¿Qué pasaría si los votantes del Reino Unido decidiesen dejar la UE?

14/10/2015

John Bruton, ex primer ministro de Irlanda*

 

Los residentes de Irlanda del Norte deberán votar, en algún momento del año que viene, sobre una de las cuestiones más importantes para estas islas, y desde luego para todas las naciones de Europa: si el Reino Unido permanecerá en la Unión Europea o si la abandonará.


Una gran decisión… pero el Partido Conservador permanece neutral

Mientras enuncio estas palabras, el Gobierno británico aún debe informar por escrito de los cambios que desea que se realicen en la Unión Europea. Sin embargo, independientemente de lo que desee o de lo que obtenga, el Partido Conservador, hoy en el gobierno, ha declarado que permanecerá neutral en el referéndum. En otras palabras, está pidiendo a cada votante que estudie y decida sobre una cuestión sobre la que su partido no puede o no quiere decidir.

Esto constituye un ejemplo de la capacidad, cada vez más débil, de los partidos políticos de las democracias occidentales en general para liderar, informar y movilizar a la opinión pública. Y así, en lugar de dirigir la opinión, los partidos políticos reaccionan ante ella, lo cual es una tendencia peligrosa para el futuro.

 

Un programa ajustado, una cuestión extremadamente compleja… y una campaña muy corta

Imagino que el Reino Unido presentará sus peticiones en la Cumbre de Octubre de la UE para poder cerrar un acuerdo en la Cumbre de Diciembre. Por ello, únicamente después de diciembre se harán públicos los argumentos para que el Reino Unido continúe como miembro de la UE. Y esta será una campaña muy corta, dada la inevitable complejidad del tema, las hipótesis y las incertidumbres que deben ser exploradas y explicadas.

Los ejemplos en Irlanda muestran lo impredecibles que pueden ser los referendos, y lo difícil que puede resultar informar adecuadamente a los votantes sobre cuestiones que son, por su propia naturaleza, complejas, hipotéticas, dependientes de la reacción de los otros, e inciertas.

Pues incluso si la decisión del referéndum en el Reino Unido fuera permanecer como miembro, ¿qué satisfaría a los euroescépticos actuales? ¿O estaría siempre el Reino Unido, psicológicamente, en los márgenes de la UE?

Después de todo, hasta ahora ningún país de la Unión Europea ha exigido nuevas condiciones para sí mismo como precio por permanecer como socio. De hecho, ¿podría seguir existiendo la UE si cada Estado hiciese lo mismo que el Reino Unido?

 

Por qué vale la pena conservar la UE

La Unión Europea se ha desarrollado y ha evolucionado en los últimos setenta años. Su objetivo, desde el principio, ha sido y sigue siendo cultivar una dependencia tal entre los Estados europeos que nunca más puedan declararse la Guerra entre sí, como ya hicieron con consecuencias desastrosas en 1914-1918 y en 1939-1945.

De hecho, el Úlster sufrió más que cualquier otra parte de esta isla cuando la paz europea fue destruida: recordemos las pérdidas sufridas en la batalla del Somme y los repetidos bombardeos sobre Belfast.

De manera que sería un gran golpe para la Unión Europea el que los votantes del Reino Unido votasen a favor de la retirada de la UE. Y es en este punto, por tanto, donde deberíamos comenzar el debate: ¿qué tipo de Europa queremos?, ¿en qué tipo de Europa nos sentiremos seguros?

Así que, una vez sentado el precedente de la decisión del Reino Unido de exigir nuevas condiciones para su permanencia como socio europeo, bajo la sombra de un referéndum para irse o quedarse, examinemos ahora adónde conduce este camino y si realmente es el lugar al que queremos llegar.

 

La amenaza de abandono del Reino Unido ya es un perjuicio a la UE

El precedente de que un gran país europeo, que ha sido miembro de la UE durante cuarenta años y que en 1975 ya decidió por referéndum quedarse en la UE, quiera realizar otro referéndum para obtener condiciones especiales para su permanencia, con amenaza de abandono en caso contrario, resulta de por sí ya un perjuicio.

