De la condena a la respuesta

¿Y ahora qué? Después de que Maduro consumara el domingo su golpe anunciado, en medio de un baño de sangre cuya verdadera dimensión todavía no se conoce, no quedan interrogantes con los que especular sobre una eventual rectificación de la dictadura chavista. Los interrogantes los ha ido despejando todos, uno por uno, el presidente venezolano sin ninguna sorpresa, sin ninguna apertura  a la esperanza de que un intervalo lúcido pudiera ofrecer alguna oportunidad en ese vértigo enloquecido hacia la autocracia sangrienta. La detención e internamiento de Leopoldo López y Antonio Ledezma, que cumplían condena en arresto domiciliario, llevada a cabo por el siniestro Servicio Bolivariano de Inteligencia, - que también mantiene literalmente secuestrado, entre otros, al opositor Yon Goicoechea- no hace sino expresar de la degradación represiva del régimen.

Venezuela: entre la desobediencia civil y el fraude constituyente

La crisis que vive Venezuela no acaba con la gravedad de la situación económica y los niveles de conflictividad social, es más bien el plano político el protagonista en escena esta semana y en las próximas sin duda, dada la evidente confrontación de poderes entre el presidente Nicolás Maduro y el poder legislativo representado por la Asamblea Nacional. Esta situación ha alcanzado su máximo nivel por la propuesta hecha por el ejecutivo, activar un proceso constituyente sin cumplir con los requisitos establecidos en la actual Constitución nacional.  La convocatoria a esta “constituyente” desde el mero principio tiene en nuestra opinión varios vicios de nulidad, los cuales pasamos a comentar.

Reforma del Sistema de Financiación Autonómica: luces y sombras de la propuesta

La Comisión de Expertos para proponer una reforma del Sistema de Financiación Autonómica (SFA) ha emitido su informe donde analiza el actual sistema, con un diagnóstico del mismo, al tiempo que profundiza sobre los diversos aspectos que el Estado de las Autonomías abarca desde el punto de vista de los gastos y de los ingresos.

Historia de dos ciudades (y lecciones para el futuro)

En las últimas semanas hemos asistido a la resolución de varias entidades bancarias en la eurozona con enfoques, criterios y resultados muy diferentes. Tan diferentes que, de hecho, algún purista en Roma querrá convencer al mundo de que en su país no ha acaecido resolución alguna sino sencillamente un par de liquidaciones de bancos.

Lampedusa en Caracas

Leopoldo López no ha sido liberado ni puesto en libertad sino trasladado a su domicilio con la misma condena injusta que cumplía en Ramo Verde, víctima del mismo atropello de sus derechos y de una dictadura que acumula muertos, asesinados en las protestas contra el régimen. Para Maduro, el cambio en la situación penitenciaria de Leopoldo López es una maniobra para aliviar la presión sobre su régimen, un intento –otro más- de dividir y neutralizar a la oposición.

Una nueva política exterior de “realismo con principios”

José Azel. La política exterior americana ha fluctuado históricamente entre dos enfoques antagónicos que trascienden nuestro espectro político izquierda-derecha. Los politólogos denominan esas escuelas de pensamiento ‘idealismo’ y ‘realismo’. El idealismo sostiene que el propósito de la política exterior es promover valores americanos de libertad y democracia a través del mundo. En contraste, el realismo sostiene que el propósito de la política exterior es asegurar el interés nacional americano.

20 años después

Hace 20 años, en el espacio de pocos días, se producían dos hechos que sin exageración alguna puede decirse que han marcado la historia más reciente de España. Por un lado, la liberación de José Antonio Ortega Lara después de un secuestro que duró 532 días en condiciones atroces. Por otro, el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Ermua y víctima de la venganza de ETA por la liberación de Ortega Lara.

Otra vez el New York Times

Hace unas semanas, la “performance” etarra a cuenta de los zulos era saludada por el New York Times con un editorial en el que desempolvaba todos los tópicos que hasta el progresismo más benévolo con los terroristas había descatalogado. Toda la colección de lugares comunes desmentidos hasta la saciedad por la historia y la propia persistencia criminal de la banda eran rehabilitados por un periódico cuya desenfocada opinión sobre algunos de nuestros problemas más importantes queda confirmada con su pronunciamiento editorial sobre el pretendido referéndum de secesión en Cataluña. Referéndum, sí; independencia, no. El aparente equilibrio perfecto de la corrección política que compra el supuesto argumento democrático detrás del desafío soberanista.