Análisis FAES Estados Unidos aumenta su presión contra Maduro

21/02/2020

Eloy Yagüe es escritor y periodista



Las nuevas sanciones de la administración Trump bloquean la relación de la petrolera rusa Rosneft con la venezolana PDVSA. 

El gobierno estadounidense anunció que la petrolera estatal rusa Rosneft no podrá seguir comercializando el crudo venezolano. Estados Unidos ha incluido a Rosneft Trading y a su presidente, Didier Casimiro, en el paquete de sanciones que la administración de Donald Trump ha preparado para aumentar la presión sobre el régimen venezolano de Nicolás Maduro.

El Departamento del Tesoro estadounidense ha documentado operaciones de la petrolera con crudo venezolano, que incluyen envíos a África y Asia. Las sanciones implican que todas las propiedades e intereses de la compañía y de Casimiro en Estados Unidos quedarán confiscados.

“Hemos puesto sanciones adicionales, sanciones muy fuertes contra Venezuela”, dijo el presidente Donald Trump durante una visita a la Base de la Fuerza Aérea Andrews. Los Estados Unidos vigilan a Venezuela “muy de cerca” y “veremos qué pasa”, añadió este martes.

El Departamento de Estado había avisado en las últimas semanas de que vigilaría las actividades de las empresas que hacen negocios “directa o indirectamente” con el Gobierno de Maduro, entre ellas Rosneft, la española Repsol o la estadounidense Chevron.

Esta prohibición se suma a otras medidas que afectan a la principal actividad económica venezolana y que tienen como objetivo el desalojo de Maduro del poder ante su falta de legitimidad por haber cometido fraude electoral en 2018 y por haber sumido al país en una severa crisis económica y social, así como flagrantes violaciones a los derechos humanos.

Consecuencia de la gira
Las sanciones se pueden considerar como una consecuencia directa de la reciente gira del presidente encargado Juan Guaidó por países europeos y norteamericanos con el objetivo de consolidar el apoyo de más de 50 países a la causa democrática venezolana.
Guaidó se reunió el pasado 5 de febrero en la Casa Blanca con el presidente de Estados Unidos Donald Trump, con quien conversó la posibilidad de una “transición acelerada” en Venezuela. A la vez, el mandatario estadounidense anunció que incrementaría la presión sobre el régimen de Maduro.

“El principal negociante de los acuerdos globales para la venta y transporte del petróleo de Venezuela, Rosneft Trading, ha apoyado al dictatorial Maduro permitiendo su represión al pueblo venezolano”, aseguró en un comunicado el secretario de Estado Mike Pompeo.
Para evadir dichas sanciones, que incluyen la comercialización directa del crudo venezolano, PDVSA (Petróleos de Venezuela) ha recurrido a un sistema de triangulación apoyándose en las flotas de empresas como Rosneft y Chevron para vender su crudo en mercados africanos y asiáticos.

De esta manera las empresas se cobran deudas que ha contraído PDVSA con ellas. La de Rosneft suma alrededor de 1.700 millones de dólares, pero a partir de ahora la estatal rusa queda fuera del juego.

“Es un poco difícil decir qué es lo que va a pasar, pero si le van a meter en el paquete de sanciones, Rosneft va a tener que tomar algunas decisiones importantes en Venezuela, sobre todo si se queda en Venezuela o no”, dijo a Voice of America el experto petrolero Luis Giusti, quien ejerció como presidente de PDVSA entre 1994 y 1999.

Por su parte el economista Francisco Rodríguez, de Torino Capital, considera que esta medida, anunciada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos el martes, “constituye la primera en la que el gobierno de EE.UU. impone sanciones secundarias a una empresa no norteamericana por hacer negocios con Venezuela”.

Según analistas, alrededor del 60% del crudo venezolano estaba siendo comercializado por la rusa bajo un esquema de triangulación como una forma de evadir las sanciones directas impuestas por la administración Trump. Dada la imposibilidad de que PDVSA, la estatal venezolana pudiese vender y transportar directamente su crudo, Rosneft lo estaba haciendo.

Chevron se beneficia
La primera beneficiaria de esta medida sería Chevron, petrolera estadounidense presente en Venezuela y a la que Trump concedió un permiso para seguir operando durante tres meses más, lo que en la práctica es un aval para que esta empresa tenga un papel más destacado en la anunciada privatización de PDVSA anunciada por Maduro.

En enero del año pasado, Estados Unidos impuso fuertes sanciones a PDVSA, que prohíben las importaciones de petróleo venezolano y las transacciones realizadas en dólares estadounidenses, una medida para cortar las divisas y forzar la salida de Maduro.
Pero le otorgó a Chevron Corp una licencia de seis meses para operar, que ha sido renovada en dos oportunidades por un lapso de tres meses. Ahora, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos autorizó a Chevron a operar hasta el 22 de abril del 2020.

Sin embargo, la licencia general no autoriza cualquier transacción o trato relacionado con la exportación o reexportación de diluyentes, directa o indirectamente, a Venezuela.

Repsol en la mira
También la empresa petrolera española Repsol recibió una advertencia por parte de la administración Trump por sus relaciones con PDVSA en el sentido de que modifique sus operaciones en Venezuela.

“Tendremos, sin duda, más conversaciones con responsables españoles y con Repsol, y esperaríamos, conforme avanzamos, que algunas actividades de Repsol tengan que cambiar”, dijo el encargado del Departamento de Estado para Venezuela, Elliott Abrams, en una rueda de prensa recogida por la agencia EFE.

Actualmente, Repsol recibe petróleo venezolano como pago de deudas contraídas por PDVSA. Esta modalidad de pago permite a Repsol no saltarse las sanciones impuestas a al régimen de Maduro por parte de Estados Unidos.

Según el portal Libertad Digital, la compañía española no va a comprometer ni un sólo euro más en Venezuela. Las mismas fuentes recuerdan que Repsol ha ido reduciendo su exposición patrimonial en el país y no pasa por sus planes hacer más inversiones.
En varias ocasiones Maduro ha anunciado la posibilidad de privatizar PDVSA, que fuera nacionalizada por el socialdemócrata Carlos Andrés Pérez en su primer mandato (1974-1979). Maduro mencionó como posibles compradores a la rusa Rosneft, la italiana Eni y a Repsol, según publicó Bloomberg.

Bajo la administración de Maduro la estatal petrolera ha ido descendiendo paulatinamente su producción hasta pasar de 3 millones de barriles diarios en 2012 a poco más de 644.000 en 2019, según reporte de la OPEP.

Las exportaciones de petróleo venezolano cayeron un 32% en 2019 luego de que el gobierno del presidente Donald Trump bloqueara las importaciones por parte de firmas estadounidenses y las transacciones en dólares. Estados Unidos también presionó a clientes de Pdvsa en la India y China para que detuvieran las compras directas, lo que llevó a la estatal al uso de intermediarios.




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