El nuevo mapa político colombiano

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El pasado domingo se celebraron elecciones legislativas en Colombia, a escasos tres meses de unos comicios presidenciales en los que el presidente Juan Manuel Santos opta a un segundo mandato de cuatro años. La legislatura que sale de estas elecciones será la que habrá de debatir los resultados de las negociaciones con las FARC que prosiguen en Cuba. Por eso, la nueva composición del Congreso de la República resulta tan relevante para identificar los distintos actores y el peso de cada uno ante los próximos acontecimientos.

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Adrián Ibáñez es politólogo

 

El pasado domingo se celebraron elecciones legislativas en Colombia, a escasos tres meses de unos comicios presidenciales en los que el presidente Juan Manuel Santos opta a un segundo mandato de cuatro años. La legislatura que sale de estas elecciones será la que habrá de debatir los resultados de las negociaciones con las FARC que prosiguen en Cuba. Por eso, la nueva composición del Congreso de la República resulta tan relevante para identificar los distintos actores y el peso de cada uno ante los próximos acontecimientos.

Tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, el Partido de la U de Santos obtuvo la primera plaza, pero mientras que en la primera la mayoría presidencial ha sido clara, la batalla del Senado ha estado mucho más disputada. El santismo alcanzó los 21 escaños en la Cámara Alta, que completa con sus aliados Partido Liberal (17 escaños) y Cambio Radical –de su compañero de ticket en mayo Germán Vargas Lleras– (9 escaños). Estos 47 curules (escaños) no alcanzan la mayoría suficientetras la irrupción como segunda fuerza de la nueva formación política del expresidente Álvaro Uribe, Centro Democrático (19 escaños), situada en la oposición a Santos. Será el Partido Conservador, alineado con el gobierno en la pasada legislatura pero que presenta candidata propia a las presidenciales, el que con sus 19 escaños tendrá la llave para apuntalar o no la mayoría santista. En el otro lado, la izquierda sólo ha logrado 10 senadores en diferentes candidaturas (Partido Verde y Polo Democrático Alternativo).

El expresidente Uribe ha logrado capitalizar su apoyo popular en unas elecciones a las que concurría él mismo, convirtiéndose ya en la principal fuerza de oposición. El nuevo mapa político colombiano introduce así a un nuevo actor en las instituciones que influirá de forma notable en las negociaciones con la guerrilla. El candidato presidencial uribista, el exministro Óscar Iván Zuluaga, consigue un fuerte espaldarazo en una campaña en la que habrá de ganarse la confianza de quienes ahora han vuelto a apostar por Uribe. Por su parte, el presidente Juan Manuel Santos sigue encabezando con claridad las encuestas, aunque desde el domingo podría ver algo debilitada su posición ante eventuales acuerdos con las FARC y verse abocado a una segunda vuelta.

No obstante, los resultados de estas elecciones muestran el éxito de la institucionalidad en Colombia. La ya tercera economía latinoamericana cuenta con una democracia asentada basada en el pluralismo y dominada por partidos que comparten un rumbo común para el país: el de la prosperidad, el Estado de Derecho y la estabilidad institucional. Por eso, el escenario político que se abre ahora y que habrá de sustanciarse en mayo podrá modificar el sentido de las negociaciones con las FARC o la gestión interna del país en distintas materias, pero no debería alterar el papel de Colombia como uno de los good performers de la región, junto a sus socios de la Alianza del Pacífico.

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