Principios

FAES afirma su compromiso con la libertad como derecho, como valor inherente a la persona y como principio de ordenación política. El ejercicio de la libertad individual, en el marco de una sociedad abierta, impulsa el progreso y la innovación, genera prosperidad, permite desarrollar los proyectos personales y familiares de cada uno y articula un sistema de gobierno basado en el consentimiento de los ciudadanos y la primacía de la ley.


La Constitución de 1978, heredera de la mejor tradición constitucional española que nace en Cádiz en 1812 representa el gran éxito colectivo que ha proporcionado a nuestro país un marco de convivencia, libertad, apertura y progreso sin precedentes. En la Constitución de 1978 se plasma el anhelo de reconciliación y consenso tantas veces fracasado en nuestra historia, la voluntad de reconocimiento de la diversidad cultural y lingüística, la posibilidad de conciliar diversos sentimientos de pertenencia en un gran pacto de convivencia de éxito sin precedentes.


Frente a los populismos de viejo o nuevo cuño, de izquierda o de derecha, el pensamiento autoritario, las ideologías de la identidad que rompen el espacio cívico común, para FAES el sistema político que articula ese principio de libertad, consentimiento de los ciudadanos y primacía de la ley es la democracia representativa, producto de la tradición política liberal. No olvidamos que es la democracia representativa liberal la que ha tenido que enfrentarse al desafío cruento que le lanzaron los totalitarismos del siglo XX, el nazismo y el comunismo.

FAES defiende que la economía de mercado ha demostrado a lo largo de la historia una capacidad superior a otros sistemas de organización económica para la asignación eficiente de los recursos, el estímulo reformista, el fortalecimiento de las clases medias y el fomento de la libertad individual. Las economías con presupuestos equilibrados, impuestos moderados y gasto público racionalizado son el mejor instrumento para la generación de una sociedad del Bienestar próspera y cohesionada.


Cree en España como nación unida y plural, está comprometida con su continuidad. Considera que la nación española es una realidad histórica sólidamente afirmada y un proyecto de convivencia para el fomento y desarrollo de la libertad individual desde nuestra condición común de ciudadanos. Por ello defiende la profundización en los vínculos entre todos los españoles y el aprecio de nuestra lengua común y todo cuanto compartimos de manera congruente con la diversidad de nuestro país y el valor de su pluralidad cultural y lingüística.


Defiende la idea de Europa. La Unión Europea es una unión de naciones diferentes, ligadas por valores comunes y por la voluntad de promover la libre circulación económica, intelectual y de personas en el continente, como método para salvaguardar la libertad y la paz.