Análisis Elecciones presidenciales en México: Retorno al populismo autoritario

29/06/2018

Mario Fernández Marquez es abogado y analista político internacional


México celebrará elecciones presidenciales el próximo domingo 1 de julio de 2018. Los resultados se anticipan favorables al candidato populista Andrés Manuel López Obrador, denominado por Enrique Krauze como el “mesías tropical”, representante de la coalición electoral del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA, izquierda) con el Partido Encuentro Social (PES, extrema derecha) y el Partido del Trabajo (PT, extrema izquierda)

Los otros tres candidatos presidenciales son: Ricardo Anaya Cortés, representante de la coalición electoral formada por el Partido Acción Nacional (PAN, centro derecha) con el Partido de la Revolución Democrática (PRD, centro izquierda) y Movimiento Ciudadano (MC, centro izquierda); José Antonio Meade Kuribreña, representante de la coalición electoral formada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI, centro) con Nueva Alianza (NA, centro) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM, derecha), y finalmente, Jaime Rodríguez Calderón, como candidato independiente, sin aval de ningún partido político.

Los últimos sondeos de preferencia electoral recabados por las principales agregadoras de encuestas marcan los números siguientes: Andrés Manuel López Obrador (45-52%), Ricardo Anaya Cortés (23-29%), José Antonio Meade Kuribreña (18-24%) y Jaime Rodríguez Calderón (4-6%).[1] Ha sido una elección marcada por la confrontación agresiva entre los distintos candidatos presidenciales, incluyendo las sospechas fundadas por la compra de encuestas para favorecer las tendencias electorales a favor de determinado candidato, así como, por las continuas denuncias de corrupción y lavado de dinero que han cruzado los candidatos presidenciales entre si.[2]

Con una visión populista de la política, las propuestas fracasadas de López Obrador son un retorno al proteccionismo económico, al estatismo dirigista y al autoritarismo social que representó para México un claro fracaso económico y un retroceso hacia su apertura a la modernidad, durante los mandatos presidenciales de los presidentes Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo, durante doce años en la década de los setentas del siglo XX (1970-1982). Como el propio López Obrador lo ha señalado, MORENA, su nuevo partido político surgido en 2012, pretende instaurar una “Cuarta Transformación” en México, siendo las tres anteriores, episodios históricos que marcaron la vida nacional  en México como lo fueron la Guerra de Independencia, la Reforma liberal y la Revolución Mexicana, muy en el estilo de la narrativa chavista del Movimiento de la Quinta República en Venezuela.

En otro sentido, como otros hemos sostenido, dicha transformación también obedece a una raíz nacionalista, se trata, ni más ni menos, de la restauración histórica del ancien régime autoritario y corporativista de la vieja etapa (1928-1982) del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el partido político que gobernó México por siete décadas continuas.

Incluso, muchos politicos tanto de la vieja escuela nacionalista como cuadros socialdemócratas del PRI, ahora apoyan abiertamente y forman parte del proyecto de López Obrador, incluyendo a Manuel Bartlett Díaz, artífice de un fraude electoral cometido en la elección presidencial de 1988 en contra del entonces candidato de izquierda.

Sumado a lo anterior, la mezcla ideológica de los integrantes de su formación política es sumamente rocambolesca que lo acercan más a un “catch all party” en su típica acepción anglosajona.

Dicha mezcla fue lograda por López Obrador ofreciendo candidaturas a personajes relevantes de los tres principales partidos políticos del país, PRI, PAN y PRD, a cambio del apoyo a su candidatura presidencial, incluyendo el nombramiento como Jefe de su próximo Gabinete, a un empresario sin afiliación partidista, pero con gran peso económico en el norte del país como es Alfonso Romo Garza, beneficiario de diversas ventas financieras de grandes empresas que han sido denunciadas ante los tribunales de México y Estados Unidos por supuesto fraude.[3]

Desde integrantes de la extrema derecha, marcados por su confesionalismo religioso (casos como el Partido Encuentro Social, fachada del movimiento evangélico en México); pasando por narcotraficantes, sindicalistas y secuestradores procesados (por ejemplo el líder de los autodefensas en Michoacán, José Manuel Mireles o el líder del sindicato minero, Napoleón Gómez Urrutia exiliado en Canadá)  hasta antiguos guerrilleros y terroristas de la extrema izquierda (integrantes del extinto Partido Comunista Mexicano y de los movimientos obrero estudiantiles del 68), ahora forman parte de su partido político.

