La importancia del vínculo atlántico

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Fred Kempe: “No hay nada que pueda reemplazar la primacía ininterrumpida de la relación transatlántica, que sigue siendo la mayor área económica del mundo, representando la mitad de la producción económica del mundo y el 40% de su comercio. Continúa siendo la mayor comunidad de valores democráticos comunes y es la única ancla de estabilidad generadora de políticas globales que tenemos en estos tiempos de convulsión económica”

“Aquellos que predicen el ocaso de la influencia estadounidense y europea en el mundo están equivocados: a pesar dar la bienvenida al surgimiento de otras naciones como China, la India o Brasil, no debemos olvidar que crecen en un mundo que, en gran medida, ha sido creado por Occidente”

“Nuestro futuro será sombrío y lúgubre si no realizamos las siguientes cuatro cosas: ocuparnos de nuestros problemas económicos comunes; reintensificar la relación europea y estadounidense y reformar la OTAN; finalizar la tarea aún incompleta de construir una Europa que sea ‘completa y libre’; y reinventar la relación transatlántica de forma que sea capaz de abordar problemas globales, especialmente en Oriente Medio”

“Los acontecimientos que comenzaron en Túnez y Egipto y que se han extendido, de diferentes formas, a lo largo y ancho de Oriente Medio y más allá, constituyen un recordatorio de que nuestros valores comunes contienen una resonancia global extraordinaria, desde Misrata a Shanghai. A medida que los dictadores autoritarios responden con violencia de Estado a las aspiraciones de sus ciudadanos, el Despertar Árabe plantea nuevas preguntas acerca del papel y de la misión potencial del liderazgo transatlántico en la región. El Despertar Árabe podría convertirse para la comunidad transatlántica, si se enmarca correctamente, en el proyecto transatlántico más significativo desde la segunda Guerra Mundial”

“Se ha producido un cambio radical en la relación Europa-Estados Unidos que se va a sentir durante toda una generación. La política estadounidense sobre Europa ya no podrá centrarse en Europa, y en consecuencia, la política europea para Estados Unidos tampoco podrá ser solo sobre Estados Unidos. Nuestras políticas, juntas, tienen que ser sobre el resto del mundo y, lo que hoy es más urgente, sobre Oriente Medio”

“EE.UU. ya no considera que Europa sea el centro del mundo, Si Europa no viene al mundo con nosotros, tendremos que ir solos, aunque no queramos. EE.UU. quiere que Europa sea un pilar de la política global, pero Europa tiene que querer ser un socio global, Europa tiene que estar a la altura. La relación transatlántica tiene que ‘operacionalizar’ sus valores”