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Las complicidades de Aragonés: “el mundo al revés”

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Un titular próximo a lo desternillante de un importante periódico nacional describía así el encuentro y posterior fuga del presidente de la Generalidad, Pere Aragonés, con los mandatarios de la cumbre hispano-francesa celebrada en Barcelona: “Aragonés: complicidad con Macron, distancia con Sánchez”. El mundo al revés. Hablar de “distancia” de quien es tu socio mayor, del que ERC se ha convertido en apoyo insustituible. Por contra, “complicidad” con la representación del centralismo por antonomasia, parece excesivo. Por ejemplo, seguro que Aragonés sabe que Macron, su Gobierno y su grupo parlamentario fueron los que se opusieron en 2021 a la llamada “Ley Molac”, que abría la puerta a la inmersión lingüística en lenguas regionales en Francia –entre ellas el catalán–. Fue precisamente Macron y su Gobierno el que impulsó un recurso de inconstitucionalidad contra la ley que, en cuestión de semanas, resolvió el Consejo Constitucional francés. En su fallo, el Consejo anuló por inconstitucional la inmersión lingüística y, además, prohibió el acceso a los registros públicos de signos diacríticos no pertenecientes al francés, como por ejemplo el glifo que forma nuestra “ñ” también presente en nombres bretones. Como ocurre en Córcega y la Polinesia, la oferta permitida son tres horas semanales de lengua regional. Extrañas complicidades estas de los secesionistas catalanes.