PAPELES FAESSiria para perplejos, por Rafael L. Bardají

14/09/2016

“El pasado sábado 11, los ministros ruso y norteamericano de Exteriores, Sergei Lavrov y John Kerry, anunciaban haber llegado a un acuerdo de alto el fuego y cese de hostilidades a entrar en vigor dos días más tarde en toda Siria. Desgraciadamente no es el primero que se alcanza desde que comenzó el conflicto en 2011. De hecho, desde entonces, la Liga Árabe, Moscú, el Grupo de Amigos de Siria, las Naciones Unidas, Irán, Riad, el Grupo Internacional de Apoyo a Siria, Estados Unidos y tres conferencias en Ginebra han avanzado distintas soluciones y alternativas para detener los combates, aliviar el sufrimiento de la población, iniciar un camino político para salir de la sangrienta crisis y buscar una solución duradera para Siria. Al menos 16 propuestas que han sido sucesivamente aplaudidas y rechazadas. La guerra nunca ha parado. Por una sencilla razón: ninguna de las partes implicadas acepta la situación en la que están y ninguna está dispuesta en este momento a renunciar a su victoria, mucho menos a ser derrotada.

El acuerdo ruso-americano conlleva, tal como se ha presentado, cuatro tipos de acciones diferenciadas: los rusos dejarán de bombardear a los grupos rebeldes ‘moderados’ que había apoyado hasta ahora Estados Unidos; los americanos y la coalición internacional atacará con mayor intensidad a los yihadistas vinculados a Al Qaeda, como es el caso del Frente Al-Nusra (hoy reconvertido en Fatah al-Sham); ambos se coordinarán para castigar al Estado Islámico; y, finalmente, el régimen de Basher el Assad cesará de bombardear indiscriminadamente a la población civil de las áreas rebeldes (la mayoría del país, dicho sea de paso).

Ojalá que este acuerdo llegue a funcionar. Pero no está nada claro que vaya a ser así habida cuenta de los intereses enfrentados e irreconciliables de todas las partes -y son muchas-. De momento, más allá de la esperanza de que esta vez sí sea distinto, lo único claro es que la guerra de Siria ha sido una catástrofe humana; un cataclismo estratégico para toda la región; y una fuente de amenazas terroristas para todo el mundo. Ha causado entre un cuarto y medio millón de muertos según qué fuente; ha implicado en combates directamente a fuerzas del régimen, de unos 1.200 grupos rebeldes, de la Guardia revolucionaria iraní, de Hezbolláh, de milicias iraquíes, tropas americanas, francesas, británicas, rusas y turcas; y ha enfrentado mortalmente a yihadistas de Al Qaeda y del denominado Estado Islámico; aún más, el caos y la violencia ha permitido la constitución de emiratos islámicos en el sur de Siria y del Califato a caballo del territorio sirio e iraquí. Qatar, Emiratos y Arabia Saudí han financiado grupos rebeldes, moderados y radicales e Israel actúa con bombarderos selectivos cuando entiende que armas que pueden alterar el balance de fuerzas contra sus intereses están siendo transferidas a los terroristas libaneses de Hezbolláh.

En realidad la guerra de Siria encierra varias guerras en las que constelaciones de alianzas se enfrentan entre sí de manera táctica las más de las veces y en las que las partes cambian de lado según el momento. Con este texto mi objetivo es arrojar un mínimo de luz para poder entender mejor los elementos esenciales de este sangriento conflicto”.  Leer texto completo


Rafael L. Bardají es analista internacional de FAES y director de World Wide Strategy