Mayoría absoluta de los tres partidos de la oposición ¿Cambio histórico tras las elecciones legislativas de Montenegro?

02/09/2020

El pasado 30 de agosto se celebraron elecciones legislativas en Montenegro. El Partido Socialista Demócrata (DPS en sus siglas en serbio), que ha ejercido el poder en solitario durante los últimos treinta años, ha obtenido 35 de los 81 escaños del Parlamento de Podgorica, pero es probable que pierda el gobierno. Los tres partidos de la oposición –Por el Futuro de Montenegro, Paz es nuestra nación y Negro sobre blanco– suman 41 escaños, una mayoría absoluta ajustadísima si decidieran unirse. Se verá en los próximos días si Milo Djukanovic, presidente del DPS e, intermitentemente, presidente y primer ministro de Montenegro desde 1990, intenta pactar con Negro y Blanco, partido que representa a los albaneses, para mantenerse en el poder. En cualquier caso, Djukanovic ejercerá como presidente (si no hay antes una moción de censura) hasta 2023.

La derrota del DPS se debe al desgaste del Gobierno de Djukanovic por los casos de corrupción y el ejercicio autocrático del poder gracias al control de las instituciones del Estado y la protección de un círculo de los oligarcas. Además se equivocó al eludir las dos cuestiones clave que preocupaban a los montenegrinos –la corrupción y la recesión económica causada por la pandemia– para centrarse en una cuestión identitaria. Desde 2006, año en que Montenegro se independizó de Serbia, Djukanovic, un excomunista, basó su política en un discurso nacionalista que insistía y todavía insiste en la separación de Serbia, incrementando año tras año una profunda división social. De los 620.000 habitantes de Montenegro, el 28,7% se declaran serbios, el 45,0% montenegrinos, el 12,0% bosnios y el 4,9% albaneses. La culminación de esta tendencia ha sido la propuesta de la Ley de Libertad de Religión, promulgada por el Parlamento de Montenegro el pasado 27 de diciembre. La Ley prevé un control estatal más amplio de las finanzas de las comunidades religiosas y la nacionalización de los bienes de la Iglesia Ortodoxa Serbia, cuya propiedad no está documentada antes de 1918 (cuando Montenegro pasó a ser parte integrante del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos). A pesar de la pandemia, la Iglesia Ortodoxa Serbia (apoyada por el Gobierno serbio y el Gobierno ruso, así como por la Iglesia Ortodoxa Rusa) ha organizado cada jueves y domingo protestas encabezadas por popes con iconos contra dicho proyecto de Ley. La intención de Djukanovic era culminar el proceso de separación entre Serbia y Montenegro, pero subestimó el poder de la Iglesia Ortodoxa Serbia, además de creer ingenuamente que, como hace quince años, un discurso antiserbio y antirruso le sería suficiente para ganar de nuevo las elecciones, presentándose como el gran defensor de la democracia y de los valores e instituciones occidentales. El resultado de las elecciones demuestra que el lema del Gobierno de Djukanovic –“En contra de la OTAN están los serbios, y quienes son los serbios están en contra de Montenegro y su independencia– es falso.

Si finalmente los tres partidos de la oposición consiguen formar un gobierno de coalición, este mantendrá la política exterior del anterior (seguirá siendo miembro de la OTAN y candidato a la entrada en la UE). Sin embargo, su tarea doméstica, el trabajo hercúleo de limpiar sus establos, consistiría en emprender, sin revanchismo político, la regeneración de las instituciones estatales creadas y dominadas por el DPS desde el colapso del comunismo, en cumplir su promesa electoral de crear un gobierno de expertos y en revisar las leyes de la libertad de culto, así como en alcanzar el justo equilibrio entre la buena vecindad con Serbia y la contención de la injerencia de Rusia y el Gobierno de Belgrado en los asuntos internos de la república.

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