Sin hablar del posterior precedente que podría después establecerse, el de que cualquier país importante abandone la Unión Europea porque sus votantes piensan que las condiciones especiales que han obtenido no son lo suficientemente buenas. Las consecuencias que tendría sobre la cohesión de la propia UE son imposibles de adivinar, pero probablemente serían bastante dramáticas. Y desde luego, ciertamente la UE se debilitaría.

Algunas personas quizás pudieran encogerse de hombros al oír esto, ¿pero deberían realmente hacerlo?

Seguramente no, porque quizás la Sra. Le Pen no perdería un minuto en aprovechar el precedente del Reino Unido para pedir una renegociación de los términos franceses de pertenencia a la UE. O tal vez a Geert Wilders no le faltaría razón si dijera que cualquier cosa que pudiera hacer el Reino Unido en relación a la UE, los Países Bajos también podrían hacerlo.

 

La UE ayuda a Europa a defender sus intereses en el mundo

Como fuerza que protege y unifica los intereses europeos sobre el comercio, la propiedad intelectual, las normas medioambientales, y debilitada ya por la incertidumbre relacionada con la renegociación del Reino Unido, con el referéndum sobre su pertenencia la UE se verá aún más debilitada. De forma que, en todo el mundo, aquellos que mantienen negocios con la UE podrían comenzar a preguntarse: “¿va a romperse la UE?”, “¿van a seguir otros países el ejemplo del Reino Unido y cruzar la puerta de salida?”.

En un mundo en el que Europa se está convirtiendo en una potencia menor –en términos económicos, políticos y de población–, una Unión Europea débil probablemente no serviría a los intereses de los europeos, vivan en Belfast o en Bratislava, en Downpatrick o en Dubrovnik. Una Europa desunida –de 28 o más países separados, dedicado cada uno a su propia agenda– se convertiría en un parque de diversiones para extranjeros en busca de ventajas, y enfrentaría a los países europeos entre sí.

En una situación como esta, Vladimir Putin estaría feliz. Como también lo estarían los escasos proveedores energéticos potencialmente monopolísticos de Europa, para quienes sería más sencillo hacer que los clientes europeos se enfrentaran entre sí.

Las fronteras de Europa se convertirían entonces nuevamente en barreras tras las cuales se podrían esconder los criminales. Así que yo le pediría, a usted que deberá decidir sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, que no piense solamente en cómo le afectará personalmente esta decisión, o cómo influirá en su comunidad nacional o local, sino que también piense en cómo afectará al conjunto de Europa y a su lugar en el mundo.

 

La salida de la UE cambiaría al propio Reino Unido y debilitaría su economía

Los votantes de Irlanda del Norte deberían ser también conscientes del efecto que tendría la salida del Reino Unido sobre su entorno más inmediato.

Así, un estudio realizado por el CER (Centre for European Reform) mostró que la pertenencia del Reino Unido a la UE aumentaba sus exportaciones de bienes en más de un 55%, en comparación a lo que exportaría si estuviera fuera de la UE. Esto significa una mejora de 130.000 millones de libras esterlinas, que es el triple de sus exportaciones totales a China. Mientras que el National Institute for Economic Research del Reino Unido calculaba que abandonar la UE les restaría un 2,25% al PIB.

Las pérdidas no se repartirían equitativamente. Aquellas regiones del Reino Unido que dependen de las exportaciones de servicios perderían menos, porque la UE no impone aranceles a las importaciones de servicios. Pero aquellas regiones que basan su economía en un mayor peso en la producción serían las que acusarían más el golpe.

El Centre for European Reform de Londres ha calculado que si el Reino Unido abandonase la UE y se le impusieran a sus exportaciones los aranceles que aplica normalmente la UE a terceros países, el noreste de Inglaterra, con su gran base productiva, sería la que más perdería, el equivalente a un 0,4% de la producción del sector privado por año.

Además, Irlanda del Norte y los Midlands Orientales perderían un 0,35% anual de la producción del sector privado, mientras que Londres, con su gran sector de servicios libre de aranceles, solo perdería un 0,1%. Irlanda del Norte, por su parte, perdería casi el doble que Gales.

