entre los artículos incluidos destacan el del catedrático de Derecho Constitucional Manuel Aragón Reyes sobre la inconstitucionalidad de la consulta soberanista convocada en Cataluña y de la secesión de una parte de la Nación; el del profesor en la Harvard Kennedy School Michael Ignatieff sobre los retos que le aguardan a Occidente tras la anexión rusa de Crimea; y el del político opositor venezolano Julio Borges sobre la crisis moral en su país.

REAFIRMAR LA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA
En la nota editorial de este número, FAES señala que “hay una corriente que trata de explicar que nuestra Transición y nuestro proceso constituyente no cumplieron las condiciones de un acuerdo racional y deliberativo” y, por tanto, “queda desacreditado y pendiente de demolición”. En definitiva, explica, “se alcanzaron una transacción y un compromiso entre personas y grupos”, “pero no se iluminó la verdad definitiva y universal que el progresismo reclama” y, sobre esta idea, “se ha creado la ficción de que el secesionismo es un movimiento reactivo debido al ‘inmovilismo’ de una democracia deficiente y poco menos que bunkerizada y de ella se extrae una consecuencia inmediata: hay que hacer una reforma de la Constitución fundada, ahora sí, en el reconocimiento del mejor argumento”.

La nota editorial argumenta que “la idea de que un acuerdo que hace posible la convivencia de personas que discrepan sea un fracaso social y no un éxito histórico reclama alguna justificación” y añade que “una rara amalgama de populismo y buenismo, es todo lo que el progresismo tiene que ofrecer”. “La tentación populista, igual que la tentación buenista y el nacionalismo, es bien conocida en Europa” y “la forma de enfrentarla, también: reafirmar el valor de la democracia representativa, de los partidos nacionales, de las instituciones que cooperan a la expresión de la voluntad general sobre el interés general (esto es la ley) y que evitan degenerarse hacia el faccionalismo y el grupo de interés”, concluye FAES. 

LA CONSTITUCION Y LA SECESIÓN
En el artículo Constitución y secesión, el catedrático de Derecho Constitucional y exmagistrado del Tribunal Constitucional Manuel Aragón Reyes defiende que “el llamado eufemísticamente ‘derecho a decidir’ es abiertamente inconstitucional y no puede encontrar cobijo en ninguna reforma legal”. Para el jurista, ninguna Constitución permite ni puede permitir la secesión de una parte de la comunidad nacional por la exclusiva voluntad de esa parte que pretende separarse.

Las decisiones sobre la Nación, su composición y su definición, “sólo pueden tomarlas los poderes constituyentes, no los constituidos. Poder autonómico no es poder soberano y esto es una afirmación inequívoca para el Derecho Constitucional”, argumenta el catedrático. Afirma que la consulta planteada por el Gobierno de Cataluña “es constitucionalmente imposible y no valen argumentos de voluntad o utilitaristas, basadas en que el resultado podría ser negativo a la independencia”.

Para Aragón Reyes, por tanto, “el verdadero problema de ese referéndum no sería sólo el hipotético resultado, sino el reconocimiento de que se puede hacer”. El autor explica que, no obstante, la Constitución permite el hecho de la secesión, no el derecho de secesión, siempre siguiendo el procedimiento del artículo 168. “Lo que atañe al conjunto sólo puede decidirlo el conjunto”, afirma y añade que “el procedimiento constitucional no es solamente un límite sino una garantía”.

CAPITALISMO AUTORITARIO
“La anexión rusa de Crimea ha hecho que nuestras creencias sobre el orden global surgido tras los acontecimientos de 1989 se tambaleen”. Con esta frase comienza su artículo El mundo después de Ucrania el profesor de la Harvard Kennedy School, Michael Ignatieff. Para este autor, “ha aparecido un nuevo competidor para la democracia liberal, políticamente autoritario, económicamente capitalista y de ideología nacionalista”. Ha nacido “un capitalismo autoritario”, del que los ejemplos son la Rusia de Putin y China, señala el artículo.

