En Ceuta se ha violado la integridad territorial de España. Por eso, la primera obligación que debe asumirse es la de recuperar el orden, la seguridad y la normalidad, tan notoriamente conculcados desde hace ya más de un mes.
Apoyo completamente las medidas propuestas por el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo. Quien asalta nuestra frontera no puede permanecer en territorio nacional.
Debo recordar que la soberanía nacional no tiene vacaciones: una vez agredida, solo cabe restaurarla. Pero defender la integridad nacional no es inventarse un relato.
Lo que debe ocuparnos es lo que piensan y sienten los ceutíes, no lo que se piense o se diga al otro lado de la frontera.
Esta ha sido la mayor, pero no la primera avalancha; debe ser la última que nos sorprenda inermes. Es urgente estabilizar nuestra frontera más expuesta, y hacerlo de forma permanente. Una frontera que es, por cierto, tan nacional como europea. Aquí solo cabe la firmeza: la debilidad es y será provocadora.
Y hace falta una política exterior que no deje aislada a España, a merced de cualquier extorsión, sin aliados con que contar en las crisis.
En suma, es necesario un completo cambio de rumbo en la dirección política del país: para que cuando la Nación sea puesta a prueba, todo el mundo tenga muy claro que el Estado responderá.
Urge despejar todas las incertidumbres que nublan el presente de Ceuta, y aquí incluyo también a Melilla en todo lo que he dicho. Pero, sobre todo, urge acabar con las incertidumbres que amenazan su futuro, porque es el de todos.
Dicho de otra manera: Ceuta es España, el futuro de Ceuta es el futuro de España”.
La situación que se está viviendo en Ceuta es completamente intolerable. La avalancha migratoria está desbordando por completo la frontera. Un hecho inconcebible si no estuviera teniendo lugar con la connivencia y ante la pasividad culpable de las autoridades marroquíes. En este sentido, y a la vista de los precedentes, las peticiones de Juan Jesús Vivas son del todo pertinentes: más allá de precisiones jurídicas, estamos materialmente ante una emergencia nacional que hace necesaria la presencia del Ejército
Terminadas de redactar estas líneas, el presidente Trump, en el marco de las celebraciones del 250 aniversario de la independencia de los Estados Unidos, hacía alusión a la historia de España y a su pérdida de territorio en Norteamérica, ignorando, con toda seguridad, su decisiva contribución a la independencia que conmemora.
El artículo analiza críticamente la gestión de Pedro Sánchez desde 2020, cuando la pandemia facilitó la concentración del poder ejecutivo. Presenta este periodo como el inicio de una forma de gobernar basada en el fomento de la excepcionalidad, el decreto, la polarización y el uso patrimonial de las instituciones. Sostiene que Sánchez ha subordinado las instituciones, el PSOE y la acción del Gobierno a su permanencia en el poder.
Con motivo del 150 aniversario de la Constitución de 1876, el autor destaca sus paralelismos con la Constitución de 1978: ambas surgieron de transiciones tras dictaduras, orientadas a superar conflictos y divisiones políticas para lograr una legalidad común. Así, presenta la constitución de inspiración canovista como expresión de una Monarquía liberal de conciliación y alternancia partidista, en absoluto incompatible con la democracia.
España recibió una oportunidad histórica con los fondos Next Generation EU, pero el Gobierno la ha desaprovechado con una gestión centralizada, opaca y plagada de incumplimientos. Sin consenso político ni participación real de comunidades autónomas y ayuntamientos, el plan derivó en retrasos, baja ejecución, falta de trazabilidad y reformas sin el impacto prometido. La renuncia a 61 000 millones, el atasco burocrático y el uso cuestionable de los recursos confirman el fracaso de un modelo que no transformó la economía ni llegó con eficacia a empresas, pymes y ciudadanos. La Comisión Europea, al priorizar la rápida transferencia del dinero y mirar hacia otro lado, comparte una responsabilidad decisiva. España ha perdido una ocasión irrepetible para modernizarse, crecer y reforzar su posición en Europa.