Reforma laboral en Italia: novedades y paradojas

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En las últimas semanas la vida política italiana ha girado en torno al paquete de medidas –llamado “Jobs Act”– que el Gobierno presidido por Matteo Renzi pretende sacar adelante para combatir el desempleo. En Italia el desempleo es uno de los grandes problemas a los que ningún Gobierno ha conseguido responder adecuadamente en los últimos años. Según las últimas cifras publicadas en agosto, la tasa de desempleo general es del 12,3%. Pero el gran problema laboral italiano sigue siendo el paro juvenil (menores de 25 años), que alcanza una tasa del 44,2% y amenaza con dejar fuera del mercado de trabajo a toda una generación. «

Jorge del Palacio es profesor de Ciencia política en ICADE

 

En las últimas semanas la vida política italiana ha girado en torno al paquete de medidas –llamado “Jobs Act”– que el Gobierno presidido por Matteo Renzi pretende sacar adelante para combatir el desempleo. En Italia el desempleo es uno de los grandes problemas a los que ningún Gobierno ha conseguido responder adecuadamente en los últimos años. Según las últimas cifras publicadas en agosto, la tasa de desempleo general es del 12,3%. Pero el gran problema laboral italiano sigue siendo el paro juvenil (menores de 25 años), que alcanza una tasa del 44,2% y amenaza con dejar fuera del mercado de trabajo a toda una generación. A este contexto general de preocupación por el desempleo se ha unido otro factor que permite explicar la urgencia con la que el Gobierno de Renzi ha actuado para obtener la confianza del Senado a su paquete de medidas: la celebración en Milán de la cumbre europea de empleo y crecimiento, ante la cual Renzi quería aparecer con los deberes hechos, o en proceso.

El objetivo principal del paquete de medidas presentado por Renzi es flexibilizar el mercado de trabajo, cuya rigidez, afirma el Gobierno italiano, desincentiva la contratación de nuevo personal por parte de las empresas. El diagnóstico del Gobierno de Renzi se ha traducido en un juego de alianzas interesante. Los partidos de la derecha –Forza Italia y Nuovo Centrodestra, con quienes Renzi tiene un pacto de gobierno– se han mostrado favorables a las medidas y las apoyan sin presentar ninguna oposición. En cambio, ha sido el ala izquierda del Partito Democratico, el propio partido de Renzi, quien ha capitalizado la crítica pública al proyecto, acusando a Renzi de ser “la reencarnación de Thatcher”.

La medida que ha provocado la resistencia del ala izquierda del PD es la intención del Gobierno de Renzi de modificar el artículo 18 del Estatuto de los Trabajadores, que obliga a readmitir e indemnizar a los trabajadores en caso de despido improcedente en empresas con más de quince empleados. Más allá de su contenido jurídico, el artículo 18 del ET es todo un símbolo de resistencia frente a cualquier modalidad de despido libre al que el ala izquierda del PD y el sindicato CGIL no quieren renunciar.

Si finalmente Renzi consigue imponer su voluntad y logra aprobar la totalidad del llamado “Jobs Act” podría darse un hecho paradójico: que un secretario general del PD, partido heredero del antiguo PCI, consiga lo que ni Silvio Berlusconi ni Mario Monti consiguieron en cuanto a flexibilización del mercado de trabajo italiano.

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