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Bolaños, galerista

ANOTACIONES FAES 79

El pasado martes el Congreso de los Diputados celebró un acto institucional conmemorando la vigencia de la Constitución de 1978. Lo acompañaba, como las ilustraciones en los libros de iniciación a la lectura, una exposición titulada ‘Nuestra Constitución más longeva’. Sin entrar en mayores precisiones sobre ese cómputo, lo cierto es que, tras escuchar el discurso de la presidenta del Congreso, cualquiera podía temerse lo peor respecto al posesivo “nuestra” referido a la Constitución. Armengol insistió en lo de considerar a la Cámara “sede de la soberanía”. Demasiada contumacia como para atribuirlo a simple error. En realidad, la cosa tiene toda la pinta de ser lo que parece: se fantasea con una incautación de la soberanía a su legítimo dueño, el pueblo español, para atribuirla a este Congreso –ni siquiera a las Cortes Generales: el Senado es facha– convertido de golpe en Convención.

Quien crea exagerado lo anterior, anímese a visitar la exposición aneja. Dese una vuelta por los espacios temáticos dedicados a los hitos de nuestra historia constitucional desde 1978: divorcio, aborto, derechos laborales, matrimonio igualitario… Aprecie la damnatio memoriae que pesa como un veto sobre la figura del rey Juan Carlos; la mezquindad en el tratamiento de Adolfo Suárez; la elusión de todo rastro de la obra de gobierno del centro-derecha; la ausencia de nada que recuerde que José María Aznar y Mariano Rajoy existieron y fueron presidentes del Gobierno; o la ilustración del final del terrorismo con portada del GARA y sin mención a las víctimas.

El Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, organizador del montaje –en todos los sentidos–, ha hecho un gran trabajo: tiene mérito hacer una performance sobre la Constitución dando más protagonismo a Sánchez y a Yolanda Díaz que al jefe del Estado que la auspició, al presidente que primero gobernó bajo ella y a quienes la consolidaron normalizando la alternancia política en España. Bolaños debería replantearse su futuro laboral: qué imaginativo galerista hemos perdido… Claro que, bien pensado, la muestra quizá no haya sido organizada por el señor Bolaños, ministro de muchas cosas, sino por el compañero Félix, secretario para la Reforma Constitucional y Nuevos Derechos desde que el PSOE inventase para él tan elocuente cargo en su 40 Congreso.

Echen un vistazo, luego salgan y, de camino a su casa, recuerden la nómina de presentes y ausentes en el acto del 17 de febrero que inauguró el muestrario que acaban de visitar. Y no olviden que, este Gobierno, que celebra récords de longevidad constitucional, debe el poder que ostenta a una alianza estratégica con los mismos cuyo único programa ha consistido siempre, y sigue consistiendo ahora, en acabar, como sea, con la vigencia normativa de esta Constitución, o la de cualquier otra que se fundamente en la soberanía nacional. Sencillamente, porque no es “suya”.