EN TODAS LAS PLATAFORMAS
La abrumadora serie de escándalos que encenaga la vida pública tiene un hilo conductor; el criterio último que orienta la acción del Gobierno tiene una clave. Ese hilo y esa clave son la misma cosa: el interés particular del individuo que atiende por Pedro Sánchez. Las evidencias se muestran, no se demuestran. La Prioridad Personal de Pedro (PPP) es un axioma mil veces operante en la política española, pero, estos últimos días, se revela con singular crudeza, hasta para los incondicionales más impermeables al argumento.
Zaragoza ha rendido homenaje a Manuel Giménez Abad, político asesinado por la banda terrorista ETA, en un acto organizado por el Partido Popular de Aragón. En él José María Aznar ha reivindicado su memoria y la de todas las víctimas como un compromiso vigente. En este contexto, ha asegurado que “Sin Bildu, Sánchez no sería presidente, y sin ETA, Bildu no tendría los escaños con los que hacer presidente a Sánchez”, y que “la política penitenciaria no puede transformarse, bajo ningún concepto, en moneda de cambio con que obtener apoyos parlamentarios”.
La Unión Europea acaba de avalar que diversos países –en conjunto, más de veinte, incluyendo cinco europeos y Japón– contribuyan a desbloquear el estrecho de Ormuz, cuando se den las condiciones, tras informes que indican acciones violatorias de la resolución 2817 del Consejo de Seguridad de la ONU (CSNU). El Gobierno español, huelga decirlo, no acaba de verlo.
El programa tendrá lugar del 16 al 22 de noviembre de 2026, y se desarrollará en Bruselas y Madrid. El objetivo del Programa es ofrecer a los participantes una visión amplia y autorizada en áreas como el proceso de integración europea, las relaciones Europa-América Latina, la digitalización y transición energética, entre otros, en un marco que permita la participación activa de los seleccionados.
El plazo para la presentación de candidaturas al Programa quedará abierto el día 16 de marzo se cerrará el 14 de junio de 2026. Se habilitará un mínimo de 15 plazas. La admisión en el Programa se comunicará directamente a los seleccionados, a partir del 20 de julio.
Todo en Sánchez es impostura y mentira. Su afectada “declaración institucional” reducida a recalentar el plato del “no a la guerra” constituyó la evidencia palmaria de su temeraria indiferencia hacia los intereses de España y un episodio más, pero especialmente grave, de su falta de escrúpulos a la hora de subordinar la política exterior española a sus propios intereses.
Ya sabíamos que gobernar sin el Parlamento significaba encadenar prórrogas presupuestarias sin rubor ni vergüenza; como si perder la confianza de las cámaras no tuviera consecuencias en una democracia parlamentaria. Desde ayer hemos podido comprobar que consiste, además, en enviar buques de la Armada a zonas en conflicto, sin encomendarse ni dar cuenta a nadie, 24 horas después de anunciar al mundo –en diez minutos de declaración institucional sin preguntas– que la política exterior de España se enuncia en cuatro palabras: No a la guerra. De nuevo, Sánchez confirma el dictado que define toda su política, resumido en solo tres: Todo es mentira.
Conmemorar con perspectiva histórica el 30 aniversario de la primera victoria popular en unas Elecciones Generales excluye por principio cualquier tentación nostálgica. Las circunstancias políticas de la nación obligan a desterrar la autocomplacencia. Lo que sí procede es recordar la efeméride para encuadrar mejor nuestro presente y deducir conclusiones aprovechables de cara a nuestro mañana más inmediato.