La inhabilitación de Machado: otra campanada más en Venezuela

16/07/2015

El martes 14 de julio, la Contraloría General de la República venezolana –mediante un escueto documento de una página de extensión– ha notificado a la dirigente María Corina Machado la imposición de la sanción de inhabilitación política por un año, acto cuya consecuencia más evidente será la imposibilidad de postulación de la reconocida líder para las elecciones de la Asamblea Nacional venezolana el venidero 6 de diciembre.

Este ha sido el punto culminante de un conjunto de medidas autoritarias sufridas por Machado (candidata a diputada más votada en el proceso electoral de 2010), que han incluido agresiones dentro del hemiciclo parlamentario, amenazas y escarnios constantes por las más diversas vías y la destitución express de su cargo de diputada tras su intervención ante la Organización de Estados Americanos (OEA), en la que expuso la magnitud de la crisis venezolana de comienzos de 2014. La inhabilitación política, junto con el allanamiento de la inmunidad parlamentaria y el uso de las fuerzas de seguridad, de las instituciones y de los medios de comunicación como formas de amedrentamiento de la oposición, se han convertido en prácticas comunes impulsadas desde el gobierno de Nicolás Maduro.

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD), principal plataforma de la oposición venezolana, ha respondido de manera enérgica contra esta decisión. Denuncia la ausencia de independencia de los poderes públicos; la desesperación de las autoridades ante la caída de la popularidad del régimen y frente al ascenso de liderazgos alternativos y la necesidad del Gobierno de desviar la atención de la severa crisis que atraviesa la nación caribeña. Según la plataforma opositora, episodios como este también tratan de desmoralizar al electorado opositor. La MUD ha reaccionado en este sentido, invitando a los ciudadanos a transformar la indignación en una votación masiva. Machado ha hecho lo propio al indicar que si desde el régimen “actúan como los dictadores que son. Que se preparen, nosotros vamos a actuar como la mayoría que somos”.

El arbitrario acto contra Machado constituye una llamada de atención de cara a las elecciones de diciembre. Se espera que este evento dibuje un nuevo panorama político en Venezuela, con las fuerzas oficialistas debilitadas por la fuerte crisis que azota al país. Ante esta situación, es previsible que el talante escasamente democrático del Gobierno pueda agudizarse, incrementando la presión sobre la disidencia, generando un ambiente irrespetuoso y ventajista durante la campaña e incidiendo negativamente en la propia fecha electoral. La comunidad internacional no debe mirar hacia otro lado, en caso de que esta deriva totalitaria efectivamente se agudice. Es preciso evitar que las estrategias autoritarias ahoguen al liderazgo emergente y contravengan la voluntad mayoritaria de cambio que existe en Venezuela.