NO ES LA ECONOMÍA, ES LA LIBERTAD

30/04/2020

Angela Merkel lo explicaba con claridad meridiana: la Unión Europea representa el 7% de la población mundial, produce el 20% de la renta global, pero concentra más del 50% del gasto social del mundo. El peso del sector público en las principales economías europeas supera con creces el 40% –antes de la crisis– para financiar un repertorio de prestaciones públicas –sanidad, educación, pensiones y otras transferencias– que no tiene comparación en ninguna otra área económica. Y sin embargo hay que seguir escuchando a los dogmáticos de la izquierda con sus denuncias del “neoliberalismo” y su prédica machacona para intentar convencernos de que es la hora del Estado, como si el Estado no existiera. El Estado, a estos efectos, es esencialmente lo que pagamos nosotros hoy y lo que seguirán pagando las siguientes generaciones y como tal tiene un papel insustituible, en Madrid y en Washington. Pero ni es alternativa a la sociedad civil, ni nada avala que sea el gestor deseable de la economía.

Eso lo saben bien los que más hablan de nacionalizaciones y citan el artículo 128 de la Constitución. Su fervor estatista tiene muy poco que ver con las preocupaciones económicas para las que aplican recetas que han cosechado fracaso y pobreza. Es mucho más sencillo: Simplemente quieren hacer del Estado el caballo de Troya para asaltar la libertad.