ANÁLISISElecciones estatales en México: derrota del PRI y ascenso del PAN, por Mario Fernández Márquez

09/06/2016

El pasado 5 de junio México celebró elecciones en 13 de las 32 entidades del país, un tercio del total. En ellas se eligieron 12 gobernadores, 388 diputados locales de 12 entidades, 548 ayuntamientos de 11 entidades y un Congreso Constituyente para la Ciudad de México, capital del país.

Las entidades que tuvieron elecciones a gobernador fueron: Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas, acumulan el 24,8% del PIB nacional, y concentran el 31,8% del electorado y el 32,3% de la población total del país.

El Partido Acción Nacional (PAN, centro derecha) es el ganador de las elecciones con el triunfo en siete de los doce estados del país (Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Puebla, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz). Significativamente, Chihuahua, el estado con mayor extensión territorial en México; Tamaulipas, el estado frontera con Texas, gobernado por el PRI y controlado de facto por el Cártel del Golfo y el grupo criminal Los Zetas; y Veracruz, el estado con el tercer mayor padrón electoral en el país por número de electores (6.600.000 electores).

El Partido Revolucionario Institucional (PRI, centro izquierda), el partido del Gobierno Federal, encabezado por el presidente Enrique Peña Nieto, sólo ganó en cinco estados de la República (Hidalgo, Oaxaca, Sinaloa, Tlaxcala y Zacatecas), recuperando Sinaloa, el estado de origen del narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, y, Oaxaca, el estado controlado por el sindicato disidente de maestros normalistas (la Coordinadora Nacional de Trabajadores por la Educación, CNTE).

El nuevo partido político, Morena (izquierda populista), fundado en 2014 por Andrés Manuel López Obrador ante la falta de control en su anterior partido, el Partido de la Revolución Democrática (izquierda moderada), obtuvo el triunfo para la integración del Congreso Constituyente de la Ciudad de México (anteriormente Distrito Federal) con el 33% de la votación válida emitida.

Frente a los pronósticos que auguraban posibles triunfos de Morena en la Ciudad de México, Zacatecas y Veracruz (El Financiero, 2016), únicamente obtuvo un tercio de los Diputados del Congreso Constituyente en la capital del país, una derrota significativa para la plataforma populista de López Obrador.

Asimismo, de manera relevante, la izquierda por sí misma no obtuvo el triunfo en ninguno de los doce estados en el que disputaron gubernaturas. Únicamente en los estados de Quintana Roo, Durango y Veracruz, el PRD obtuvo triunfos para Gobernador en alianza con el PAN.

Tampoco los candidatos independientes –figura electoral recientemente permitida en el sistema político mexicano– obtuvieron triunfo alguno en las gubernaturas en disputa. En México, las candidaturas antisistema son poco significativas frente a la maquinaria electoral de los partidos políticos.

La derrota del PRI se explica principalmente por diversas variables, entre las que se encuentran:

  • El bajo nivel de aprobación del Gobierno del Presidente de la República, con sólo un 30% de aprobación ciudadana de su gestión (Grupo Reforma, abril 2016).
  • Las variables macroeconómicas a la baja –Mezcla Mexicana de Petróleo de Exportación (40,81 dólares, 6 de junio de 2016)– y un pronóstico de crecimiento económico estancado del 3,0% para 2016 (Fondo Monetario Internacional).
  • Los casos de corrupción de altos funcionarios del Gobierno Federal, incluyendo al propio Presidente de la República con la donación de la “Casa Blanca” por parte de la constructora Grupo Higa y la adquisición a la misma de una casa a un precio inferior al del mercado inmobiliario por parte del secretario de Hacienda. El Índice de Percepción de la Corrupción (Transparencia Internacional, 2015) señala que desde 2012 –año de inicio actual administración del Presidente de la República– hasta el año 2015, México ha subido diez lugares en el incremento de la percepción de corrupción en el país: del lugar 105 al 95 a nivel mundial.
  • La falta de resultados en materia de procuración de justicia –particularmente, en el aumento de los homicidios y secuestros en varios estados del país como Veracruz y Tamaulipas–, y el incremento de la percepción de inseguridad con un 59% de ciudadanos que consideran que ésta es el mayor motivo que paraliza la economía (Banco de México, 2015).
  • La baja percepción del impacto social de las reformas estructurales impulsadas por el Presidente de la República y aprobadas por el Congreso de la Unión en los tres primeros años de gobierno. Un 69% de los ciudadanos consideran que los beneficios de las reformas no los han favorecido (CESOP-Cámara de Diputados, 2015) –principalmente aquellas que liberalizaron el mercado en diversos sectores: la reforma energética, la reforma de telecomunicaciones, la reforma financiera y la reforma educativa–.

Los resultados de estas elecciones, en las que se combinaron estas variables nacionales con diversas locales –principalmente, casos de corrupción de los gobernadores salientes–, representaron una notable derrota del PRI, un voto de castigo para el Presidente de la República, y el ascenso electoral del PAN para recuperar la Presidencia de la República en 2018, que ahora gobernará once estados del país habitado por 40 millones de mexicanos, la tercera parte de México.


Mario Fernández Márquez es abogado en el Consejo Mexicano de la Energía, INACIPE