Según la Administración Trump, el Acuerdo de paz anunciado para su firma el próximo 19 de junio contempla seis puntos esenciales:
- Fin del bloqueo estadounidense de Ormuz y reapertura del Estrecho, junto al desminado iraní.
- Alto el fuego.
- Negociaciones sobre el programa nuclear iraní.
- Debate sobre el levantamiento de las sanciones y la liberación de los activos iraníes congelados.
- Fin de los combates en Irán y Líbano.
- Estará listo para la firma el 19 de junio.
Pero Irán dice que el Acuerdo es otra cosa, y que contempla estas otras prioridades:
- Cese permanente e inmediato de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano.
- Compromiso de Estados Unidos con la no injerencia en los asuntos internos de Irán y el respeto a la soberanía de la República Islámica de Irán.
- Levantamiento total del bloqueo naval en un plazo de 30 días.
- Compromiso de Estados Unidos de retirar sus fuerzas de los alrededores de Irán.
- Reapertura del estrecho de Ormuz en un plazo de 30 días según avancen los anteriores compromisos.
- Suspensión de las sanciones a la venta de petróleo, productos petroquímicos y derivados, y pleno acceso de Irán a sus recursos financieros.
- Necesidad de que Estados Unidos y sus aliados presenten planes de reconstrucción para Irán por un valor de, al menos, 300 mil millones de dólares.
- 60 días de negociaciones para alcanzar un acuerdo final basado en cuestiones nucleares y el levantamiento completo de las sanciones primarias y secundarias de Estados Unidos, y también de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y de la Junta de Gobernadores del OIEA.
- Reiteración del compromiso de Irán, en virtud del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), de no producir armas nucleares.
- Durante el período de negociación, Estados Unidos se compromete a no aumentar sus fuerzas en la región y a no imponer nuevas sanciones.
- Liberación de 24.000 millones de dólares de los fondos bloqueados de Irán durante el período de negociación final de 60 días. La mitad de esta cantidad debe estar disponible para Irán antes del inicio de las negociaciones.
- Creación de un mecanismo de supervisión para la aplicación del acuerdo.
- El acuerdo final será aprobado mediante una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.
- Las negociaciones finales no comenzarán hasta que se libere la mitad de los fondos bloqueados a Irán, se suspendan las sanciones petroleras contra Irán y se levante el bloqueo naval. El acuerdo final solo incluye el destino de los materiales enriquecidos y el enriquecimiento, el levantamiento de las sanciones y el plan de reconstrucción económica de Irán. Los debates sobre el programa de misiles iraní y el apoyo a los grupos de resistencia quedan definitivamente excluidos de la agenda.
Se trata de dos interpretaciones muy distintas. No existe ninguna versión pública a la que haya tenido acceso ninguna fuente fiable.
Ignoremos las afirmaciones iraníes y demos por sentado que la versión estadounidense es correcta. Siendo así, Estados Unidos ha accedido a cesar las operaciones de combate contra el régimen iraní a cambio de la apertura del estrecho de Ormuz y el inicio de negociaciones sobre el grado de disposición de Irán a renunciar a su programa de armas nucleares, y eso siempre que se le levanten las sanciones. Al respecto caben las siguientes apostillas:
- Irán renunció a su búsqueda de un arma nuclear cuando firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear.
- Irán renunció, de nuevo, a su búsqueda de un arma nuclear cuando firmó el JCPOA.
- Irán nunca ha admitido tener un programa de armas nucleares, pero sí ha llevado a cabo un programa nuclear que es totalmente incompatible con la energía nuclear pacífica.
- Irán no tiene ningún derecho legal a controlar el estrecho de Ormuz.
En resumen, suponiendo que todo lo que dice la Administración Trump sea cierto y todo lo que dice Irán sea falso, tenemos una extensión del alto el fuego y un acuerdo para reabrir el estrecho, con la esperanza de que esto allane el camino para un acuerdo que permita renunciar, desmantelar o abordar de alguna otra manera ciertos aspectos del programa nuclear iraní.
Sin duda, los más de 13.000 ataques contra la infraestructura militar-industrial de Irán no son despreciables. Sin embargo, su apoyo a Hezbolá, Hamás, los hutíes y otros grupos permanece intacto. Su control sobre el Líbano se mantiene firme. Su programa de misiles no ha sido mencionado. El mismo silencio espeso se extiende sobre los 42.000 iraníes asesinados por el régimen a principios de año.
Sería mucho decir que el régimen iraní ha salido inmediatamente fortalecido de esta guerra, pero ese puede ser el resultado a medio plazo. Se ha derrocado a la vieja cúpula, pero la Guardia Revolucionaria mantiene intacto su control. Puede que el nuevo Irán sea, pronto, todavía más peligroso para Estados Unidos y sus aliados. Y eso después de que los propios norteamericanos hayan fortalecido con su proceder a los menos fiables entre ellos: Qatar y Turquía.
Trump se mueve espasmódicamente, también en escenarios que merecen mayor prudencia a la hora de activar decisiones trascendentales y mayor constancia a la hora de mantenerlas. El panorama, salvo en la Bolsa, no suscita demasiada euforia.