Algunas personas argumentan que esto no sucederá porque asumen que, incluso si el Reino Unido abandonase la UE, aún conservaría un acceso total y libre al mercado de la UE. Pero esto quizá sea así, o quizá no.

 

El Reino Unido solo podría conservar el acceso a los mercados de la UE si cumple las condiciones de la UE

Es cierto que Suiza negoció un acceso libre de aranceles y gravámenes al mercado de la UE para sus exportaciones, pero a cambio tuvo que aceptar inmigración de la UE, aportar fondos para las regiones de la UE más pobres y normas de la Unión Europea sobre las que no tiene ni voz ni voto.

Y puesto que estas son precisamente la clase de cuestiones a las que el Reino Unido se opone ahora como miembro de la UE, sería difícil que aceptara pagar ese precio por acceder al mercado único de la Unión Europea como un Estado no miembro.

Por ello, debe recordarse que la negociación de las condiciones de salida del Reino Unido tras el referéndum sería una negociación por tiempo limitado donde otros países también podrían apostar por una política suicida. Y no debe olvidarse que la negociación comercial entre la UE y el Reino Unido no sería una negociación entre iguales.

Hay que recordar que la UE solo destina el 7% de sus exportaciones al Reino Unido, mientras que el Reino Unido envía el 45% de sus exportaciones a la Unión Europea. Además, hay que preguntarse si otros Estados de la UE estarían dispuestos a crear el precedente de conceder unas condiciones al Reino Unido que les han sido negadas a Noruega y Suiza por no ser miembros de la Unión.

Y si las hipotéticas condiciones de salida del Reino Unido fueran demasiado generosas, el precedente podría animar a otros Estados a abandonar la UE y, por supuesto, también tendrían todo el derecho a hacerlo. En todo caso, si el Reino Unido abandonara la UE, el mundo no se detendría.

En este momento, los exportadores británicos se benefician de cualquier acuerdo comercial o de inversiones presente o futuro suscrito por la UE; por ejemplo, el macroacuerdo comercial y de inversiones que tiene en perspectiva con EE.UU. Ahora mismo, los negociadores del Reino Unido pueden aportar sus opiniones a los términos del mismo. Sin embargo, fuera de la UE, no podrían hacerlo.

Como unión de 500 millones de consumidores relativamente prósperos, la UE tiene su influencia en dichas negociaciones. Sin el Reino Unido, sin embargo, la UE tendría menos influencia. Aunque el Reino Unido por sí solo todavía tendría menos influencia que una Unión Europea reducida. En todo caso, todos perderíamos. Y nuestros competidores en Asia, las Américas y el resto de países ganarían.

 

La salida del Reino Unido debilitaría el impulso para completar el mercado único

Siendo positivos, que el Reino Unido permanezca como miembro de la UE es vital para que esta pueda completar su mercado único –sobre todo de servicios y, en concreto, de servicios digitales–. Sin el Reino Unido dentro de la Unión Europea, las fuerzas proteccionistas cobrarían más peso, y eso sería una pérdida para los exportadores del Reino Unido a Europa.

La organización British Influence ha calculado que completar el mercado único europeo podría incrementar un 1,8% el PIB total de la UE, pero también ha calculado que completar el mercado único europeo podría incrementar un 7% el PIB del Reino Unido (¡suponiendo que el Reino Unido aún siga en la UE!). En cualquier caso, es claro que sin el Reino Unido, el apoyo para avanzar hacia un mercado único europeo será mucho menor.

Irónicamente, uno de los objetivos de la renegociación del Reino Unido de su permanencia en la UE (otorgar un poder de veto sobre las leyes de la UE a una minoría de Parlamentos nacionales), sería probablemente utilizado por otros países para bloquear la finalización del mercado único que tanto beneficiaría al Reino Unido.

De la misma manera, y en referencia al noreste de Inglaterra, el Centre for European Reform apunta que “irónicamente, las regiones que más perderían si dejaran la UE serían las más euroescépticas”.