En el texto, su autor afirma que los capitalismos autoritarios “no son ideológicamente agresivos y es poco probable que sean expansionistas”. “La anexión de Crimea es, en esencia, el retorno ruso a la frontera en el Mar Negro establecida por Catalina la Grande” y ahora Rusia, añade, “quiere desestabilizar Ucrania sin hacerse cargo de sus muchos problemas”.

Por lo tanto, Michael Ignatieff cree que “la política inteligente aquí es mantener el caldero por debajo del punto de ebullición”, lo que significa “defender la independencia de Ucrania y su integridad territorial al tiempo que se respeta la esfera de influencia rusa en la región”. Ignatieff agrega que “si Europa no lograra integrar rápidamente a los Estados balcánicos y a Ucrania, si estos Estados languidecieran, nos arriesgaríamos a crear un vacío de seguridad que sería cubierto por Rusia”.

Con respecto a EEUU, el profesor declara que “deberían hacer todo lo posible por mantener a Rusia y China separados y ganar la batalla de las ideas. “Si el capitalismo autoritario es el nuevo desafío del orden liberal en el siglo XXI, la respuesta que se necesita es reformar la democracia liberal”. “Necesitamos una Europa y unos EEUU cuya gente crea, una vez más, en sus propias instituciones y cuya población esté deseando tener la oportunidad de demostrar, en una competición pacífica, que puede enfrentarse al desafío del nuevo autoritarismo”, concluye Ignatieff.

EL MAL DE LA ANTIPOLÍTICA
El diputado opositor en la Asamblea Nacional de Venezuela, Julio Borges, por su parte, señala en Dignidad de la conciencia, totalitarismo y antipolítica. Notas sobre la crisis moral venezolana que “la libertad de conciencia es la ruina del totalitarismo”, en la misma medida que su triunfo es “la abolición de la conciencia”. Para ello, asegura, el totalitarismo se sirve de la mentira, de modo que “uno vive atrapado en una cárcel de palabras, en la que todo está configurado por un discurso desde el poder”. Asimismo, lanza una advertencia “sobre el mal de la antipolítica, sobre el prejuicio hacia la política y los partidos políticos como gran obstáculo para la felicidad, sobre el falso moralismo y el nihilismo moral”.

TERRORISTAS DE VOCACIÓN
Y el sociólogo italiano Alessandro Orsini, en su artículo titulado Las Brigadas Rojas y el poder de las ideologías asesinas concluye que, tras un minucioso estudio de los terroristas de este grupo italiano de extrema izquierda, “se trate de un brigadista rojo, de un neonazi o de un terrorista islámico, el poder de las ideologías políticas radicales es evidente”.

Orsini considera que la cultura política y la ideología política pueden desarrollarse separadamente y que la segunda “tiene como fin responder a esta pregunta: ¿quién es el culpable?”. “Las ideologías políticas radicales son fundamentales porque permiten afirmar: ‘El mal eres tú’”. Este es el primer paso hacia el terrorismo de vocación”, asegura.

En este número de Cuadernos el lector también podrá encontrar los artículos Opinión pública y secesionismo. El caso catalán, de Francesc de Carreras; La tentación autoritaria, de Josef Joffe; Chavismo y oposición: categorías y significados, de Mariana González; Para esquivar la cuarta encrucijada de la historia económica española, de Juan Velarde Fuertes; ¿Por qué ha ganado UKIP las elecciones europeas en el Reino Unido?, de José Ruiz Vicioso; Julián Marías y el espacio público de la España de nuestro tiempo, de Jaime de Salas Ortueta; La caída del Muro de Berlín, veinticinco años después, de Ricardo Martín de la Guardia; y Manuel Jiménez de Parga. En recuerdo, de Julio Iglesias de Ussel.

Nota editorialDESCARGAR PDFArtículo de Alessandro OrsiniDESCARGAR PDF