Europa corre el riesgo de reincidir en viejas inercias que la están arrinconando. Poco después de haber presentado el acuerdo de libre comercio entre la Unión y Mercosur como un acontecimiento «histórico», logrado tras un cuarto de siglo de arduas negociaciones, y apenas cuatro días después de firmarse en Asunción, la extrema izquierda, los verdes y la derecha populista en el Parlamento Europeo –ahí ha estado el grupo de “los patriotas”, secundando la iniciativa de la extrema izquierda– pretenden dejarlo empantanado, paralizando su ratificación, para que sea el Tribunal de Justicia de la Unión Europea quien sancione su compatibilidad con los Tratados. Los extremismos de uno y otro signo vuelven a revelarse como socios estratégicos en el repudio de la libertad y en su compartida pulsión nacionalista. Aliados en el intento de boicotear iniciativas de apertura comercial, siempre acaban blandiendo el miedo como argumento decisivo.
2026 será un año político que viviremos peligrosamente. Año de citas electorales autonómicas tras el prólogo extremeño, mientras el sanchismo apura alianzas claudicantes, esperando garantizarse así la nuda propiedad de un poder que usufructúan otros. La tendencia demoscópica parece clara y augura un derrumbe socialista incluso en sus feudos tradicionales. También parece claro que Sánchez descuenta el golpe y se apresta a volver a sacrificar peones autonómicos con tal de estrechar vínculos con sus socios, es decir, con sus cómplices en una escapada que va para ocho años y está llevando a umbrales críticos la salud institucional del Estado, la cohesión nacional y la calidad de nuestra convivencia democrática. Sánchez sigue pensando en perder ahora para ganar después y que su alternativa vuelva a cosechar una victoria estéril. Por eso lo único que parece preocuparle, de momento, es remendar la red de seguridad que amortigua sus caídas.
El régimen iraní está “muy debilitado”, sin legitimidad real ni eficiencia funcional, pero aún no ha colapsado. Las protestas han puesto en evidencia una descomposición sistémica grave, aunque el desenlace final todavía depende de factores internos – especialmente de si las fuerzas de seguridad abandonan al liderazgo clerical – y externas una posible intervención de EE. UU., dado que el presidente Donald Trump ha adoptado una línea más confrontativa contra Irán y ha expresado su apoyo a las protestas, revirtiendo décadas de enfoques más cautelosos.
Ver a Junqueras entrar en Moncloa corrobora una inquietante realidad. Esta coalición de gobierno que se dice progresista se gestó y se sostiene gracias a la familiaridad que Pedro Sánchez ha desarrollado con la delincuencia. La soltura con la que el presidente del Gobierno se mueve entre los delincuentes -presuntos y convictos- que le han acompañado y le mantienen políticamente vivo es una visión deprimente de una política que no parece tener suelo en su capacidad renovada para degradarse.
El Pivot to Asia 2.0 abre un ciclo caracterizado por alianzas más densas, competencia más explícita y riesgos más elevados. El modo en que se gestione esta nueva ecuación determinará si la región evoluciona hacia un orden disuasivo y estable o hacia una espiral de confrontación prolongada. Aquí, el eje Tokio Washington será, sin duda, el punto de apoyo sobre el que se incline la balanza.
Andrew Smith, Raquel Barras y Mira Milosevich
En Historia del Pensamiento Político Ángel Rivero y Vicente de la Quintana disertan sobre pensadores de la modernidad política que han reflexionado sobre el Estado, sobre las circunstancias políticas de la época en la que vivieron, desde el siglo XVI hasta el siglo XIX, y que son unos referentes absolutamente clásicos en la historia del pensamiento político. Nicolás Maquiavelo, Alonso del Castrillo, Michel de Montaigne, Juan de Mariana, Thomas Hobbes, John Locke, Montesquieu, David Hume, Benjamin Constant, Tocqueville y John Stuart Mill, algunos de los personajes tratados.