Aprender del pasado

07/11/2016

No es la que se produjo por la llegada de Sánchez a la Secretaría General, una primera aislada situación política del PSOE. Recordemos una de cuando se llamaba a este Partido “el PSOE renovado”, después del Congreso de Suresnes. Ante el referéndum convocado para el 15 de diciembre de 1976 para poder poner en marcha la Ley de la Reforma Política, ese PSOE renovado, al lado del Partido Comunista y de una serie de partidos de no mucha importancia, solicitó la abstención en el referéndum.

El fracaso fue tan rotundo que un profesor famoso de Economía, Prados Arrarte, muy creyente entonces en ese socialismo, como expuso en su libro El socialismo democrático. Un éxito pretérito y una esperanza de futuro (Cupsa, Madrid, 1978), escribió en ABC el 17 de diciembre de 1976, pág. 4, con el título de “Las lecciones del referéndum”, esto que vale para estos momentos: “Todos esos partidos han mostrado padecer el izquierdismo, como enfermedad infantil, no del comunismo que analizaba Lenin, sino de los supuestos sobre la composición política y social de España. Han mostrado carecer totalmente de representatividad y no disponen sino de algunos afiliados muy jóvenes, suficientes para llenar –a veces– la calle con su presencia, pero absolutamente incapaces de conseguir una audiencia de la opinión pública”, lo que señalaba finalmente el profesor Prados Arrarte que era lo que había “arrastrado al PSOE a una increíble derrota”.

Ahora, casi exactamente cuarenta años después, ¿no merece la pena recordarlo? Porque –léase “Tertulia electoral en ABC”, en ABC, 29 de mayo de 1977, reunión a la que asistí– Joaquín Leguina mostró profundas discrepancias con Prados Arrarte. Ahora piensa, esencialmente lo mismo que este último sostenía. Pero, para alterar el actual panorama básico del socialismo, es de esperar que no hayan de transcurrir cuarenta años.