Anotaciones FAES 100
El Tribunal Constitucional no podía admitir el recurso de Gabilondo contra la suspensión –ordenada por el Tribunal Supremo– del impacto censal de la llamada ley de nietos. Ni con toneladas de constructivismo jurídico se podía sortear lo dispuesto en la propia Ley Orgánica del Tribunal Constitucional: para demandar amparo, primero hay que agotar el proceso en que se dice conculcado el derecho fundamental de que se trate; y aquí se discute una medida cautelar. Esta decisión inequívoca del TC delata a otra institución más en flagrante estado de colonización sanchista: la defensoría del pueblo. En la España de Sánchez ni el defensor del pueblo defiende al pueblo ni la Abogacía del Estado al Estado; todo se supedita al interés electoral del Gobierno, vale decir, al interés personal de Pedro Sánchez.
La devastación institucional es el entorno donde prospera el sanchismo y, por eso mismo, será el primer desafío de su alternativa política. El daño alcanza ya al sistema electoral, cuando todavía se ignora si la Administración dependiente del Gobierno –empezando por los consulados– cumplirá con el mandato de la Sala Tercera del Tribunal Supremo. Cuando se discute la posibilidad material de acatarlo hay que recordar que el plazo para ponerse a ello comenzó hace mes y medio, sin que la Abogacía del Estado haya alegado nada consistente al respecto. Que el Gobierno esté echándole un pulso a la máxima instancia jurisdiccional del Estado da idea de hasta dónde llega la devastación a que nos referimos.
Como Romanones, Sánchez podría decir: “hagan ustedes las leyes, que yo haré los reglamentos”; en este caso, las instrucciones fraudulentas para ampliar el ámbito de la ley de memoria, llegándose a inventar exiliados frentepopulistas del siglo XIX.
Urge volver a poner límites a un poder desbocado y la mejor manera de hacerlo será, primero, manteniendo la firme exigencia de una transparencia electoral que comienza por el censo y termina en el escrutinio. Y después, llenar las urnas de tantos votos por el cambio que quede masivamente acallado cualquier recelo ante tanta maniobra de quienes han dedicado ocho años a intrigar más que a gobernar.