Reforma Laboral 2012 ¿Por qué tocar lo que funciona?

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El Gobierno ha anunciado su intención de “eliminar los aspectos más lesivos de la reforma laboral de 2012”, y pretende hacerlo a través de un decreto ley, forzando al máximo las instituciones democráticas. El responsable del área económica de FAES, Miguel Marín, explica el rendimiento positivo de la reforma desde su entrada en vigor, y pone el acento en las contradicciones que sobrevuelan el empecinamiento del Gobierno con esta cuestión.

El Gobierno ha anunciado su intención de “eliminar los aspectos más lesivos de la reforma laboral de 2012”, y pretende hacerlo a través de un decreto ley, forzando al máximo las instituciones democráticas. En el último #VideoanálisisFAES el responsable del área económica de la Fundación, Miguel Marín, explica el rendimiento positivo de la reforma desde su entrada en vigor, y pone el acento en las contradicciones que sobrevuelan el empecinamiento del Gobierno con esta cuestión.

La reforma laboral es el único icono que le queda al Gobierno para hacer visible su legado, tras el fracaso de los Presupuestos y de la exhumación.

Implementar ajustes es una cuestión más de marketing político que de racionalidad económica.

La reforma laboral de 2012 aguanta bien las críticas: el paro ha bajado del 27 al 14 por ciento, se han creados dos millones de nuevos empleos y hoy hay casi 20 millones de ocupados. Las críticas a la temporalidad y bajada de salarios no se sostienen. Los récords de temporalidad coinciden con dos gobiernos socialistas, la reforma de 2012 encarecía el contrato temporal y el control de salarios fue prudente y responsable.

La reforma laboral aún no está testada: será en la próxima crisis cuando veamos si aporta la flexibilidad necesaria para atravesar las oscilaciones cíclicas de la economía destruyendo menos empleo.

España tiene planteados demasiados retos como para cambiar lo que funciona. Si algo hay que hacer con la reforma laboral de 2012 es darle una segunda vuelta y abundar en sus aspectos positivos.