Asimismo, la campaña de López Obrador ha recibido fuertes apoyos desde Rusia, Venezuela y España. En el caso de España, el apoyo lo brinda Podemos a través del patrocinio de asesores electorales, incluyendo a un personaje de nombre Katu Arkonada, miembro de Batasuna que actuó en America Latina a las ordenes de la organizacion terrorista ETA, asesor del gobierno de Evo Morales en Bolivia y que se califica como “orgullosamente chavista”.

En el caso de Venezuela, el apoyo hacia López Obrador proviene de los vínculos directos de los integrantes de MORENA con los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, y la incorporación de dicho partido político como miembro de pleno derecho al Foro de Sao Paulo, de cuyos apoyos los principales políticos de MORENA se siente orgullosos.

En un reciente serie de televisión sobre el “Populismo en América Latina”, López Obrador fue calificado como el “redentor furioso”. Dicho apelativo es sumamente certero, en efecto, López Obrador se ha aprovechado del hartazgo social provocado por las administraciones presidenciales de los partidos tradicionales, el PAN y el PRI con la finalidad de lucrar políticamente para capitalizar a su favor el voto antisistema, planteando respuestas populistas frente a la corrupción y la inseguridad, tales como una amnistía generalizada a los narcotraficante y delincuentes, así como, la cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.

En cualquier caso, la posible victoria de López Obrador, además de las causas ya explicadas, se deberá al fracaso de una alianza de facto entre Ricardo Anaya Cortés y José Antonio Meade Kuribreña para detener el avance de la ola populista, así como, en una fallida alianza entre el PAN y el PRD, buena idea pero mal ejecutada principalmente por la debilidad electoral del PRD en todo el país, que proponía representar una tercera vía frente al candidato gobiernista, Meade Kuribreña, y el candidato radical, López Obrador.

También contará, sin duda, el desgaste natural de la administración presidencial actual, encabezada por el Presidente Enrique Peña Nieto, y sus respectivos escándalos de corrupción, que concluye con un paupérrimo indice de aprobación del 21%, el más bajo de los últimos 30 años para un Presidente de México.[4]

Sin duda, un posible triunfo de López Obrador representa un riesgo para la gobernabilidad del país, un retroceso democrático en el fortalecimiento institucional y el Estado de Derecho y un avance del populismo autoritario en detrimento del libre mercado y las libertad individuales con impacto en toda la región de América Latina. En suma, un grave peligro para la consolidación de una economía desarrollada y una modernidad política para México.


[1] Fuente: Oraculus, Poll of Polls, disponible en https://oraculus.mx/poll-of-polls/

[2] Los casos más paradigmáticos de estas denuncias lo han sido las promovidas en contra de Andrés Manuel López Obrador por sus vínculos de financiamiento ilegal de su campaña con la delincuencia organizada y su inexplicable nivel de vida familiar a pesar de contar con ingresos que no justifican sus gastos, asimismo, la denuncia en contra de Ricardo Anaya Cortés por lavado de dinero originado por la compra de una nave industrial por 50 millones de pesos y la denuncia en contra de José Antonio Meade Kuribreña por su participación en el caso Odebrecht y su falta de actuación como Secretario de Estado en los casos de corrupción de la presente administración presidencial conocidos como la “Casa Blanca” y la “Estafa Maestra”.

[3] Fuente: “La gran estafa de Alfonso Romo”

 https://www.pejeleaks.org/reportajes-todas/lagranestafadealfonsoromo

#México #López Obrador #Elecciones #Latinoamérica #Izquierda #Populismo