Análisis Elecciones presidenciales: Colombia se juega el partido de su vida

María Lonie Fernández Zafra es analista política colombiana especializada en Relaciones Internacionales


El próximo domingo 27 de mayo Colombia, el país latinoamericano con la mayor estabilidad democrática de la región, se juega su futuro en la primera vuelta de unas elecciones presidenciales que no solo definirán quién será el próximo gobernante del país, sino que además definirán el destino del modelo político que regirá en adelante.

Con cinco candidatos disputándose la llegada a La Casa de Nariño, el populismo, el socialismo del siglo XXI y el continuismo de las ideas de las políticas del gobierno de Juan Manuel Santos amenazan la estabilidad de Colombia.

Las últimas encuestas en intención de voto muestran en el quinto lugar a Humberto De La Calle, jefe del equipo de gobierno negociador de los acuerdos de Paz con las FARC. Sin embargo, el continuismo del Gobierno Santos, que se despide con un 70 por ciento de desfavorabilidad, está representado por Germán Vargas Lleras, quien fue vicepresidente, ministro del Interior y ministro de vivienda, y quien, con el apoyo de la denominada Unidad Nacional, que agrupa en su gran mayoría a aquellos partidos que apoyaron los ocho años del Gobierno Santos, se consolida como su candidato.

Luego de los principales debates en la carrera a la presidencia de Sergio Fajardo, candidato definido a sí mismo de ‘centro’, preocupa el tono arrogante, los ataques personales a otros candidatos y la alianza con el partido Polo Democrático, que ha sido el principal protagonista de los grandes escándalos de corrupción en la administración de la capital colombiana en la alcaldía de Bogotá, y del cual su ideología en el imaginario colectivo históricamente ha representado a la más pura izquierda del país.

Sin embargo, el mayor riesgo de cara a las elecciones en Colombia lo personifica Gustavo Petro, quien fue militante de la desaparecida guerrilla del M19 y alcalde de Bogotá con una cuestionada administración que culminó en 2016. El candidato ha mostrado abiertamente su simpatía por el modelo ‘castrochavista’ y su cercanía con el fallecido Hugo Chávez. En la última encuesta realizada por Guarumo-EcoAnalíticaMedición y Conceptos Económicos para el diario El Tiempo y W Radio, Petro obtuvo un 24,2%, por debajo de Iván Duque, candidato de la derecha que acumula un 37,6%. El peligro por la instalación de un modelo populista de izquierda en Colombia no es un juego; de pasar a una segunda vuelta, como lo prevén las encuestas si Iván Duque no obtiene la mitad más uno de los votos, la incertidumbre en medio de la polarización política que vive el país sería enorme.

Gustavo Petro ha demostrado en su carrera política una alta intolerancia a las instituciones y un irrespeto por la ley. Por citar solo algunos ejemplos, en la más reciente campaña los alcaldes de Medellín y Cúcuta, Federico Gutiérrez y César Rojas respectivamente, intentaron impedir sin éxito la realización de una manifestación de su campaña por no cumplir con los requerimientos básicos de ley y de seguridad para una concentración de más de 500 personas. Lejos de buscar soluciones y diálogo con las alcaldías, Petro, en tono amenazante, declaró a través de twitter que “con o sin permiso nos vemos en Carabobo. Medellín es democrática y pluralista”. Y lo mismo hizo en Cúcuta. Petro se ha caracterizado por un discurso basado en el odio de clases, y en los últimos días, sin conocer si quiera el resultado de las próximas elecciones, ha hecho llamados a la revolución y a la protesta de no ser elegido, insinuando un posible fraude que ha sido desmentido a todas luces por las autoridades electorales.

A pesar de las advertencias realizadas desde sectores opositores a la firma de los acuerdos con las FARC, que pavimentaron un camino hacia la reforma de las instituciones fundamentales del Estado de derecho y la ruptura del equilibrio de los poderes públicos, hay un amplio porcentaje de la sociedad colombiana que se resiste a creer que el país pueda sufrir las consecuencias desastrosas del socialismo del siglo XXI. Los colombianos desconocen, por ejemplo, que el plan de gobierno propuesto por Gustavo Petro, según sus propias palabras, está proyectado para gobernar por 10 años y representa una copia adaptada sin tapujos de lo que fue el “Plan de la Patria” de Hugo Chávez. De llegar a la presidencia, le llegaría a Colombia la hora de jugar el partido del modelo comunista propuesto por Petro, orientado a la estatización de la propiedad privada, la salud, la educación, los medios de comunicación y llevando al país por el camino que ya recorrieron Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia con los resultados nefastos que ya todos conocemos.

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