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La estrategia europea de recuperación:  lecciones para América Latina

En el panel dedicado a analizar la estrategia económica de la Unión Europea y las posibles lecciones que su experiencia puede ofrecer a América Latina han participado la diputada al Parlamento Europeo Isabel Benjumea; el socio responsable de EY Insights, Juan Pablo Riesgo; y el director de Desarrollo Corporativo de la Cámara de Comercio de España, Andrés Pereda, moderados por el subdirector de El Mundo, Carlos Segovia.

La mesa ha analizado la respuesta económica de la Unión Europea en los últimos años, con especial atención al despliegue de los fondos Next Generation y a sus efectos sobre la inversión, la transformación económica y el crecimiento.

Isabel Benjumea ha realizado una valoración crítica sobre la ejecución de los fondos europeos. “Son la mayor oportunidad perdida y que no se va a volver a repetir. Cuando sepamos la verdad habrá que dirimir responsabilidades”, ha afirmado.

El debate ha abordado también los principales retos que afronta la Unión Europea para mejorar su competitividad, con especial atención a la necesidad de completar el mercado interior como instrumento para favorecer una mayor integración económica, eliminar barreras y generar un entorno más favorable para la inversión, la innovación y el crecimiento empresarial. En este sentido, Juan Pablo Riesgo ha advertido de la necesidad de que Europa defina su posición ante las grandes potencias: “Europa tiene que decidir si quiere hablar de tú a tú al resto de potencias o seguir fragmentada y con un poder muy residual”.

Por su parte, Andrés Pereda ha destacado la profunda transformación de la sociedad y de la economía españolas desde la adhesión a la Unión Europea, de la que ahora se cumplen 40 años. “Más recientemente, la enérgica respuesta europea a los efectos de la pandemia ha hecho posible una recuperación económica más rápida y profunda”, ha señalado. En su opinión, aunque los fondos Next Generation han acaparado buena parte de la atención, la respuesta económica europea fue mucho más amplia e intensa y permitió a las empresas financiar primero su circulante y ajustar sus costes laborales durante la parálisis de la actividad y, posteriormente, invertir en sus factores competitivos. Aunque existen aspectos que mejorar, ha apuntado, el resultado no es desdeñable.

Sobre esta doble perspectiva —el balance de las políticas desarrolladas en los últimos años y los desafíos pendientes para reforzar la competitividad europea—, los ponentes han reflexionado sobre las lecciones y aprendizajes que pueden resultar de utilidad para América Latina a la hora de diseñar estrategias capaces de impulsar un crecimiento económico sostenido, mejorar su integración regional y fortalecer su posición en la economía internacional.