EL GOBIERNO EN FUGA

05/05/2020

No estaríamos en este debate si el Gobierno no hubiera desnaturalizado el estado de alarma hasta convertirlo en el escudo político para su propia supervivencia y, con tanta frecuencia, en la cortina de humo de su insolvencia. No estaríamos en este debate si el Gobierno no hubiera condicionado ilegítimamente las prestaciones sociales para los millones de españoles directamente afectados por la crisis a la continuidad –de hecho indefinida– de sus poderes excepcionales. No estaríamos en este debate si en vez de reunir cada domingo a los presidentes de las Comunidades Autónomas para notificarles sus dictados, el presidente Sánchez hubiera entrado, de verdad, en el diálogo, la escucha y la negociación constructiva con las administraciones que tienen la responsabilidad sobre el terreno. No estaríamos en este debate si el Gobierno no hubiera jalonado su gestión de la crisis con declaraciones entre lo risible y lo arrogante, de modo que “el que no esté cómodo, que no abra”. Estaríamos mucho mejor si el Gobierno hubiera reconocido el papel de la oposición, en vez de preocuparse tanto de su mayoría Frankenstein y no hubiera desperdiciado el tiempo y el trabajo de las fuerzas de seguridad persiguiendo gamberradas incómodas en internet en vez de luchar contra las verdaderas estrategias de desinformación. Por eso llama la atención que juristas que han avalado sin reservas el estado de alarma tal y como lo ha planteado el Gobierno, se muestren ahora tan puntillosos y estrictos para descalificar las alternativas que se han propuesto. Y eso no es el caos, es el debate democrático. El silencio no figura entre los tratamientos para derrotar al virus y un Gobierno en fuga adelante que recurre al apocalipsis difícilmente ganará crédito, ni en casa ni fuera.

Más #AnotacionesFAES