Fecha clave para el pais Elecciones en Ecuador: entre la democracia y el autoritarismo

27/02/2017

Alejandro Rengel es investigador de la Fundación Ecuador Libre

El 19 de febrero se logró en Ecuador algo imposible para muchos: el candidato de oposición Guillermo Lasso llegó a una segunda vuelta o balotaje. Definitivamente, la situación se vislumbra como uno de los golpes más fuertes al Gobierno de la Revolución Ciudadana. Lasso obtuvo un 28,3% de los votos. Ha quedado claro que el 61% de los ecuatorianos votaron por una oposición que los represente. Se respiran aires de cambio en las que podrían ser las elecciones más importes en Ecuador desde el retorno a la democracia en 1980.

 El camino a la segunda vuelta y el gran salto

La campaña de Lasso comenzó ya en el 2010 con sus primeros recorridos por el Ecuador. Sin embargo, la inquietud de participar en política es anterior y tuvo su primer puntal en el 2005 con la creación del think tank Fundación Ecuador Libre, cuyo fin es promover políticas públicas basadas en principios de libertad. Con esta organización y el movimiento político Creando Oportunidades (CREO) se materializó la participación de Lasso y de su proyecto político en las elecciones presidenciales y legislativas del 2013.

El resultado fue positivo. Obtuvo el segundo lugar y una bancada legislativa que en estos casi cuatro años ha llevado a cabo diversas propuestas de ley ante la Asamblea y denunciado consistentemente todo proyecto o acción del Gobierno que fuera en contra de las libertades y bienestar económico de los ecuatorianos. Así, el bloque de asambleístas cumplió un rol protagónico a favor de iniciativas como la consulta popular frente a la reelección indefinida. Gracias a esta continua campaña y a la propuesta de un millón de empleos en cuatro años de gobierno, se logró pasar, en relación a las elecciones de 2013, de tener 11 a 33 asambleístas en la Asamblea Nacional y del 22 al 28,3% de los votos del electorado.

¿Qué hay detrás del proceso electoral?

La noche del domingo 19 de febrero, Juan Pablo Pozo, presidente del Consejo Nacional Electoral (ente electoral encargado), afirmó que se necesitarían tres días más para contar los votos y decretar una segunda vuelta electoral, luego de que Lenín Moreno alcanzara un 38,5% de votos y Guillermo Lasso cerca de un 30% con el conteo electoral al 80%. Esto causó que los ciudadanos se autoconvocaran para defender la democracia, sus propios derechos, y exigir transparencia sobre el proceso electoral. La democracia fue respetada gracias a la gran demostración de civismo y a la organización de la ciudadanía. Sin embargo, la actuación de Pozo y los hechos que lo rodean crean al menos sospechas para que la ciudadanía esté aún más atenta en la segunda vuelta electoral.

 
Los retos

Guillermo Lasso tendrá que superar varios retos para ganar la presidencia. Entre estos, capitalizar con un discurso unificador el 61% de los votos de los ecuatorianos que no optaron por su contrincante Lenín Moreno. Para ello, tendrá que responder a la preocupación de miles de servidores públicos y beneficiarios de proyectos sociales en salud y educación, inquietos por perder sus trabajos y beneficios respectivamente. Deberá responder a una sucia y feroz campaña apoyada por la maquinaria estatal, que dio indicios de su naturaleza con protestas frente al banco que el candidato presidía por supuestos mensajes de odio de gente de su partido. Y, como si esto fuera poco, necesita fortelecer la red de voluntarios de control electoral que se desplegó en la primera vuelta. El camino aún es cuesta arriba, pero si se lo plantean, se pueden conseguir los objetivos.

Entre la democracia y el autoritarismo

Este 2 de abril, Ecuador podría sumarse al grupo de países que, como Perú, Argentina y Brasil, han dejado las políticas de corte populista de izquierda y presentan una alternativa basada en el Estado de derecho, el emprendimiento, el comercio entre países y una economía con una sólida empresa privada. Ganar las elecciones implicaría superar los retos previamente mencionados y capitalizar el 61% de los ecuatorianos que no votaron por el oficialismo. Ecuador no se encuentra frente a unas simples elecciones. Lo que está en juego va más allá de un enfrentamiento electoral CREO versus Alianza PAIS. En realidad se enfrentan democracia versus dictadura, cambio versus continuismo, libertad versus opresión, desarrollo versus fracaso.

El proceso electoral debe ser observado por el mundo entero, ya que Ecuador podría ser el próximo país en poner una piedra más en la tumba del Socialismo del siglo XXI. El posible triunfo de Guillermo Lasso sería un triunfo para el Ecuador y para todos lo que creemos en la democracia y libertad como valores fundamentales en nuestras naciones.

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