Idioma-grey
Idioma-grey

Europa debe redefinir su estrategia ante un entorno internacional más incierto

El sistema internacional atraviesa una transformación estructural caracterizada por la multipolaridad, la erosión de las normas y la aparición de amenazas complejas. En este contexto, la Fundación FAES ha presentado su proyecto Europa y la redefinición del espacio de seguridad internacional, una iniciativa diseñada para analizar cómo estos cambios están reconfigurando el entorno de seguridad global y qué implicaciones tienen para el continente.

El proyecto, coordinado por Mira Milosevich, evalúa el papel de Europa como actor estratégico y su contribución al orden internacional actual. Para ello, adopta una visión integral de la seguridad que trasciende lo estrictamente militar, integrando dimensiones tecnológicas, energéticas, climáticas e híbridas. Asimismo, el estudio examina la capacidad de adaptación de la Unión Europea, sus Estados miembros y estructuras fundamentales como la OTAN.

La investigación se ha articulado en torno a varios ejes fundamentales como la evolución del orden internacional y la competencia entre grandes potencias como Estados Unidos, China y Rusia; la transformación de las amenazas modernas, con especial atención a la ciberseguridad, la desinformación y los retos derivados de la energía y el clima, y el papel específico de España dentro del sistema de seguridad europeo y atlántico.

Con esta iniciativa, FAES busca conectar las dinámicas globales con implicaciones concretas para Europa y España, contribuyendo significativamente al debate estratégico y a la formulación de políticas públicas que permitan navegar con éxito el nuevo escenario internacional.

PRINCIPALES CONCLUSIONES

En el acto, Mira Milosevich, que ha afirmado que “España dispone de oportunidades para reforzar su papel estratégico, pero enfrenta limitaciones derivadas de un bajo consenso doméstico y de capacidades insuficientes” ha enumerado las principales conclusiones del proyecto:

1. Transformación del entorno estratégico: el sistema internacional evoluciona hacia una mayor competencia entre potencias, con una erosión del orden liberal y un aumento de amenazas híbridas y tecnológicas.

2. Relación transatlántica en revisión: Europa y Estados Unidos mantienen intereses compartidos, pero emergen tensiones estratégicas que obligan a redefinir el vínculo y reforzar las capacidades europeas.

3. Divergencias dentro de Europa: existen diferencias significativas entre países europeos en la percepción de amenazas y prioridades, lo que dificulta una respuesta común y debilita la cooperación.

4. Rusia como amenaza central: el revisionismo ruso se consolida como el principal desafío para la seguridad europea, tanto por la guerra en Ucrania como por el uso de estrategias híbridas.

5. Impacto de las grandes potencias: las dinámicas entre Estados Unidos, Rusia y China condicionan el margen de acción europeo y obligan a asumir mayor responsabilidad estratégica.

6. Revolución tecnológica en la defensa: la digitalización, la inteligencia artificial y los drones están transformando los conflictos, exigiendo una adaptación profunda de las políticas de defensa europeas.

7. Europa en un punto de inflexión: la UE afronta un momento decisivo en el que debe avanzar hacia una mayor autonomía estratégica, incluso mediante fórmulas de integración diferenciada.

8. Implicaciones para España: España dispone de oportunidades para reforzar su papel estratégico, pero enfrenta limitaciones derivadas de un bajo consenso domestico y de capacidades insuficientes.

9. Necesidad de mayor cohesión: el conjunto de los seminarios subraya la urgencia de una Europa más cohesionada, capaz de articular una respuesta común y eficaz ante un entorno cada vez más incierto.

EUROPA FRENTE A NUEVAS AMENAZAS

Tras las conclusiones del proyecto, se ha dado paso a la mesa redonda Europa frente a nuevas amenazas, moderada por el analista senior de la Fundación Civismo, Florentino Portero que ha girado en torno a dos ejes. El primero, el de los vínculos geográficos donde Luis Simón, director de la oficina del Real Instituto Elcano en Bruselas; Andrew Smith, investigador asociado de RUSI, y Rubén García Servert, teniente general (R), han reflexionado sobre la dimensión atlántica, europea y nacional de la defensa española. Asimismo, han valorado cómo las nuevas tecnologías están alterando la defensa; cómo se modifican las doctrinas; cómo capacidades que parecían básicas han pasado a ser anacrónicas e inservibles y, especialmente, la necesidad de asumir que nos encontramos en una Revolución Tecnológica que nos obliga a un permanente ejercicio de adaptación y al reto de actuar con una perspectiva multidominio para la que no estamos preparados. 

Florentino Portero: “Tiempo nuevo, nuevas ideas, nuevas decisiones, nuevos retos.”

Luis Simón: “No subestimemos el riesgo de fragmentación de una arquitectura de seguridad europea sin EE. UU.”

Andrew Smith: “Los procedimientos y mecanismos para la gestión de crisis de Europa ante el nuevo orden mundial y las nuevas amenazas ya no funcionan.”

Rubén García Servert: “Las amenazas son internas y externas. Existen nuevas amenazas, pero tan importante como ellas es la capacidad del país para responder. La cohesión nacional es también un factor clave a tener en cuenta.”