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Hay que agradecer a Vox y a su ruptura con el Partido Popular en los gobiernos autonómicos dos cosas muy esclarecedoras. La primera es la confirmación de que para Vox el adversario es el PP. Muchos lo sabíamos desde mucho antes. Ahora Vox ya no hay duda. La segunda es la confirmación también de que Vox no quiere ser alternativa al sanchismo porque ni quiere ver triunfar al PP ni quiere dejar que con Sánchez se vaya su modo de vida.

En el momento de escribirse estas líneas la mayoría que sostiene al Gobierno en el Congreso acaba de dar otra vuelta de tuerca al deterioro institucional en que vive sumida nuestra democracia. Embutida en la Ley de Paridad, una enmienda altera la competencia del Senado para vetar el techo de gasto; al día siguiente, por vía similar, se reforma la Ley de Enjuiciamiento al dictado de Puigdemont para remover inconvenientes legales al regreso inmediato del prófugo.

Un análisis de especial interés en un momento muy complicado para Francia, después de las elecciones parlamentarias en ese país, con una agenda difícil de mantener. Para toda Europa es muy importante que Francia funcione bien.

Desde hace bastantes años, cuando se recuerda el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, resulta tristemente tópico acompañar el doliente homenaje a su memoria con un lamento adicional: el de su olvido entre los jóvenes de hoy. Un olvido “sospechoso”, se diría, en una época y un país tan dedicados a la fabricación política de recuerdos históricos. Y ciertamente resulta extraña la desproporción entre la plétora de la “memoria democrática” y el anémico recuerdo, rutinariamente ritualizado, con que se despacha la memoria de las víctimas del terrorismo etarra. La memoria y el olvido se dosifican en España desde el poder a conveniencia: se incentiva un olvido que preserve alianzas incalificables y se promociona una memoria que haga más espeso el “muro” entre españoles.

Pezeshkian ha concurrido a las elecciones beneficiado por la imagen de moderado que ha querido cultivar. Es cierto que, comparado con Raisi, casi cualquier candidato podía parecer moderado, pero no hay que engañarse sobre lo que puede significar “moderación” en el contexto de un sistema de opresión fanatizado y empobrecedor para el pueblo iraní. El ganador es un hombre del régimen que nunca lo ha cuestionado. Su aparente moderación en las formas puede ser funcional para que los ayatolás puedan agitar un señuelo de evolución del régimen hacia formas más soportables. Pero será eso, un señuelo.

Las convulsiones del Brexit han transformado a los tories de un partido de centroderecha en una amalgama inestable de populistas de derecha, radicales e hiper-libertarios. Tiene por delante una inmensa tarea reconstructora: pensar en los votantes que quiera atraer de nuevo, en los ejes políticos de esta nueva etapa y en una oferta que deberá renovarse, acompañada de actitudes ejemplares, para poder volver a ser una referencia insoslayable y creíble para el futuro del Reino Unido.

El pueblo de Monells, situado en el Baix Empordà, en la provincia de Gerona, posee una de las plazas porticadas más bellas del mundo. A esa plaza Mayor rectangular, con casas porticadas, de origen medieval; a ese Monells en donde destacan también la plaza del Oli y la bonita calle de los Arcos, así como la iglesia de San Genís del siglo XI, llevó Josep Piqué a su esposa Gloria Lomana el año 2008. Para que conociera y sintiera Cataluña como él la sentía. Lo cuenta la propia Gloria Lomana en su brillante y emotiva intervención en la entrega del XII Premio FAES de la Libertad a Josep Piqué a título póstumo. Josep Piqué, sin duda uno de los grandes de la política española de las últimas décadas.