ANÁLISIS FAESEl año más largo de Angela Merkel

06/09/2016

La política de refugiados mantenida por el gobierno alemán le sigue pasando factura al partido de Angela Merkel en forma de derrotas electorales, caída en las encuestas sobre intención de votos, críticas desde la CSU y la incapacidad para frenar el éxito del discurso populista y contrario a la entrada de solicitantes de asilo.

El episodio más reciente ha tenido lugar el pasado 4 de septiembre en las elecciones al Parlamento regional de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, a través de las cuales el partido populista Alternativa para Alemania (AfD) ha logrado superar por primera vez a la CDU y convertirse con el 20,8%[1] en el partido de derecha más votado en una cita electoral, quien además cuenta ya con presencia en 9 de los 16 Länder del país. A menos de dos semanas de las próximas elecciones al Parlamento de Berlín el 18 de septiembre, las encuestas le otorgan a AfD un 10% de los votos, por un 17% a la CDU y un 24% al SPD.

Este resultado señala directamente a Merkel como la principal responsable del ascenso de AfD al tratarse además del Land en el cual la canciller tiene su circunscripción, y desde la CSU no han dudado en considerar que “el motivo principal de la derrota de la CDU es el descontento de muchos votantes con la política de refugiados de la canciller”[2], según las palabras del portavoz de la CSU en el Bundestag, Stephan Mayer, que se suman a las declaraciones de los principales líderes del partido bávaro hermano de la CDU.

Habiendo pasado poco más de un año desde la rueda de prensa de Angela Merkel del 31 de agosto de 2015 en la cual pronunció aquella famosa frase sobre su política de refugiados de “Wir schaffen das” (lo lograremos), la canciller se encuentra cerca de sus niveles más bajos de popularidad desde que asumió el cargo en el año 2005. Según la encuesta realizada por la cadena pública alemana ARD el pasado mes de agosto, únicamente un 47% de los encuestados afirma estar “muy satisfecho o satisfecho” con la labor de la canciller, 12 puntos menos de lo que reflejaba la misma encuesta el mes anterior, y aún más alejado del cerca de 70% o más que obtenía tan sólo un año antes[3]. Esta misma encuesta también recoge la opinión acerca de la política de asilo y refugio de Angela Merkel, que también refleja el claro desgaste que está teniendo en la opinión pública alemana. Así, un 65% afirma estar “poco o nada satisfecho” con la labor realizada por la canciller en cuanto a su política de asilo o refugio, un 7% más que en el mes de abril.

Finalmente, en cuanto a la intención de voto de cara a las futuras elecciones al Bundestag del próximo año 2017 –cita para la cual Merkel aún no ha hecho pública su decisión sobre si se volverá a presentar o no como candidata a canciller–, la CDU también ha descendido claramente con respecto al año pasado. Si bien cuando comenzó la crisis de los refugiados en el verano de 2015, la CDU superaba claramente el 40% de los votos, un año después lograría únicamente el 34%, por un 22% del SPD[4]; el cual también habría sufrido un claro desgaste por su labor como socio de gobierno de la gran coalición.

El principal beneficiado de este descenso está siendo AfD, situado ideológicamente a la derecha de la CDU, y que ha hecho de la crítica a la política de asilo de Angela Merkel una de las principales señas de identidad de su discurso mediático, posicionándose totalmente en contra de las decisiones tomadas por la canciller durante el último año, pero logrando una importante cuota de votantes hasta alcanzar el 12% en intención de voto para las próximas elecciones al Bundestag, lo que supondría ser un partido clave para la posible formación de gobierno y un factor que podría condicionar claramente la futura política del país.


Roberto Inclán es germanista