Así que puede resultar imposible, en una campaña tan corta para el referéndum, transmitir al electorado estos hechos y riesgos en toda su complejidad, puesto que hay muy poco conocimiento del valor del mercado de la UE y el mensaje tendrá que ser transmitido a través de la prensa, gran parte de la cual es visceralmente antieuropea.

 

El impacto del Brexit en Irlanda del Norte sería peor que en otras partes del Reino Unido

Más cerca de casa, ¿qué impacto tendría la salida del Reino Unido de la UE en Irlanda del Norte?... ya que es de suponer que esta incluiría a Irlanda del Norte.

A menos que el Reino Unido pueda negociar un acuerdo comercial especial, como han hecho Suiza y Noruega, y ya he mencionado las dificultades que esto tendría, se deberán establecer nuevamente aduanas en las fronteras. Eso perturbaría tanto la vida de las personas como a los negocios.

Por ejemplo, muchas empresas procesan materias primas originarias de la República de Irlanda en Irlanda del Norte, y viceversa. Todo eso quedaría sujeto al control aduanero, un proceso costoso e intrusivo.

Además, si el Reino Unido quisiera restringir la inmigración de la UE procedente de las fronteras terrestres, tendría que establecer controles de pasaportes dentro de Irlanda…, algo que no ha pasado en toda su historia. Y el contrabando resurgiría, ya que se abrirían incontables oportunidades para que las mafias criminales subversivas y organizadas obtuvieran beneficios.

He asistido a bastantes debates en Londres sobre la posibilidad del Brexit, y me ha sorprendido la poca atención que allí se presta a las implicaciones que esto tendría en Irlanda del Norte. Lo mismo ocurre con el efecto que tendría la salida del Reino Unido sobre Escocia, o del consiguiente efecto que acarrearía sobre la propia Unión Europea, cuestión que sí preocupa a una proporción significativa de la población de Irlanda del Norte.

Dadas las dificultades económicas que existen, y tal y como están las cosas en materia de aplicación de los límites presupuestarios del Reino Unido en Irlanda del Norte, habríamos de preguntarnos sobre dónde se encontrarían los fondos para reemplazar el Pago Único por Explotación de la UE a los agricultores de Irlanda del Norte, o los Fondos de Desarrollo Rural de la UE que se destinan aquí, así como el dinero de los Fondos Regionales de la UE.

El informe preparado para la Asamblea de Irlanda del Norte por la Open University Business School –el cual recomiendo su lectura– explica que entre 2007 y 2013 se destinaron un total de 2.420 millones de libras esterlinas en fondos europeos a Irlanda del Norte, de los cuales 1.200 millones fueron Pagos Únicos por Explotación agrícola.

¿Estará el Reino Unido dispuesto a reemplazar estos fondos?, ¿tendrá el Reino Unido capacidad económica suficiente, especialmente si tuviera que aportar al presupuesto de la UE como Estado no miembro para obtener acceso al mercado único europeo?

Hasta aquí me he centrado en los problemas a los que se enfrentaría el Reino Unido si abandonase la UE. Veamos brevemente ahora qué pasaría con la República de Irlanda.

 

La República de Irlanda también sufriría

Debo destacar que mis exelectores en el Condado de Meath también resultarían afectados. De hecho, nosotros perderíamos un amigo en Europa si el Reino Unido se fuera de la Unión Europea.

Y por supuesto, perderíamos también el marco común europeo para toda la isla, marco que tanto ha contribuido a la paz, como se reconoce específicamente en el Acuerdo de Belfast.

Sin olvidar que nuestra común industria turística resultaría perjudicada si se tuvieran que colocar nuevamente barreras en las fronteras.

Sin embargo, nosotros, al sur de la frontera, tendremos poco que decir en esta decisión. Ustedes, por el contrario, sí podrán decidirlo.

Como expliqué al comienzo de estas palabras, espero que piensen en lo que será mejor para ustedes, pero también en lo que será mejor para el conjunto de Europa, para el resto del Reino Unido y, también lo creo, para el resto de esta pequeña isla en la que todos vivimos.



* Texto editado de la conferencia del autor en la cena anual del Consejo de la Incorporated Law Society of Northern Ireland, Museo del Úlster, Belfast, 25-IX-2015.