_ El pensador francés advierte del riesgo de debilitar las instituciones y las costumbres en nombre de una concepción radical de la democracia
_Los enemigos de la democracia son quienes la invocan para socavar la libertad
_La democracia no puede sobrevivir sin instituciones, costumbres, ni límites constitucionales _ La libertad exige instituciones fuertes y ciudadanos comprometidos con la vida pública
. La Fundación FAES ha presentado en el Senado el libro Alexis de Tocqueville. Un liberal único, del profesor Eduardo Nolla, una obra que reivindica la vigencia del pensador francés como uno de los grandes defensores de la libertad en las sociedades democráticas. En el acto han participado el presidente del Senado, Pedro Rollán, y el expresidente del Gobierno y presidente de FAES, José María Aznar, Javier Fernández Lasquetty y el propio autor.
José María Aznar ha puesto el acento en una de las enseñanzas centrales de Tocqueville: la democracia solo puede sostenerse si preserva las costumbres, las instituciones y los principios morales que la hacen posible. Como advirtió el propio autor, “no son las leyes las que conservan la ley, son los sentimientos y las costumbres”, alertando del riesgo que supone el debilitamiento del espíritu cívico y del compromiso con las instituciones.
En este sentido, ha señalado que uno de los fenómenos más preocupantes de nuestro tiempo es la tendencia a invocar la democracia para cuestionar sus propios fundamentos. En nombre de su supuesta profundización, “se nos invita a redefinir instituciones seculares y a repudiar nuestra herencia cultural”, una dinámica que Tocqueville habría reconocido como potencialmente destructiva para la libertad.
LOS ENEMIGOS DE LA DEMOCRACIA
En su intervención, recordó que Tocqueville identificó con lucidez a los enemigos característicos de la democracia. Por un lado, quienes rechazan su principio fundamental, la igualdad. Pero también, y de forma especialmente relevante en nuestro tiempo, quienes se presentan como sus defensores más fervientes mientras socavan sus límites esenciales.
Son aquellos que pretenden deducir del principio democrático la necesidad de imponer una igualdad sin restricciones, sacrificando la libertad; los que elevan “el Número por encima de la Ley”; los que niegan los límites constitucionales al poder; o los que se arrogan la interpretación exclusiva de una supuesta voluntad popular. En palabras del propio Tocqueville, son quienes buscan hacer incompatibles democracia y libertad.
INSTITUCIONES Y COSTUMBRES
Frente a estas amenazas, el legado de Tocqueville constituye una defensa firme de la libertad como núcleo irrenunciable de la democracia. Su obra representa una llamada a preservar las instituciones, las costumbres y el sentido moral que permiten a las sociedades libres sostenerse en el tiempo.
Como ha subrayado en el acto, el propósito fundamental de su pensamiento fue identificar las condiciones que hacen posible la libertad política y advertir de los riesgos que la amenazan, incluso —y especialmente— cuando se presentan en nombre de la propia democracia. En conclusión, el estudio de Tocqueville permite comprender mejor los desafíos actuales y reafirmar el compromiso con una democracia que no renuncie a su finalidad esencial: garantizar la libertad y la dignidad de los ciudadanos.