Cambio y continuidad en Panamá tras el triunfo de Varela

08/05/2014

Adrián Ibáñez es politólogo

 

El resultado de las elecciones presidenciales del pasado 4 de mayo en Panamá no es excesivamente sorprendente. Lo cierto es que el comportamiento electoral de los panameños se caracteriza por una constante alternancia entre los principales partidos (Panameñista y Revolucionario Democrático) desde que hace veinticinco años se pusiera fin al régimen militar. Ninguna formación ha logrado dos presidencias consecutivas, dato que revela una competición electoral muy viva, a la que en 2009 se unió el Cambio Democrático del presidente Ricardo Martinelli. Tal es así que los tres principales candidatos mantuvieron hasta última hora del domingo sus aspiraciones, según todas las encuestas.

El presidente electo de Panamá es Juan Carlos Varela, hasta ahora vicepresidente del país y ministro de Exteriores. Con un 39% de los votos, el líder del Partido Panameñista (nacionalista, centro derecha) consiguió superar al candidato oficialista José Domingo Arias, que obtuvo el 31% de los votos. El candidato del presidente Martinelli y su Cambio Democrático (liberalismo conservador) se intuía como favorito, pese a lo abierto del resultado, por el alto grado de aprobación popular del actual mandatario (cercano al 70%) y los buenos datos macroeconómicos. En tercera posición, y no demasiado descolgado, quedó el candidato del izquierdista Partido Revolucionario Democrático (PRD), Juan Carlos Navarro, con un 28% de los sufragios.

El vencedor de las elecciones, Juan Carlos Varela, es un ingeniero y empresario que en 2009 acudió a los comicios en coalición con Martinelli. Sin embargo, las relaciones entre presidente y vicepresidente se han ido enturbiando desde que Varela se convirtiera en el principal opositor a Martinelli desde la misma vicepresidencia. El líder panameñista ha criticado la gestión del Gobierno y promete un gabinete de unidad, humano, con visión social y vocación de servicio público.

Con un pronóstico de crecimiento del 7,3% para este año, Panamá es una de las economías más pujantes de la región latinoamericana. Sin embargo, los panameños parecen haber aceptado el discurso regenerador de Varela por encima de la continuidad que representaba Arias. En todo caso, la condición de vicepresidente del vencedor y la alta aprobación del presidente Martinelli no permiten reducir el resultado de estas elecciones a un simple voto de castigo a las políticas del incumbent. Se trataría más bien de un giro en la continuidad, priorizando ahora la lucha contra la corrupción y un discurso más social, quizás buscando que los buenos datos macro empiecen a sentirse en las capas más populares de la población. Igualmente, los panameños han decidido apoyar de nuevo a uno de sus partidos históricos, pese a que el sistema de partidos tripartito (con un tercio de los votos cada uno) parece haberse consolidado. En sucesivos comicios habrá que comprobar el arraigo del Cambio Democrático de Martinelli sin su creador, si decide no seguir al frente de la formación.

En el plano regional, la victoria de Varela asegura el compromiso de Panamá con la Alianza del Pacífico, en la que aspira a ingresar en próximas fechas como miembro de pleno derecho. Ésta y la victoria de hace un mes de Luis Guillermo Solís en Costa Rica permiten a la Alianza contar con dos aliados firmes en la defensa de la libertad, la prosperidad y el Estado de derecho en Centroamérica. No obstante, Varela ya ha anunciado que retomará las relaciones diplomáticas con Venezuela, rotas por el régimen de Maduro tras ceder Panamá en marzo su intervención ante la OEA a la opositora venezolana María Corina Machado.