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No aprendemos

Anotaciones FAES 75

Europa corre el riesgo de reincidir en viejas inercias que la están arrinconando. Poco después de haber presentado el acuerdo de libre comercio entre la Unión y Mercosur como un acontecimiento «histórico», logrado tras un cuarto de siglo de arduas negociaciones, y apenas cuatro días después de firmarse en Asunción, la extrema izquierda, los verdes y la derecha populista en el Parlamento Europeo –ahí ha estado el grupo de “los patriotas”, secundando la iniciativa de la extrema izquierda– pretenden dejarlo empantanado, paralizando su ratificación, para que sea el Tribunal de Justicia de la Unión Europea quien sancione su compatibilidad con los Tratados.  Los extremismos de uno y otro signo vuelven a revelarse como socios estratégicos en el repudio de la libertad y en su compartida pulsión nacionalista. Aliados en el intento de boicotear iniciativas de apertura comercial, siempre acaban blandiendo el miedo como argumento decisivo.

Lo que cuenta ahora es advertir que, si bien el Parlamento no podrá pronunciarse hasta que el TJUE emita su dictamen, el procedimiento puede acelerarse si la corte lo estima prioritario. Importa recordar, además, que la apuradísima votación auspiciada por los populistas de izquierda y derecha no impide en absoluto que la Comisión Europea pueda aplicar la componente comercial del acuerdo si obtiene para ello la aprobación del Consejo. Este matiz es de suma importancia, porque facilitaría poner en marcha la rebaja de tarifas arancelarias y la apertura de mercados sin necesidad de esperar a la ratificación definitiva.

En todo caso, conviene tomar buena nota de la sinceridad de ciertos discursos sobre la “iberosfera” cuando toca demostrar compromiso y visión. Queda definitivamente claro que, para algunos de sus voceros, la Hispanidad no pasa de ser un flatus vocis; en esto también se les va la fuerza por la boca.