FAES publica Las raíces del Estado Islámico, escrito por el director de Política Internacional de la Fundación, Rafael Bardají Nueva serie de Papeles FAES sobre la naturaleza del Estado Islámico y cómo poner fin a su amenaza

27/11/2015

    _ “El Estado Islámico no nace del deseo de luchar contra la intervención aliada en Irak, sino de la ambición de ‘purificar’ el propio mundo islámico”

    _ Es comúnmente aceptado que el EI tiene su origen en Al Qaeda en Irak, pero este no fue sino un grupo de conveniencia transitorio entre un proyecto anterior y el actual Estado Islámico

    _ “Su auge tiene que ver sobre todo con las pasiones desatadas entre suníes y chiíes y con la ausencia de fuerzas internacionales”

    _ El líder del EI Al-Baghdadi proclamó en 2014 la creación de un nuevo Califato

La Fundación FAES ha publicado hoy el primer número de la serie que Papeles FAES dedica a explicar la naturaleza del Estado Islámico, sus fines y medios y, por tanto, cómo poner fin a la amenaza que representa. En este primer documento, titulado Las raíces del Estado Islámico, el director de Política Internacional de la Fundación, Rafael Bardají, aborda cómo “el Estado Islámico no nace del deseo de luchar contra la intervención aliada en Irak en 2003, sino de la ambición de ‘purificar’ el propio mundo islámico”. Su auge, explica, “tiene que ver sobre todo con las pasiones desatadas entre suníes y chiíes y con la ausencia de fuerzas internacionales”.

En este Papeles, FAES traza “las verdaderas raíces del actualmente denominado Estado Islámico, así como sus objetivos permanentes, que trascienden con mucho cada fase individual de su existencia y la denominación adoptada en cada momento por sus dirigentes”. Además, indica que aunque “es comúnmente aceptado que el EI tiene su origen en el grupo terrorista Al Qaeda en Irak (AQI) y que, por tanto, es un producto de la intervención militar que derrocó a Saddam Hussein”; la propia AQI, “dirigida por el brutal Abu Musab al Zarqaui”, no fue sino “un grupo de conveniencia y transitorio entre un proyecto anterior y el actual Estado Islámico”. En este sentido, destaca las diferencias entre Al Qaeda y el yihadista Al Zarqaui y señala que “mientras que Al Qaeda diferenciaba entre ‘enemigo cercano’ y ‘lejano’ y atacaba directamente a los norteamericanos, para Al Zarqaui lo prioritario era atacar a los chiíes y a los suníes no salafistas”.

Asimismo, Bardají afirma que tras la muerte de Al Zarqaui a manos de las tropas de la coalición en 2006, “Al-Masri aceptó el liderazgo de AQI únicamente para disolverla”. Cuatro meses más tarde de su designación nacía oficialmente el Estado Islámico de Irak (ISI) y se anunciaba el nuevo líder, Abu Omar al-Baghdadi, que no renovó la obediencia a Bin Laden. El director de Política Internacional de FAES subraya que “la campaña de terror de 2007 se encontró con el éxito de sucesivas operaciones militares británico-americanas que lograron mermar significativamente la capacidad operativa del ISI”.

OBJETIVO: NUEVO CALIFATO
El documento cuenta que cuando Al-Masri y Abu Omar se suicidan ante el asalto de su refugio en 2010, Abu Bakr al-Baghdadi se convierte en el nuevo líder con un objetivo claro: “la creación de un nuevo Califato”. “Su primer ataque ordenado tuvo como víctima a la minoría cristiana iraquí” y su campaña de violencia siguió “contra objetivos blandos de las fuerzas de seguridad iraquíes y contra las minorías religiosas y la población chií”, explica Bardají, que añade que “desgraciadamente, las tropas americanas salieron de Irak entre 2010 y 2011 y el mundo cesó en su interés por el país. El ISI perdió gran parte de su proyección mediática, pero ganó en audacia y capacidad operativa”. “Tras la precipitada salida americana y el revanchismo del presidente chií, Al-Maliki, la violencia volvió a las calles liderada por el ISI”, que recuperaba “adeptos, militantes, dinero y una creciente audiencia”, asevera.

Bardají recoge en el texto que “el ISI tenía más que un creciente éxito en Irak. También se imponía en la vecina Siria, donde, a medida que se precipitaba hacia la guerra civil, Al-Baghdadi puso sus ojos”. Así, dice que tras favorecer el crecimiento de Al Nusra y convertirlo en la principal fuerza de oposición a Al-Asad, Al-Baghdadi declara formalmente en 2013 “la abolición tanto de Al Nusra como del ISI y la constitución de una única entidad: el Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS)”. “Exhaustos por sus batallas contra Al-Asad, decapitados por los milicianos islamistas o verdaderamente atraídos por el ISIS, los rebeldes sirios perdieron su capacidad para frenar el avance del EI”, cuenta el Papeles, que agrega que “en 2014, con el Ejército iraquí en práctica desbandada, un portavoz del ISIS declarará su cambio de denominación al de Estado Islámico y anunciará la constitución del Califato”.